Historia y cultura de Madrid

Quevedo Historia y cultura de Madrid

Luis Navarro García

Madrid, España, 14 de septiembre del 2021

Dentro de los 8.000 kms2 de superficie que engloba la Comunidad de Madrid (limítrofe con las provincias castellanas de Guadalajara, Toledo, Segovia, Ávila y Cuenca) hay lugar para mucho.

Por todos es de sobra conocida la fama internacional que se le atribuyen a distintos productos y platos de la gastronomía madrileña, como pueden ser:

El cocido, los pinchos de tortilla, los callos, los churros, los bocadillos de calamares, las orejas a la plancha, las patatas con salsa brava, el tapeo con vermut de grifo y un largo etcétera con el que podríamos seguir.

De entre tantas poblaciones o localidades a tener en cuenta que tiene la Comunidad de Madrid diríamos que Alcalá de Henares, Aranjuez, El Escorial y Chinchón son las más importantes.

Recorrer a pie el centro histórico de Madrid es retroceder tres o cuatro siglos, e incluso porqué no decirlo algo más de veinte (por los yacimientos romanos encontrados datados del siglo II A.d.C)

Ocupada durante siglos por romanos, musulmanes, judíos, y más recientemente por franceses, hace que seguir la guía de información y turismo de la ciudad de Madrid pareciera tener entre tus manos el mismísimo mapa del tesoro de Roberto Luis Stevenson.

Uno se hace la pregunta de qué ilustre pintor, historiador, arquitecto o literato habrá nacido detrás de esa fachada ante la cual te encuentras detenido observando con atención esa balconada o portón, o la impresionante altura de esos techos y esos troncos o maderos que como buenas vigas siguen ejerciendo aún después de siglos su vital y arquitectónica función.

En el artículo de esta semana les hablaré exclusivamente de aquellos artistas nacidos en Madrid, pues de citar a aquellos otros relacionados muy estrechamente con nuestra cultura e historia nos iríamos a escribir una enciclopedia.

Les puede llegar a sorprender la cantidad de ilustres y famosos artistas nacidos aquí, en Madrid.

Algunos de ellos no precisan de presentación alguna (pues quién no les conoce o ha oído hablar de ellos), otros sí.

–LITERATURA Y TEATRO–

(*) Miguel de Cervantes Saavedra (29.09.1547 Alcalá de Henares – 22.04.1616 Madrid)

(*) Lope de Vega y Carpio (25.11.1562 Madrid – 27.08.1635 Madrid)

(*) Francisco de Quevedo y Villegas (14.09.1580 Madrid – 08.09.1645 Villanueva de los Infantes).

(*) Tirso de Molina (24.03.1583 Madrid – 10.01.1648 Almazán)

(*) Pedro Calderón de la Barca (17.01.1600 Madrid – 25.05.1681 Madrid)

(*) Leandro Fernández de Moratín (10.03.1760 Madrid – 21.06.1828 París/Francia)

(*) Jacinto Benavente (12.08.1866 Madrid – 14.07.1954 Madrid).

(*) Juan Álvarez Gato (1.440 Madrid – 1.509):

Poeta del Prerrenacimiento perteneciente a la llamada lírica cancioneril.

Sincero cristiano nuevo, tuvo que padecer toda su vida la marginación de judíos y cristianos por ello.

Fue armado caballero por Juan II de Castilla en 1453.

Sirvió al rey Enrique IV y después ejerció el cargo de mayordomo de la reina Isabel I.

“Fablaba perlas y plata”, su obra poética, toda dentro del arte menor y dentro del estilo de la lírica cancioneril, está formada por 104 composiciones. Las primeras tienen por tema el amor profano; las piezas devotas ocupan la última mitad del mismo, y con frecuencia incorporan coplas y estribillos populares a veces adaptados “a lo divino”.

(*) Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés (??.08.1478 Madrid – 06.07.1557 Valladolid):

Militar, escritor, botánico, etnógrafo y colonizador español nombrado en 1532 por el emperador Carlos V primer cronista de las Indias recién descubiertas.

Fue gobernador general de la fortaleza de Santo Domingo y La Española.

Presenció la rendición de Granada en 1492 y el regreso de Cristóbal Colón tras su primer viaje, y conoció a los hijos del descubridor, que eran pajes del príncipe.

La muerte del infante en 1497 cambió el rumbo de su vida, y abandonó la Corte para marchar a Italia.

En 1498, estuvo en Milán al servicio de Ludovico Sforza «el Moro», y conoció a Leonardo da Vinci.

En 1500, se desplazó a Roma y de allí a Nápoles, donde pasó a servir en la corte de su rey don Fadrique.

Cruzó luego el estrecho de Mesina hacia Sicilia, donde entabló amistad con Gonzalo Fernández de Córdoba, más conocido como el «Gran Capitán», quien acababa de conquistar Tarento y había hecho prisionero al duque de Calabria.

En 1502, de regreso a España, residió en Madrid, su ciudad natal, y cuando Isabel la Católica murió, en 1504, entró de nuevo en la corte de Fernando el Católico.

Tras su segunda estancia en América, publicó el Sumario de la natural historia de las Indias (1526), dedicada a Carlos I como un adelanto del «tratado que tengo copioso de todo ello», pues ya había empezado a redactar su obra más famosa, la Historia general y natural de las Indias, islas y tierra firme del mar océano, que relata acontecimientos que van de 1492 a 1549.

Su primera parte se imprimió en 1535; la impresión de la segunda parte en Valladolid quedó interrumpida por la muerte del autor en 1557, y solo se editó completa entre 1851 y 1855 en cuatro volúmenes.

En sus escritos americanos, Oviedo se presenta como un admirador de la naturaleza y de las costumbres indígenas, que describe con entusiasmo, pero con objetividad, en lo que le sirvió de no poco desconocer el latín, ya que incluso su Plinio lo había leído en italiano, lo que le notó su gran enemigo Bartolomé de Las Casas, que reconoció, sin embargo, sus méritos científicos.

(*) Luis Cabrera de Córdoba (1.559 Madrid – 1.623 Madrid):

Historiador del Siglo de Oro.

Escribió algunas poesías en las que se observa el influjo de Luis de Góngora.

Su obra capital es la Historia de Felipe II, cuya primera parte apareció en Madrid, en 1619.

Fue secretario de Margarita de Austria.

En 1584 era escribano de ración del Gran Duque de Osuna, a la sazón virrey de Nápoles.

Intervino en la organización de una expedición marítima para defender a los caballeros de Malta contra los piratas turcos y venecianos y en la construcción de algunos de los barcos de la Armada invencible.

Felipe II de España le encomendó misiones de importancia y pasó a ser secretario de la reina y cantinero de la casa real de Castilla.

(*) Diego de Silva y Mendoza (23.12.1564 Madrid – 15.06.1630 Madrid):

Hijo de Ruy Gómez de Silva y de Ana de Mendoza de la Cerda, príncipes de Éboli.

Felipe III lo nombró en 1616 I marqués de Alenquer (Portugal) para hacerle Grande de este reino.

Desempeñó altos cargos en la corte de los reyes de la Casa de Austria Felipe II, Felipe III y Felipe IV, culminando su carrera administrativa con el nombramiento de virrey y Capitán General de Portugal en 1616.

Como poeta figura entre los grandes del S. XVII, si bien sus contemporáneos le reprocharon una excesiva sutileza conceptista, sus conceptos que se quiebran de delgados. Eso lo percibió bien su contemporáneo, el gran poeta también Juan de Tassis y Peralta, II conde de Villamediana.

(*) Jerónimo de la Quintana (??.11.1576 Madrid – ??.11.1644) :

Historiador y clérigo español.

Fue autor de la primera historia completa sobre la capital española, titulada:

“A la muy antigua, noble y coronada villa de Madrid: historia de su antigüedad, nobleza y grandeza”

Mesonero Romanos lo consideró decano de los cronistas de la villa de Madrid.

Empleó unos diez años en la construcción de su enciclopedia sobre Madrid, concluida hacia 1627, costeada por la propia Villa y publicada en 1629.

(*) María de Zayas (12.09.1590 Madrid – ??.??.1661) :

Escritora española del Siglo de Oro.

Sus novelas cortas tuvieron gran éxito y se siguieron reimprimiendo hasta que en el siglo XVIII la Inquisición decidió prohibirlas.

Fue, junto a Ana Caro de Mallén y Sor Juana Inés de la Cruz, una de las tres grandes escritoras del siglo XVII español.

Está considerada como una de las representantes del feminismo premoderno en España.

(*) Ramón de la Cruz (28.03.1731 Madrid – 05.03.1794 Madrid):

Dramaturgo considerado como uno de los definidores del casticismo madrileño en el contexto del «arte nuevo de hacer comedias» expresado en forma de sainete.

Intentó reunir su obra, que publicó en una colección incompleta de diez tomos (1786-1791).

Escribió un total de 542 obras, entre dramas, sainetes y zarzuelas.

