En la misma medida en que los líderes políticos se enfrentan a las distintas oleadas o rebrotes de Covid19 que estamos teniendo en España, la población está cada vez más desencantada por como parece que esta historia no tiene fin. Hoy anunciaba el ministro de sanidad, el socialista Salvador Illa, que no vislumbra el final en cinco meses.
Mientras un sector de la población aprueba las medidas llevadas a cabo por el gobierno central, otros desaprueban las gestiones municipales y/o regionales, y viceversa.
Quienes tienen en sus manos el salir adelante y cuidar de sus ciudadanos no parecen ponerse de acuerdo ni en lo más básico. Entre tanta diferencia de criterios y tanta imposición de tanta norma, el ciudadano se encuentra un poco cansado, desorientado y confundido.
Hemos pasado de la normalidad de siempre a la eterna manipulación sociopolítica sobre la persona que parece querer quedarse con nosotros por un largo periodo de tiempo, o al menos mientras esta casta política inservible e inmoral que tenemos se siga prestando a este juego que parece no les interesa tenga fin.
Detrás de todo este embrollo se encuentra la financiación por parte de la Unión Europea durante años, al laboratorio de Wuhan, de donde salió precisamente el virus. Se van descubriendo cada día más tapaderas, pero, aun así, los medios no dejan de divulgar la noticia con la que pretenden aborregar a la población y convertirla en sumisa y adoctrinada.
Hemos podido ver como en esta última semana, primero París y ahora Madrid, instauran el toque de queda. Si, absolutamente nadie en la calle. En un principio de 12 de la noche a 6 de la mañana. Esta medida viene a tomarse por parte del gobierno regional de Madrid, como consecuencia del continuo y constante rebrote que según nuestros gobernantes parece estar viviendo nuestra 76% comunidad, incluso habiendo confinado hace dos semanas a barrios y poblaciones enteras aledañas.
El sentir de la población es cansancio, incredulidad ante tanta medida desproporcionada. Quién nos iba a decir que íbamos a vivir confinamientos de tres meses y toque de queda en la Europa demócrata en pleno S. XXI.
UP es un esfuerzo editorial de todos, una visión del mundo que nos lleva a preguntarnos más que a afirmar. Es darle opción a diferentes voces que vienen de cualquier parte del mundo.
Nuestro propósito es mostrar una realidad que frente a nuestros ojos ocurre y no tiene trascendencia en los grandes medios, un parlamento ciudadano en el que se toman decisiones a partir de la constante visión de nuestros problemas, sin dejarse llevar por fanatismos o miradas extremas.
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