Fue uno de los mejores amigos del pintor Francisco de Goya.

(*) Nicolás Fernández de Moratín (20.07.1737 Madrid – 11.05.1780 Madrid):

Poeta, prosista y dramaturgo. Padre del también dramaturgo Leandro Fernández de Moratín.

Estudió en La Granja (Segovia) y en el colegio de los jesuitas en Calatayud, y posteriormente Derecho en la Universidad de Valladolid. Ejerció la abogacía en Madrid y entró al servicio de la reina Isabel de Farnesio como ayuda de guardajoyas.

Fue miembro de la tertulia de la Fonda de San Sebastián, a la que también asistían José Cadalso, Tomás de Iriarte e Ignacio López de Ayala y donde solo se permitía hablar de «teatro, toros, amores y versos».

Su obra teatral comprende una comedia, La petimetra (1762), y tres tragedias: Lucrecia (1763), Hormesinda (1770) y Guzmán el Bueno (1777). Concebía el teatro, dentro de los ideales del neoclasicismo.

Es el iniciador de la poesía taurina reconocida como un género o subgénero preciso dentro de la poesía del siglo XVIII, un género que alcanzaría su punto álgido en el siglo XX conocido como el «siglo de oro de la poesía taurina» en el que casi todos los poetas de la generación del 27 escribieron sobre tauromaquia, a favor de ella o en contra.

(*) Agustín Francisco Gato Durán y de Vicente Yáñez (14.10.1789 Madrid – 01.12.1862 Madrid):

Pariente decimonónico de Antonio Machado.

Su padre, el doctor Francisco Durán, fue el traductor del Pigmalión de Jean-Jacques Rousseau.

Estudió dos años en el Seminario de Vergara.

Frecuentó entre 1803 y 1806 la tertulia de Manuel José Quintana.

En 1847 fue nombrado académico de la Española y en 1854 director de la Biblioteca Nacional.

Recibió de la reina la Gran Cruz de la Real Orden de Isabel la Católica y fue nombrado miembro de la Academia Greco-Latina y la Académie d’Archéologie de Belgique.

Compuso estudios sobre Lope de Vega y Tirso de Molina, y algunas leyendas.

(*) Juan Eugenio Hartzenbusch (06.09.1806 Madrid – 02.08.1880 Madrid):

Tradujo obras francesas de Molière, Voltaire y Alejandro Dumas y refundió comedias del Siglo de Oro desde 1827.

El 19 de enero de 1837 estrenó con enorme éxito en el Teatro del Príncipe su drama Los amantes de Teruel.

El conocimiento de la poesía germánica le impulsó a buscar la concisión y el sentido moral y filosófico más que la brillantez y la armonía. Fue un excelente traductor de poemas italianos y alemanes: dominaba esos idiomas y además el inglés y el francés.

Los amantes de Teruel (1837) es un drama romántico en prosa y verso y se inspira en la leyenda turolense del mismo nombre, que proviene del Decamerón de Giovanni Boccaccio.

(*) José Echegaray (19.04.1832 Madrid – 14.09.1916 Madrid):

Polifacético personaje de la España de finales del S. XIX con excelentes resultados en todas las áreas en las que se involucró.

Ingeniero, dramaturgo, político y matemático español.

Obtuvo el Premio Nobel de Literatura en 1904, siendo el primer español en conseguir dicho galardón.

Realizó importantes aportaciones a las matemáticas y a la física.

Introdujo en España la geometría de Chasles, la teoría de Galois y las funciones elípticas.

Está considerado como el más grande matemático español del S. XIX.

Fundó la Real Sociedad Matemática Española.

Su extensa obra no dejó de crecer ni en su vejez, etapa en la que escribió 25 o 30 tomos de Física matemática.

Fue presidente del Ateneo de Madrid (1898-1899).

Presidente de la Asociación de Escritores y Artistas Españoles durante el periodo 1903 a 1908.

Miembro de la Real Academia Española donde ocupó el sillón “e” minúscula entre 1894 y 1916.

Senador vitalicio (1900) y dos veces presidente de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales (1894–1896 y 1901–1916).

Primer presidente de la Sociedad Española de Física y Química, creada en 1903

Catedrático de Física matemática de la Universidad Central de Madrid (1905)

Presidente de la sección de Matemáticas de la Asociación Española para el Progreso de las Ciencias (1908)

Primer presidente de la Sociedad Matemática Española (1911).

(*) Enrique Jardiel Poncela (15.10.1901 Madrid – 18.02.1952 Madrid):

Escritor y dramaturgo. Su obra, relacionada con el teatro del absurdo, se alejó del humor tradicional acercándose a otro más intelectual, inverosímil e ilógico, rompiendo así con el naturalismo tradicional imperante en el teatro español de la época.

Esto le supuso ser atacado por una gran parte de la crítica de su tiempo, ya que su ironía hería los sentimientos más sensibles y abría un abanico de posibilidades cómicas que no siempre eran bien entendidas.

Cliente habitual de cafés como el Universal, el Europeo, el café Granja El Henar, el de las Salesas o el Castilla, que usaba como despacho de trabajo, en 1929 publicó su primera novela Amor se escribe sin hache, que ridiculizaba el género de novelas de amor. Al año siguiente, se publicó ¡Espérame en Siberia, vida mía!, parodia de las novelas de aventuras, escrita en apenas cuatro meses. En 1931 publicó una de sus novelas más populares: Pero… ¿hubo alguna vez once mil vírgenes?, sobre el tema del donjuanismo.

(*) Miguel Mihura (21.07.1905 Madrid – 28.10.1977 Madrid):

Estudió bachillerato en el Colegio San Isidoro de la calle de las Infantas en Madrid.

Durante la década de 1920, trabajó como periodista: son años de una cierta bohemia, de tertulias en los cafés, donde conocerá a importantes periodistas del género humorístico, como Tono, Edgar Neville y Enrique Jardiel Poncela; este último le influyó poderosamente en el estilo.

En 1932 escribió Tres sombreros de copa, que no publicó hasta 1947, y no fue representada hasta 1952.

Una de las obras maestras del teatro humorístico.

Durante la guerra civil española, se refugió en San Sebastián con el bando sublevado y militó en la Falange Española. Allí fue director de una revista de propaganda para los soldados del frente, La Ametralladora.

Tras la contienda colaboraría con el semanario Tajo, donde dirigió la sección humorística «La Ametralladora».

En 1941 pasó a colaborar con La Codorniz, considerada como el estandarte paródico de las convenciones sociales del momento.

Sus obras más representativas son:

Tres sombreros de copa (1952).

Maribel y la extraña familia (1959).

Ninette y un señor de Murcia (1964).

La decente (1967).

–COMPOSITORES–

(*) Francisco Asenjo “Barbieri” (03.08.1823 Madrid – 19.08.1894 Madrid):

Honrado como el creador de un teatro musical característicamente español.

Autor principalmente de zarzuelas.

Ingresó en el Conservatorio de Madrid donde estudió con Pedro Albéniz (piano).

Escribió más de setenta zarzuelas. Entre los títulos sobresalen: Gloria y Peluca (1850), Jugar con fuego (1851), Todos son raptos (1851), El marqués de Caravaca (1853) y Los diamantes de la corona (1854) entre otros.

Escribió multitud de artículos y reunió un importante archivo de documentación musical que ha sido publicado por la Sociedad de Autores en años recientes. Redactó el importante prólogo de la Crónica de la ópera italiana en Madrid, de Luis Carmena y Millán (1878).

(*) Federico Chueca Robles (05.05.1846 Madrid – 20.06.1908 Madrid):

Uno de los máximos representantes del género chico (zarzuelas en un acto).

Segundo hijo de una familia acomodada.

Cursó solfeo en un selecto colegio lo cual le convirtió en un extraordinario pianista.

Estudió también medicina.

En 1866 fue detenido como participante en las manifestaciones estudiantiles contra el gobierno de Narváez.

Más tarde, Francisco Asenjo Barbieri ayudó a orquestar y dirigir las obras y su gran éxito convenció a Chueca a dejar la medicina y dedicarse a la música.

Dirigió la orquesta del Teatro Variedades.

Tenía un talento innato, una gracia con la melodía y el ritmo, que le llevaron a componer extraordinarias piezas musicales. Trabajó con varios colaboradores como Barbieri, Tomás Bretón, y sobre todo Joaquín Valverde, en muchas de sus obras.

(*) Federico Moreno Torroba (03.03.1891 Madrid – 12.09.1982 Madrid):

Uno de los más vitales y prolíficos cultivadores de zarzuelas del siglo XX. Fue también crítico musical y compositor de piezas para guitarra. Desde muy temprano, su talento lo inclinó al teatro musical.

Afirmado en su estilo expresivo en el más castizo españolismo, utilizaba un lenguaje directo y sencillo, pero de gran elegancia formal. Hasta su muerte, que lo sorprendió trabajando para el ballet Don Quijote, desempeñaba el cargo de presidente de la Sociedad General de Autores de España, que tomó en 1974, y el de presidente de la Academia Nacional de Bellas Artes que asumiera en 1978.

Quizás su composición más representativa sea “Luisa Fernanda” 1932.

(*) Rafael Oropesa Clausín (1.893 Madrid – 1.944 Ciudad de México):

Miembro del Partido Comunista de España y directivo del Sindicato de Autores.

Se exilió en Francia en febrero de 1939.

En Francia estuvo prisionero en el Campo de Concentración de Barcarés hasta el 25 de mayo de 1939, día en el que la banda, llamada Agrupación Musical Madrid, logró embarcarse en el “Sinaia”, el primer buque fletado por el SERE, Servicio de Evacuación de los Refugiados Españoles, con la ayuda del Gobierno Mexicano de Lázaro Cárdenas.

Este barco zarpó de Séte (Francia) con 1.600 españoles refugiados de la Guerra Civil hasta su llegada al puerto de Veracruz (México) el 13 de junio de 1939.

Oropesa tiene más de cien canciones registradas en la Sociedad General de Autores de España (SGAE) y fue un compositor famoso en su época, autor, junto a Florencio Estrada Ledesma, de uno de los pasodobles más interpretados en las plazas de toros, ‘Domingo Ortega’, con letra de Salvador Mauri, así como ‘Chiclanera’.

–PINTORES–

(*) Claudio Coello (02.03.1642 Madrid – 20.04.1693 Madrid):

Destacado representante del barroco. Formado con Francisco Rizi, en 1683 fue nombrado pintor del rey Carlos II, cargo en el que acometerá su más importante obra: La Adoración de la Sagrada Forma de la sacristía del Monasterio de El Escorial.

Pintor de grandes telas de altar para las iglesias y conventos de Madrid y sus alrededores, fue también pintor al fresco y de arquitecturas efímeras siempre con gran sentido escenográfico.

Entre sus obras destaca:

“El triunfo de San Agustín” 1664 Museo del Prado.

(*) Juan Pedro Peralta (1.686 Madrid – 1.756 Madrid):

Pintor de cámara de Felipe V, tardobarroco, se especializó en la pintura de bodegones y decorados teatrales al temple.

Sobrino y discípulo de Juan Vicente Ribera.

En 1724, por encargo del rey Luis I, pintó los decorados para una función teatral representada en El Escorial, en lo que parece el primer encargo que recibió para trabajar como pintor independiente, y en 1729 pintó un teatro «todo de su mano» en el Real Alcázar de Madrid.

(*) Eduardo Rosales (04.11.1836 Madrid – 13.09.1873 Madrid):

Pintor purista español.

Estudió en las escuelas Pías de San Antón. Ingresó en 1851 en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

Llegó a Roma en octubre de 1857 por sus propios medios y sin ayuda oficial, aunque más tarde conseguiría que le concedieran una pensión extraordinaria.

Se unió al grupo de pintores españoles que se reunían en el Antico Caffè Greco (Casado del Alisal, Dióscoro Puebla, Fortuny).

Allí comenzó a asociarse con los círculos puristas nazarenos, pero pronto abandonó esa tendencia, en la que hizo su primera obra de importancia, Tobías y el ángel.

Se interesó por un estilo más realista, en el que realizó su gran obra maestra, Doña Isabel la Católica dictando su testamento, conservada en el Museo del Prado.

(*) Eusebio Zuloaga (15.12.1808 Madrid – 23.02.1898 Deusto):

Considerado el iniciador del arte del damasquinado moderno.

Participó en la primera exposición internacional celebrada en el Crystal Palace de Londres en 1851.

Sumó diversos premios en España, Inglaterra, Francia y Bélgica.

Obtuvo la Medalla de Plata en la Exposición de la Industria española que se realizó en Madrid en 1845 y era considerado el mejor arcabucero español de la época.

(*) María del Rosario Weiss (02.10.1814 Madrid – 31.07.1843 Madrid):

Ahijada y discípula de Francisco de Goya, con quien compartió los últimos años de su vida.

De sus dotes artísticas dan una idea por ejemplo los setenta y siete dibujos conservados en la Hispanic Society que en un principio eran atribuidos a Goya, hasta que en 1956 José López-Rey demostró que eran de Rosario.

En junio de 1840 fue nombrada Académica de mérito de San Fernando y, en 1842, maestra de dibujo de las infantas Isabel (futura Isabel II) y Luisa Fernanda.

(*) Daniel Zuloaga (08.04.1852 Madrid – 27.12.1921 Segovia):

Por las influencias sociales de su padre (Eusebio Zuloaga), trabajó desde muy joven en el Palacio Real.

Tras su formación en la escuela de porcelana de Sèvres (Francia), fue elegido por el conde Morphy, secretario del rey Alfonso XII, para dirigir y recuperar la Real Fábrica de la Moncloa.

Junto a varios arquitectos del último cuarto de siglo español protagonizó el periodo dorado de la historia de la azulejería urbana en Madrid, con obras como el Palacio de Velázquez, el Palacio de Cristal del Retiro y el Hospital de Maudes, entre otros.

(*) Ulpiano Fernández-Checa (03.04.1860 Colmenar de Oreja – 05.01.1916 Dax/Francia):

En cuanto tuvo la edad requerida, a los dieciséis años, se matriculó en la Escuela Superior de Pintura de la Academia de Bellas Artes de San Fernando, en la que permaneció desde 1876 hasta 1883.

De entre sus obras:

“La anunciación de la virgen” 1875

“Entrada de los hunos en Roma” 1887.

Entre algunos de sus premios y condecoraciones podríamos destacar:

1887: Primera medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes de Madrid.

1891: Caballero de la Orden de Carlos III de España.

1894: Caballero de la Legión de Honor, Francia.

1895: Medalla de Oro en la Exposición Internacional de Atlanta.

1900: Medalla de Oro en la Exposición Universal de París.

Con motivo del segundo centenario de la muerte de Calderón de la Barca, realizó sus primeras colaboraciones como ilustrador en la revista. Interesado por el devenir artístico, se movió dentro de los círculos culturales madrileños, y participó como socio fundador en la creación del Círculo de Bellas Artes de Madrid.

(*) Juan Gris (23.03.1887 Madrid – 11.05.1927 Boulogne-Billancourt/Francia):

Nació en pleno centro de Madrid, junto a la Puerta del Sol, en la Calle del Carmen.

Desarrolló su actividad principalmente en París.

Está considerado uno de los maestros del cubismo.

Al igual que otros cubistas y que el arte moderno en general, Juan Gris tuvo escaso predicamento en los circuitos culturales españoles mientras vivió. Todavía décadas después de su muerte, su producción tenía escasísima presencia en los museos públicos.

Tiene obras en el Museo Thyssen-Bornemisza, la Academia de San Fernando, Tate Gallery de Londres o en el Art Institute de Chicago entre otros.

–ESCULTORES–

(*) Ricardo Bellver (23.02.1845 Madrid – 20.12.1924 Madrid):

Alumno en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, donde obtuvo varios premios en distintas categorías.

En 1874 ganó, mediante oposición, una plaza de pensionado de número para completar su formación en la Academia Española de Bellas Artes de Roma.

Dos de sus obras más representativas sean quizás:

– El ángel caído, obra fundida en bronce en 1878 para la Exposición Universal de París.

– Monumento a Juan Sebastián Elcano en 1881 en Guetaria.

(*) Arturo Mélida (24.07.1849 Madrid – 15.12.1902 Madrid):

Escultor, arquitecto, pintor y militar, hermano del pintor Enrique Mélida y del arqueólogo José Ramón Mélida.

Su madre Leonor Alinari y Adarve era hija de un artista florentino.

Ingresó en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en 1899.

Llegó a obtener la medalla de oro de la Academia francesa y la Gran Cruz de la Legión de Honor por su trabajo como arquitecto en el pabellón español de la Exposición Universal de París de 1889.

Sus dos esculturas más emblemáticas son:

– Tumba de Cristóbal Colón, 1891 en la catedral de Sevilla. En bronce policromado.

– Monumento a Colón en la plaza de Colón de Madrid (1885).

–ARQUITECTOS–

(*) Luis de Vega (1.495 Madrid – 1.562 Madrid):

Trabajó como arquitecto del emperador Carlos I (junto con Alonso de Covarrubias) desde 1532.

Para Francisco de los Cobos, secretario del emperador, construyó en Valladolid un palacio que años después sería adquirido por el Duque de Lerma para, a su vez, vendérselo a Felipe III.

De la misma época es el Palacio de Dueñas en Medina del Campo.

En 1547 empieza la construcción del Palacio del Pardo posteriormente muy modificado, primero por Francisco de Mora y luego por Francesco Sabatini.

Con su sobrino, Gaspar de Vega, trabajó en Aranjuez y en el palacio de Valsaín.

Desarrolló trazas de diseño en los Reales Alcázares de Sevilla, donde volvió a colaborar con Gaspar de Vega.

Su labor continuó hasta los comienzos del reinado de Felipe II, hasta que se hace cargo de las obras el arquitecto Juan Bautista de Toledo.

(*) Rodrigo Gil de Hontañón (23.02.1500 Rascafría – 31.05.1577 Segovia):

Su estilo personal influyó en la obra de arquitectos más modernos como Antonio Palacios.

Su obra se encuentra a caballo entre el gótico tardío y el clasicismo renacentista.

Algunas de sus obras:

Palacio de los Guzmanes (León)

Colegiata de Santa María (Villafranca del Bierzo)

Colegio Mayor de San Ildefonso, sede de la Universidad de Alcalá de Henares.

(*) Juan Bautista de Toledo (1.515 Madrid – 1.567 Madrid):

Experto en urbanismo e ingeniería militar e hidráulica.

Conocido por haber dado las trazas generales para la construcción del Real Monasterio de El Escorial.

Es posible que su verdadero nombre fuera Juan Bautista de Alfonsis.

En el Monasterio de El Escorial, el 23 de abril de 1563, en la ceremonia de colocación de la primera piedra, escribió sobre la cara visible del sillar: “JOANNES BAPTISTA ARCHITECTUS MAJOR. IX KAL MAII” bajo el nombre de “Joanne Bapta Hispano”.

El Papa Pablo III le nombró el 18 de diciembre de 1546 arquitecto adjunto de la Basílica de San Pedro, la cual estaba en periodo de construcción por aquel entonces.

(*) Gaspar de Vega (1.523 Madrid – 1.575 Madrid):

Sobrino del arquitecto Luis de Vega (arquitecto imperial de los Reales Alcázares, en época de Carlos I) y cuñado de Francisco de Villalpando.

Obtiene el título de Maestro de Obras de Felipe II en 1552

Realizó trabajos en los reales sitios de Aranjuez, Toledo, Sevilla, Segovia, entre otros.

Una de sus obras el Puente de Segovia en Madrid.

(*) Antonio Sillero (1.526 Madrid – 1.594 Madrid):

Hermano de Diego Sillero.

Algunas de sus obras:

La Casa de las Siete Chimeneas

El Monasterio de las Descalzas Reales (por encargo de la Princesa Doña Juana).

Las primeras obras de la Plaza Mayor antes de su asignación a Juan Gómez de Mora.

(*) Diego Sillero:

Recibió el título de aparejador de las Obras Reales el 20 de noviembre de 1605, otorgado por Felipe III.

Hermano de Antonio Sillero.

Algunas de sus obras:

La Casa de la Panadería en la Plaza Mayor de Madrid.

Trabajó junto a Juan Bautista de Toledo, en la rehabilitación en 1559 el convento de las Descalzas Reales, antiguo palacio de los reyes de Castilla.

Reformó las fuentes de Leganitos y Lavapiés junto con Francisco de Mora.

El Hospital de Pobres de Madrid.

(*) Pedro de Ribera (04.08.1681 Madrid – 19.10.1742 Madrid):

Barroco. Su actividad se desarrolló casi exclusivamente en Madrid durante la primera mitad del siglo XVIII.

Discípulo de José Benito de Churriguera (creador del estilo churrigueresco).

Algunas de sus obras:

Iglesia de Nuestra Señora de Montserrat (Madrid)

Ermita de la Virgen del Puerto (Madrid)

Puente de Toledo (Madrid)

Monasterio de Uclés.

(*) Bartolomé Hurtado (04.04.1620 Madrid – 26.09.1698 Madrid):

Arquitecto del rey Felipe IV y de su sucesor Carlos II. Cuando falleció Jerónimo de Ornedal, un decreto de doña Mariana de Austria, de 24 de agosto de 1667, le nombra aparejador mayor y primero de las Obras Reales a propuesta de Baltasar Barroso de Ribera, Marqués de Malpica.

Algunas de sus obras:

El Alcázar de Madrid (1675).

El Palacio-monasterio de San Lorenzo de El Escorial

Las Caballerizas Reales de la Reina Madre.

La Iglesia de Nuestra Señora de Gracia en Madrid.

La Iglesia de Villaviciosa de Odón.

El Hospital de la Inclusa en la Puerta del Sol en 1654.

Las casas de la cofradía del Santísimo Sacramento de San Martin.

La Iglesia de nuestra señora de la Natividad de Navacerrada en Navacerrada (Madrid)

la Carnicería de la plazuela de San Ildefonso.

El Corral del Príncipe 1666.

(*) Ventura Rodríguez (14.07.1717 Ciempozuelos – 26.09.1785 Madrid):

En 1747 fue nombrado académico de mérito de la Academia de San Lucas de Roma.

En 1749 el rey Fernando VI escogió su proyecto para la construcción de la capilla del Palacio Real de Madrid.

Otras obras suyas, la Santa Capilla de Nuestra Señora del Pilar en Zaragoza, El Palacio del Infante Don Luis en Boadilla del Monte, La fuente de Cibeles, el Real Monasterio de la Encarnación (Madrid)

(*) Juan de Villanueva (15.09.1739 Madrid – 22.08.1811 Madrid):

Neoclasicismo. Sus máximas influencias fueron Juan Bautista de Toledo y Juan de Herrera, artífices del Monasterio de El Escorial.

En 1771 construye la Casa de Infantes en el Real Sitio de Aranjuez

En 1772, la Casita del Príncipe en El Pardo

En 1773, la Casita de Arriba, para su uso por el infante don Gabriel, y la Casita de Abajo (o del Príncipe), ambas en el Real Sitio de El Escorial.

En 1768, fue nombrado arquitecto de la comunidad de monjes jerónimos del Monasterio de El Escorial, donde completó el cierre de la Lonja.

Su primera gran obra de envergadura, la Casa de los Infantes y de la Reina.

Su obra maestra es el edificio del Gabinete de Historia Natural, hoy Museo del Prado.

(*) Carlos Arniches Moltó (24.09.1895 Madrid – 12.10.1958 Madrid):

Arquitecto e intelectual de la Generación del 25, autor del Hipódromo de La Zarzuela de Madrid junto con Martín Domínguez, obra en la que colaboró el ingeniero Eduardo Torroja. Era el mayor de los hijos del escritor Carlos Arniches Barrera.

Heredó el interés por el mundo intelectual madrileño que lo mantuvo toda su vida vinculado de manera natural al mundo creativo más intenso del Madrid del momento, sin discriminar edad o ámbito.

A 20 AÑOS DEL 11 DE SEPTIEMBRE

Federico Campbell

Por Federico Campbell Peña

La carroza negra de Bush; soldados mexicanos en Irak y Afganistán” fue el libro que escribí sobre los interrogantes del 11 de septiembre de 2001 y la subsiguiente invasión a dichos países por George W Bush, el vicepresidente Dick Cheney, los asesores Condoleezza Rice, Richard Pearl, el Secretario de Defensa Donald Rumsfeld, el ex director del Banco Mundial Paul Wolfowitz y el secretario de Estado de origen jamaiquino, Collin Powell, quien mintió ante la ONU de que existían “armas de destrucción masiva” bajo poder de Saddam Hussein..

Https://articulo.mercadolibre.com.mx/MLM-797250666-lala-carroza-negra-de-bushfederico-campbell-pena-_JM

La fotografía de la portada la tomé cuando Bush pasó con su limusina frente a mí, cerca de las Naciones Unidas en Nueva York en septiembre de 2002. Un manifestante solitario cargaba la pancarta que decía: Bush lo hizo. Si no lo hizo, lo dejó hacer, pensé. Las familias de los 19 secuestradores salieron de EU el 12 de septiembre sin ningún problema, a Arabia Saudita y Pakistán.

Tras los ataques, el gobierno de Bush tenía al líder de la Red al Qaeda Osama Bin Laden, escondido en las montañas de Tora Borah como el autor intelectual. Bush invadió Afganistán con sus aliados de la OTAN el 7 de octubre de 2001. Tenía el argumento necesario: “la lucha contra el terrorismo”. El 26 de septiembre, había decretado la “Ley Patriota” para “legalizar” el espionaje a ciudadanos y coartar libertades constitucionales.

Con familia en la CDMX, Erik Maravilla Hernández, residente en las Vegas, era un veterano de la Guerra del Golfo de 1991. Fue enviado a Afganistán con el argumento de “acabar” con Bin Laden. José Cruz de Tonatico Edomex, años después, como US Marine, fue a las bases de EU en Alemania, Corea del Sur y Afganistán.

Natividad “Chico” Seco de Tenancingo Edomex, estuvo en Afganistán (Delta Force, entrenado en Fort Bagg Carolina del Norte). El 20 de marzo de 2003 ingresó a Bagdad Iraq en las primeras columnas de tanques para derrocar a Saddam Hussein.

En febrero de 2007, el diario The Washington Post publicó que la CIA interrogó con técnicas de tortura a un mexicano que se había afiliado a Al Qaeda en Los Ángeles California tras convertirse al islam. Se llama o llamaba Arcadio Lázaro. Es probable que fuera conducido a partir de 2001 a la prisión, Campo Delta, en la base militar del Pentágono en Guantánamo en Cuba.

El marine José Ángel Morales Garibay de El Paso Texas, murió el 22 de marzo en Iraq, así como el tijuanense Jesús Suárez, quien fue enrolado por los marines en un mall en San Diego, escena que retrató el cineasta Michael Moore en “Fahrenheit 911“. Murió el 27 de marzo de 2003 en Nasiriya. El teniente a cargo no permitió que se acercara el cuerpo médico, luego de que Suárez pisó una mina, y sin auxilio, se desangró. Después, su padre fue a ese lugar con Medea Benjamin de Code Pink y otros activistas y encontró un vidrio que se reflejaba en la arena, era una botellita de Salsa Tabasco, que Jesús tenía en su bolsa para usarla con sus alimentos.

El sargento tica Alexander Arredondo murió en Nayaf Iraq el 25 de agosto de 2004. Su padre también originario de Costa Rica, se unió desde Boston a Fernando Suárez del Solar en San Diego, para averiguar el número de soldados latinos fallecidos en Iraq y Afganistán.

El soldado poblano en el Bronx Héctor Aquino, se entrenó en la base de los Marines en Buffalo, NY. A sus 23 años estuvo en un portaviones en el Golfo Pérsico en 2003. El primo de Aquino, también veterano de Iraq, se ganaba la vida cantando corridos sobre la guerra en Virginia.

El soldado nacido en Guadalajara Jalisco, Agustín Aguayo se declaró “objetor de conciencia” como Marine en 2007 en la base del Pentágono en Manheim Alemania. Fue llevado a juicio marcial. El consulado de México en Frankfurt, le dio protección consular conforme a la Convención de Viena. Al denunciar la invasión a Iraq, citó a Martin Lutero. Lo entrevisté en Placita Olvera en Los Ángeles en mayo de 2007.

“Creo que la Humanidad está perdiendo y que esta experiencia deja claro que la guerra no es la solución”, me dijo al recordar que su unidad usó Tanques Bradleys causando daño a civiles.

Su mamá Susana Aguayo, había emprendido una ofensiva mediática en la ciudad de México que ocupó tema en el Senado y fue recibida en la SRE por la entonces canciller Patricia Espinosa.

El marine boricua Pablo Paredes también se declaró Objetor de conciencia en 2005 para no viajar a Iraq en el buque USS Bonhomme Richard, así como el nicaragüense Camilo Mejía, quien en 2004 defeccionó del ejército, estuvo un año preso en una cárcel militar en Oklahoma y luego escribió el libro “Road to Ramadi, Iraq“.

Otro marine de Zacatecas, hijo de una activista del movimiento Bracero, había estado en otro portaviones, pero no era objetor de conciencia.

Fernando Tena de Fontana California, murió en Al Ambar Iraq a los 19 años. Ernesto Ricardo Guerra de 19 años murió en Bagdad el 29 de julio de 2005. Era originario de Guanajuato y casi vecino del académico chicano David Maciel en Long Beach. Buscaba también la ciudadanía, que les prometió Bush, tras enrolarse en el ejército con greencard o residencia. Su madre enfrentaba un juicio de deportación.

El mexicano Edgar Hernández y la panameña Soshana Johnson cayeron presos de la insurgencia en Iraq, pero fueron liberados por un operativo de los marines.

El guatemalteco José Antonio Gutiérrez murió en Umr Qasr, Iraq el 20 de marzo del 2003 a los 22 años. Existe una película con su nombre.

El Libertador en México. Bolívar ciudadano mexicano 9

Miguel Santa María y el Plan de Casa Mata

¿Tuvo algo que ver El Libertador en la caída del emperador Agustín I?

Por: Raúl Jiménez Lescas

José Manuel de Herrera. Óleo/tela 98 X 74 cm. Anónimo. Galería de Cancilleres. Claustro de Tlatelolco, SRE.

Sería temerario afirmar que El Libertador tuvo algo que ver en la conspiración contra el emperador Agustín I, pero su ministro plenipotenciario, don Miguel Santa María sí. Como referimos no era ni colombiano ni venezolano, sino jarocho, nacido en el puerto de Veracruz en 1789. Desde su desembarco a su puerto natal, dejó en claro las ideas bolivarianas, en la misiva enviada al ministro José Manuel de Herrera (Caballero gran cruz de la Orden Imperial de Guadalupe) del 23 de marzo de 1822. Entonces el ministro bolivariano tenía 33 años de edad y transpiraba ideas republicanas por todos lados, en su nación que transitaba del virreinato al primer Imperio Mexicano, es decir una monarquía moderada.

Bertha González Cosío biógrafa de José Manuel Herrera (primer ministro plenipotenciario insurgente enviado por el Congreso a EEUU desde Puruarán en 1815 y primer ministro de Iturbide), nos recordó: “Miguel de Santa María era de origen mexicano, pero llegó al país como ministro plenipotenciario de Colombia. Al arribar a Veracruz dirigió al ministro Herrera una nota, en la cual le hacía saber que Colombia consideraba que las relaciones con México eran de gran interés para los dos países, pues debían ligarlos vínculos estrechos de paz y amistad, ya que estaban llamados por la naturaleza a prestarse en forma recíproca oficios de fraternidad y asistencia. Herrera le contestó aceptando su nombramiento cerca del gobierno del Imperio y recordó que Santa María, al lado de Rocafuerte, había pertenecido a los grupos de Nueva Orleans con el padre Mier y con Mina.”.

Herrera y Santa María se podían entender muy bien; el primero, había ingresado a las filas del generalísimo José María Morelos, el segundo, apoyó la Expedición de Francisco Xavier Mina. Herrera vio la Consumación de la Independencia de México en 1821, Santa María la República de Colombia con su presidente libertador, Simón Bolívar. Sin embargo, la falta de reconocimiento tácito del ministro bolivariano del emperador Agustín I, provocó una crisis diplomática que terminó con la expulsión de Santa María.

La biógrafa lo recuerda así: “Ejemplo de ello fue el grave problema que se suscitó con el ministro Santa María; en un principio, sus relaciones con las autoridades mexicanas habían sido cordiales, pero, debido a las ideas republicanas de Santa María, el Ministerio se enfrentó a su primer problema diplomático. Se sospechaba que el ministro de la Gran Colombia [República de Colombia] participaba activamente, con el padre [fray Servando Teresa de] Mier y su grupo de conspiradores, en contra de Iturbide. Herrera, quien seguía ocupando la Cartera de Relaciones del Imperio, se vio forzado a dirigirse a Santa María en agosto de 1822 y pedirle que se sirviera reconocer en forma explícita, el gobierno imperial. Al no recibir respuesta afirmativa, en octubre optó por regresarle su pasaporte y acusarlo formalmente de actividades ilícitas en contra del emperador. Se le dieron seis días para abandonar el país”.

En su transitar de la ciudad de México a Veracruz, la conspiración contra el emperador Agustín tomó cuerpo en el pronunciamiento del general Antonio López de Santa Anna. En estos alborotados días, el emperador prefería que se le llamara “Agustín por la Divina Providencia y por el Congreso de la Nación, primer emperador Constitucional de México y gran maestre de la Orden Imperial de Guadalupe”.

¿El ministro bolivariano Santa María conspiró con su antiguo colega, fray Servando Teresa de Mier contra el emperador de la Orden Imperial de Guadalupe? Santa María negó los cargos, pero regresó poco después para seguir con su labor encomendada por la República de Colombia. Se sospecha que, al llegar a su puerto natal, también conspiró con el mismísimo Santa Anna pronunciado contra Agustín I, emperador por la Divina Providencia y el Congreso Mexicano.

El blog del AGN recuerda esos días conspiradores: “A inicios de diciembre de 1822 en la provincia de Veracruz el militar Antonio López de Santa Anna junto con un grupo de partidarios republicanos se pronunciaron en las calles del puerto en contra del emperador Agustín de Iturbide, haciendo un llamado a la reinstalación del Congreso, el cual meses atrás había sido disuelto por el emperador.”. El pronunciamiento pasó a la historia como el Plan de Casa Mata. Entre los conspiradores se encontraba una antiguo insurgente y hombre de todas las confianzas del generalísimo Morelos, el también veracruzano, Guadalupe Victoria, que será el primer presidente de la República Mexicana.

Las sospechas sobre los jarochos eran evidentes: Santa María conspiró con fray Servando Teresa de Mier y Francisco Xavier Mina contra la corona española; Guadalupe Victoria del alto mando insurgente, pero Santa Anna era un viejo ex realista que cambió el uniforme a Trigarante y, a fines de 1822, se pronunció por la abdicación del emperador Agustín I.

No hay evidencia que el ministro bolivariano haya participado de las reuniones conspirativas contra el Imperio Mexicano, pero para mí, las sospechas pueden ser disipadas cuando, en febrero de 1823, el pronunciamiento de Casa Mata tiene un aliento no monárquico: “El Plan de Casa Mata” en algunos puntos puede ser considerado el antagonismo de los Tratados de Córdoba mismos que permitieron a Agustín de Iturbide poder acceder al trono del Imperio Mexicano, ya que sostenía  que la soberanía residía esencialmente en la Nación y a pesar de reconocer la personalidad del emperador como representación nacional quedaba subyugado a las deliberaciones del Soberano Congreso.

“Asimismo, el Ejército Imperial sólo se comprometía a respetar la integridad del Emperador sin embargo los cuerpos que componían dicho ejército solamente debían juramento a sostener a toda costa la representación nacional misma que recaía en la representación nacional del Congreso.”.

El Plan de Casa Mata abrió paso a la abdicación del primer emperador de México y su tránsito a la primera República en 1824, cuyo primer presidente fue Guadalupe Victoria. Curiosamente, ahí estuvieron presentes en esa complicada transición de monarquía a república, tanto fray Servando Teresa de Mier, como el ministro bolivariano, Santa María.

Tampoco resulta curioso que Mier propusiera el nombramiento de Simón Bolívar como ciudadano mexicano y, que el congreso mexicano firmó un “Tratado de Unión, Liga y Confederación Perpetua entre México y Colombia”, el 3 de octubre de 1823.

Quizá toda la labor del enviado por Simón Bolívar a México se podría despejar sí reconocemos que Santa María en realidad se disfrazó de “Capitán Chinchilla” para escribir con ese seudónimo en el periódico El Sol en pro de la República (5 de diciembre de 1821-22 de mayo de 1822, cuando Agustín de Iturbide prohibió su publicación debido a que el periódico le había presentado una “ruda y verdadera oposición”.).

Yo creo que hay que dispensar a Simón Bolívar de intervenir en asuntos del Imperio Mexicano, pero hay que estarle muy agradecidos por haber tenido el tino de nombrar a un jarocho como su ministro plenipotenciario. El jarocho conspiró contra el virreinato, contra el rey Fernando VII en pro de la Constitución de Cádiz de 1812, contra el virreinato junto a fray Servando y Xavier Mina… ¿Y con los conspiradores del Plan de Casa Mata contra el emperador Agustín?

La respuesta está flotando en el aire.

En la siguiente entrega: la carta antimonárquica de Simón Bolívar.

                Plan de Casa Mata, 1 de febrero de 1823, Archivo General de la Nación, Fondo Fernando Iglesias Calderón, caja 2, exp. 5, fs. 225.

Fuentes:

El Sol. En: http://www.hndm.unam.mx/consulta/publicacion/verDescripcionDescarga/558ff93e7d1e325230861545.pdf

AGN. Resguarda el plan que terminó con un Imperio. En: https://www.gob.mx/agn/es/articulos/agnresguarda-el-plan-que-termino-con-un-imperio?idiom=es

Cancilleres de México 1811-1910. México. SRE/Instituto Matías Romero de Estudios Diplomáticos. 1992.

Rafael Heliodoro Valle, compilación, prólogo y notas, Bolívar en México. 1799-1832, 2a. reimp., México, Acervo Histórico Diplomático, Secretaría de Relaciones Exteriores, 1993, pp. 37-40.

Cartas del Libertador, compilación de Vicente Lecuna, Caracas, 1929, II:413-14.

Luís A. Canela Morales y Héctor Strobel. Los Tratados de Córdoba y la Consumación de la Independencia. Bicentenario de su Consumación. 1821-2021. México. Secretaría de Cultura/INEHRM/Gobierno de Veracruz/Colegio de Veracruz, 2021.

Vicente Lecuna, compilación y notas, Simón Bolívar. Obras completas, La Habana, Cuba, Editorial Lex, Ministerio de Educación Nacional de los Estados Unidos de Venezuela, 1947, t. I, pp. 606-607.

Discurso en el Congreso Constituyente de México pidiendo que se le confiera a Bolívar el nombramiento de ciudadano honorario de la República Mexicana. El Sol, 18 de marzo de 1824. Disponible en <http://www.hndm.unam.mx/consulta/publicacion/visualizar/558075bf7d1e63c9fea1a446?intPagina=2&tipo=publicacion&anio=1824&mes=03&dia=18&gt; (Consultado 10/06/2021).

Augusto Mijares, prólogo; Manuel Pérez Vila, compilación notas y cronología; Gladys García Riera, bibliografía, Doctrina del Libertador, Venezuela, Fundación Biblioteca Ayacucho, 3a. edición 2009.

Simón Bolívar. Ciudadano de la República Mexicana, Homenaje al Libertador en el Bicentenario de su nacimiento, México, Cámara de Diputados LII Legislatura, 1983, pp. 25-27.

Por la libertad: Bolívar y México. Antología Documental. Áurea Dominga Ávila Rojas / Diana Guadalupe Pérez Moncada (Compilación documental, introducción, semblanza y cronología). México. INEHRM. 2020 (Series Antologías INEHRM).

Rafael Pérez Gay. Esquina donde vivió el libertador Simón Bolívar. CDMX. Centro Histórico. Recuperado el 17/08/2021, en: https://www.cdmx200lugares.com/esquina-donde-vivio-el-libertador-simon-bolivar/#.YRyhtY5KjIU

Manuel Romero de Terreros. Una casa habitación del siglo XVIII en la ciudad. México. Anales del IIE/UNAM, Volumen I, número 4, 1939.

El Libertador en México; Bolívar ciudadano mexicano 8

Simón Bolívar y la monarquía mexicana

¿Tuvo algo que ver El Libertador en la caída del emperador Agustín I?

Por: Raúl Jiménez Lescas

Por la libertad: Bolívar y México. Antología Documental. Áurea Dominga Ávila Rojas / Diana Guadalupe Pérez Moncada (Compilación documental, introducción, semblanza y cronología). México. INEHRM. 2020 (Series Antologías INEHRM).

El Libertador Presidente de Colombia, general Simón Bolívar y su gobierno tomaron una decisión trascendental ante la Consumación de la Independencia del Imperio Mexicano: enviar a México un Ministro Plenipotenciario, don Miguel Santa María, quien desembarcó en el puerto de Veracruz y, el 23 de marzo de 1822, se dirigió al gobierno mexicano “A fin de llenar los altos e importantes objetos, Su Excelencia el Libertador Presidente, se sirvió distinguirme con el nombramiento de Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de la República de Colombia cerca del Supremo Gobierno del Imperio de México, y tengo el honor de poner en conocimiento de Vuestra Excelencia mi arribo a este puerto, de donde me pondré en camino para esa capital con la posible brevedad, en desempeño de los deberes que me impone el carácter con que tuvo a bien investirme mi Gobierno.”.

La correspondencia fue dirigida a don José Manuel de Herrera, ministro de Relaciones Exteriores e Interiores del Primer Imperio Mexicano. El objetivo del Libertador Presidente fue que México reconociera la República de Colombia y se firmaran un Tratado de Unión, Liga y Confederación Perpetua entre México y Colombia, que se suscribió el 3 de octubre de 1823; el reconocimiento de Colombia, lo hizo el Congreso mexicano el 27 de abril de 1822, casi un mes después de que Santa María llegó a las aguas veracruzanas y se dirigió al gobierno mexicano.

Sin embargo, Santa María viviría los momentos de ascenso del emperador Agustín I y su abdicación, lo cual resulta interesante contar, ya que ese Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de la República de Colombia no era ni colombiano ni venezolano, sino veracruzano. Había nacido en el puerto jarocho de la Nueva España en 1789 y estudió de latín y literatura en Tehuacán (Puebla), luego en la Ciudad de México, siguió sus estudios de artes en el Colegio de San Juan de Letrán, teología y jurisprudencia en el Seminario Conciliar y, terminó su carrera de abogado en Madrid, por lo cual fue testigo de la promulgación de la Constitución de Cádiz de 1812 y, donde se relaciona con los políticos liberales de la península.

Tras el golpe de estado monárquico del rey Fernando VII (mayo de 1814), nuestro jarocho, fue encarcelado por sus ideas liberales, pero escapó y se embarcó a los Estados Unidos, donde se encontró con el liberal Xavier Mina, que venía a apoyar la lucha independentista en la Nueva España. Don Miguel de Santa María se embarcó a Veracruz, su tierra natal, pero al fallar los cálculos se trasladó a Jamaica, donde conoció a El Libertador.

Bolívar lo incorporó a su equipo y tras la Consumación de la Independencia del Imperio Mexicano, lo designó Ministro Plenipotenciario para entablar relaciones con México.

Es cuanto, la decisión de El Libertador es suficiente ilustración.

En la próxima entrega, el papel de Santa María (capitán Chinchilla) en la conspiración contra el emperador Agustín I.

Fuentes:

Rafael Heliodoro Valle, compilación, prólogo y notas, Bolívar en México. 1799-1832, 2a. reimp., México, Acervo Histórico Diplomático, Secretaría de Relaciones Exteriores, 1993, pp. 37-40.

Cartas del Libertador, compilación de Vicente Lecuna, Caracas, 1929, II:413-14.

Luís A. Canela Morales y Héctor Strobel. Los Tratados de Córdoba y la Consumación de la Independencia. Bicentenario de su Consumación. 1821-2021. México. Secretaría de Cultura/INEHRM/Gobierno de Veracruz/Colegio de Veracruz, 2021.

Vicente Lecuna, compilación y notas, Simón Bolívar. Obras completas, La Habana, Cuba, Editorial Lex, Ministerio de Educación Nacional de los Estados Unidos de Venezuela, 1947, t. I, pp. 606-607.

Discurso en el Congreso Constituyente de México pidiendo que se le confiera a Bolívar el nombramiento de ciudadano honorario de la República Mexicana. El Sol, 18 de marzo de 1824. Disponible en:

http://www.hndm.unam.mx/consulta/publicacion/visualizar/558075bf7d1e63c9fea1a446?intPagina=2&tipo=publicacion&anio=1824&mes=03&dia=18

(Consultado 10/06/2021).

Augusto Mijares, prólogo; Manuel Pérez Vila, compilación notas y cronología; Gladys García Riera, bibliografía, Doctrina del Libertador, Venezuela, Fundación Biblioteca Ayacucho, 3a. edición 2009.

Simón Bolívar. Ciudadano de la República Mexicana, Homenaje al Libertador en el Bicentenario de su nacimiento, México, Cámara de Diputados LII Legislatura, 1983, pp. 25-27.

Por la libertad: Bolívar y México. Antología Documental. Áurea Dominga Avila Rojas / Diana Guadalupe Pérez Moncada (Compilación documental, introducción, semblanza y cronología). México. INEHRM. 2020 (Series Antologías INEHRM).

Rafael Pérez Gay. Esquina donde vivió el libertador Simón Bolívar. CDMX. Centro Histórico. Recuperado el 17/08/2021, en:

Esquina donde vivió el libertador Simón Bolívar

Manuel Romero de Terreros. Una casa habitación del siglo XVIII en la ciudad. México. Anales del IIE/UNAM, Volumen I, número 4, 1939.

El Libertador en México; Bolívar ciudadano mexicano 7

Por: Raúl Jiménez Lescas

Simón Bolívar, San Martín y Agustín de Iturbide

Los acontecimientos de Méjico van a dar un nuevo aspecto a la revolución de América

Uno de los impresos originales de los tratados de Córdoba, en resguardo del Archivo Histórico Municipal de Córdoba. Fotografía cortesía del H. Ayuntamiento de Córdoba.

                El Libertador estaba atento a los acontecimientos de México, al cual visitó 20 años atrás. Conoció por correspondencia los “Tratados de Córdoba” (24 de agosto de 1821), un ejemplar también cayó en manos del general José de San Martín. Ello da cuenta de que los insurgentes de otras latitudes de Nuestra América, tenían lazos de comunicación y compartían problemas generales sobre el curso de la Revolución y Guerra de Independencia, así como asuntos locales de táctica militar. En su misiva al general José de San Martín, manifiesta tanto su entusiasmo por “los acontecimientos de Méjico van a dar un nuevo aspecto a la revolución de América”, como la preocupación de que el rey español Fernando VII viaje a Nuestra América (cláusula de los Tratados de Córdoba).

                A la distancia se antoja imposible que la corona española emigrara como ya lo había la portuguesa al actual Brasil, sin embargo, Bolívar le escribió a San Martín: “Este nuevo orden de cosas me hace creer, con fundamento, que si el gabinete español acepta el tratado hecho en Méjico entre los generales Iturbide y O’Donojú, y se traslada allí Fernando VII u otro príncipe europeo, se tendrán iguales pretensiones sobre todos los demás gobiernos libres de América, deseando terminar sus diferencias con ellos, bajo los mismos principios que en Méjico”.

                Por lo cual Bolívar se adelantó a plantear con claridad el rumbo que debería seguir la Revolución: “Así es que yo creo que ahora más que nunca es indispensable terminar la expulsión de los españoles de todo el continente, estrecharnos y garantirnos (sic) mutuamente, para arrostrar los nuevos enemigos y a los nuevos medios que pueden emplear. El gobierno de Colombia destinará un enviado cerca de V. E. para tratar sobre tan importante negocio.”. En el México Independiente, la “expulsión de los españoles” (acá se les apodaba gachupines) causó gran revuelo, pero eso ya es harina de otro costal.

                Leamos la carta completa de El Libertador fechada en Bogotá.

“Bogotá, 16 de noviembre de 1821.

“A S. E. EL GENERAL JOSÉ DE SAN MARTÍN.

“El último desagradable acontecimiento de Guayaquil en que los enemigos han obtenido algunas ventajas, exige un remedio pronto y eficaz. El gobierno de Colombia activa los medios de poner en perfecta seguridad aquella provincia, y de libertar el resto de las del Sur, que aún están subyugadas. Yo marcho con el ejército a ejecutar esta operación, mientras que otra división marcha a ocupar el Istmo de Panamá”.

“Si mientras yo marcho, pudiera V. E. destinar sobre Guayaquil el batallón del mando del señor coronel Heres, V. E. llenaría a la vez los deseos de aquellos colombianos, y haría a esta república un servicio tan útil como importante. Mas si este batallón ha marchado al Alto Perú, me atrevo a hacer a V. E. igual súplica con respecto a cualquier otro cuerpo que pueda ser destinado a Guayaquil, de los del ejército del mando de V. E. que, incorporado a la división de Colombia que allí existe, pueda oponerse a los nuevos esfuerzos que hagan los enemigos para completar su subyugación”.

“La libertad de las provincias del Sur de Colombia y la absoluta expulsión de los enemigos que aún quedan en la América meridional, es en el día tanto más importante cuanto que los acontecimientos de Méjico van a dar un nuevo aspecto a la revolución de América, según las últimas noticias que tenemos, el general Iturbide y el nuevo virrey general O’Donojú han concluido un tratado el 24 de septiembre de este año, que, entre otros artículos, comprende: que Fernando VII deberá trasladarse a Méjico, en donde tomará el título de emperador con independencia de España y de toda otra potencia; que la ciudad de Méjico será evacuada por las tropas reales y ocupada por el general Iturbide con las imperiales, habiendo entre tanto un armisticio. De ante mano había preparado el general Iturbide este acontecimiento con el plan que publicó, y de que incluyo a V. E. un ejemplar”.

“Este nuevo orden de cosas me hace creer, con fundamento, que, si el gabinete español acepta el tratado hecho en Méjico entre los generales Iturbide y O’Donojú, y se traslada allí Fernando VII u otro príncipe europeo, se tendrán iguales pretensiones sobre todos los demás gobiernos libres de América, deseando terminar sus diferencias con ellos, bajo los mismos principios que en Méjico”.

“Trasladados al Nuevo Mundo estos príncipes europeos, y sostenidos por los reyes del antiguo, podrán causar alteraciones muy sensibles en los intereses y en el sistema adoptado por los gobiernos de América. Así es que yo creo que ahora más que nunca es indispensable terminar la expulsión de los españoles de todo el continente, estrecharnos y garantirnos mutuamente, para arrostrar los nuevos enemigos y a los nuevos medios que pueden emplear. El gobierno de Colombia destinará un enviado cerca de V. E. para tratar sobre tan importante negocio”.

Dios guarde a V. E. muchos años.

Bolívar”.

Es cuanto, la elocuencia de El Libertador es suficiente ilustración.

Fuentes:

Luís A. Canela Morales y Héctor Strobel. Los Tratados de Córdoba y la Consumación de la Independencia. Bicentenario de su Consumación. 1821-2021. México. Secretaría de Cultura/INEHRM/Gobierno de Veracruz/Colegio de Veracruz, 2021.

Vicente Lecuna, compilación y notas, Simón Bolívar. Obras completas, La Habana, Cuba, Editorial Lex, Ministerio de Educación Nacional de los Estados Unidos de Venezuela, 1947, t. I, pp. 606-607.

Simón Bolívar. Obras completas, La Habana, Cuba, Editorial Lex, Ministerio de Educación

Nacional de los Estados Unidos de Venezuela, 1947.

Discurso en el Congreso Constituyente de México pidiendo que se le confiera a Bolívar el nombramiento de ciudadano honorario de la República Mexicana. El Sol, 18 de marzo de 1824. Disponible en <http://www.hndm.unam.mx/consulta/publicacion/visualizar/

558075bf7d1e63c9fea1a446?intPagina=2&tipo=publicacion&anio=1824&mes=03&dia=18> (Consultado 10/06/2021).

Augusto Mijares, prólogo; Manuel Pérez Vila, compilación notas y cronología; Gladys García Riera, bibliografía, Doctrina del Libertador, Venezuela, Fundación Biblioteca Ayacucho, 3a. edición 2009.

Simón Bolívar. Ciudadano de la República Mexicana, Homenaje al Libertador en el Bicentenario de su nacimiento, México, Cámara de Diputados LII Legislatura, 1983, pp. 25-27.

Por la libertad: Bolívar y México. Antología Documental. Áurea Dominga Ávila Rojas / Diana Guadalupe Pérez Moncada (Compilación documental, introducción, semblanza y cronología). México. INEHRM. 2020 (Series Antologías INEHRM).

Rafael Pérez Gay. Esquina donde vivió el libertador Simón Bolívar. CDMX. Centro Histórico. Recuperado el 17/08/2021, en: https://www.cdmx200lugares.com/esquina-donde-vivio-el-libertador-simon-bolivar/#.YRyhtY5KjIU

Manuel Romero de Terreros. Una casa habitación del siglo XVIII en la ciudad. México. Anales del IIE/UNAM, Volumen I, número 4, 1939.

Rafael Heliodoro Valle, compilación, prólogo y notas, Bolívar en México, 2a. reimp., México, Acervo Histórico Diplomático, Secretaría de Relaciones Exteriores, 1993, pp. ix-x.

El Libertador en México; Bolívar ciudadano mexicano 6

Por: Raúl Jiménez Lescas

Simón Bolívar y Agustín de Iturbide

De modo que Colombia y Méjico se presenten al mundo asidas de mano, y aún más por el corazón

Plaza parque Gran Colombiano, aquí se encuentra el Templo histórico, La Casa Museo Del General Santander y la estatua del General Santander. Foto: Rubén Valero. En: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Estatua_Sim%C3%B3n_Bol%C3%ADvar_Templo_Historico_C%C3%BAcuta.JPG

“Brindo a Bolívar; su robusto acento.

De un pueblo heroico reveló la frente.

Cual la Minerva Griega prepotente

Venezuela de su alma se lanzó.

Tú le seguiste amante, y te asemejas

Al lucero de Venus que en el cielo

Puro se eleva cuando el negro velo

De la lóbrega noche envuelve el sol.”

Guillermo Prieto (1868)

José de J. Núñez y Domínguez,

Bolívar y México, México, [s.p.i.], 1930, p. 69.

Pocos días pasaron desde que se consumó la Independencia del Imperio Mexicano, el 27 de septiembre de 1821, cuando El Libertador, se pronunció con toda alegría por el suceso histórico. Tomó la pluma el 10 de octubre del glorioso año de la Independencia de 1821 y, desde Rosario de Cúcuta, redactó un texto digno de recordarse a 200 años de aquellos extraordinarios sucesos.

El ahora Templo del Congreso o Templo Histórico es una iglesia ubicada en Villa del Rosario (uno de los municipios del Área metropolitana de Cúcuta, región oriental del departamento de Norte de Santander, Colombia), donde fue instaló el Congreso Constituyente de 1821, que redactó y promulgó la Constitución de la cual fue creada la Gran Colombia (actuales países de Colombia, Panamá, Venezuela y Ecuador).

Rosario de Cúcuta, 10 de octubre de 1821.

AL EXMO. SEÑOR GENERAL DON

AGUSTIN DE ITURBIDE.

Exmo. Señor:

El gobierno y pueblo de Colombia han oído, con placer inexplicable, los triunfos de las armas que V. E. conduce a conquistar la independencia del pueblo mejicano. V. E., por una reacción portentosa, ha encendido la llama sagrada de la libertad, que yacía bajo las cenizas del antiguo incendio que devoró ese opulento imperio. El pueblo mejicano, siempre de acuerdo con los primeros movimientos de la naturaleza, con la razón, con la política, ha querido ser propio, no ha querido ser ajeno. Los destinos estaban señalados a su fortuna y a su gloria, y V. E. los ha cumplido. Si sus sacrificios fueron grandes, más grande es ahora la recompensa que recibe en dicha y honor.

Sírvase V. E. acoger, con la franqueza cordial con que yo la dirijo, esta misión que sólo lleva por objeto expresar el gozo de Colombia a V. E. y a sus hermanos de Méjico.

El señor Santamaría, miembro del congreso general y plenipotenciario cerca del gobierno de Méjico, tendrá la honra de presentar a V. E., junto con esta carta, la expresión sincera de mi admiración y de cuantos sentimientos pueden inspirar el heroísmo de un hombre grande.

Yo me lisonjeo que V. E., animado de sus elevados principios y llenando el voto de su corazón generoso, hará de modo que Colombia y Méjico se presenten al mundo asidas de mano, y aún más por el corazón.

En la desgracia la suerte nos unió, el valor nos ha unido en los designios, y la naturaleza nos dio un mismo ser para que fuésemos hermanos.

Sírvase V. E. aceptar los testimonios más sinceros de los sentimientos con que soy de V. E., con la mayor consideración y respeto.

Es cuanto, la elocuencia de El Libertador es suficiente ilustración.

Fuentes:

Vicente Lecuna, compilación y notas, Simón Bolívar. Obras completas, La Habana, Cuba, Editorial Lex, Ministerio de Educación Nacional de los Estados Unidos de Venezuela, 1947, t. I, pp. 598-599.

Vicente Lecuna, Simón Bolívar. Obras completas, La Habana, Cuba, Editorial Lex, Ministerio de Educación Nacional de los Estados Unidos de Venezuela, 1947, t. I, pp. 167-169, 173-174.

Simón Bolívar. Obras completas, La Habana, Cuba, Editorial Lex, Ministerio de Educación

Nacional de los Estados Unidos de Venezuela, 1947.

DISCURSO EN EL CONGRESO CONSTITUYENTE DE MÉXICO PIDIENDO QUE SE CONFIERA A BOLÍVAR EL NOMBRAMIENTO DE CIUDADANO HONORARIO DE LA REPÚBLICA MEXICANA. El Sol, 18 de marzo de 1824. Disponible en <http://www.hndm.unam.mx/consulta/publicacion/visualizar/558075bf7d1e63c9fea1a446?intPagina=2&tipo=publicacion&anio=1824&mes=03&dia=18&gt; (Consultado 10/06/2021).

Augusto Mijares, prólogo; Manuel Pérez Vila, compilación notas y cronología; Gladys García Riera, bibliografía, Doctrina del Libertador, Venezuela, Fundación Biblioteca Ayacucho, 3a. edición 2009.

Simón Bolívar. Ciudadano de la República Mexicana, Homenaje al Libertador en el Bicentenario de su nacimiento, México, Cámara de Diputados LII Legislatura, 1983, pp. 25-27.

Por la libertad: Bolívar y México. Antología Documental. Áurea Dominga Ávila Rojas / Diana Guadalupe Pérez Moncada (Compilación documental, introducción, semblanza y cronología). México. INEHRM. 2020 (Series Antologías INEHRM).

Rafael Pérez Gay. Esquina donde vivió el libertador Simón Bolívar. CDMX. Centro Histórico. Recuperado el 17/08/2021, en: https://www.cdmx200lugares.com/esquina-donde-vivio-el-libertador-simon-bolivar/#.YRyhtY5KjIU

Manuel Romero de Terreros. Una casa habitación del siglo XVIII en la ciudad. México. Anales del IIE/UNAM, Volumen I, número 4, 1939.

Rafael Heliodoro Valle, compilación, prólogo y notas, Bolívar en México, 2a. reimp., México, Acervo Histórico Diplomático, Secretaría de Relaciones Exteriores, 1993, pp. ix-x.

El Libertador en México; Bolívar ciudadano mexicano 5

Por: Raúl Jiménez Lescas

La idea Bolivariana de la Revolución de Independencia

Yo deseo más que otro alguno ver formar en América la más grande nación del mundo,

menos por su extensión y riquezas que por su libertad y gloria

Salvador Pruneda, Simón Bolívar, tinta sobre papel, 1968, Archivo Gráfico de El Nacional, Fondo Gráficos, INEHRM.

                Muchos años después de dejar México, El Libertador escribió desde Kingston, el 6 septiembre de 1815, sus ideas sobre nuestra Revolución y Guerra de Independencia. Conocía el momento de la insurrección (septiembre de 1810); la erección de la Suprema Junta Americana en Zitácuaro (y sus funciones); conocía del “ilustre general Morelos”, del general Ignacio Rayón y la Constitución de Apatzingán; el plan de paz de Zultepec. Para 1815 y en la lejana Jamaica, se refleja con claridad la capacidad de los “independientes” mexicanos de comunicarse con otros revolucionarios de Nuestra América, así como la atención que prestaba Bolívar o San Martín de los “sucesos” mexicanos.

                Cabe destacar el sueño bolivariano: “Yo deseo más que otro alguno ver formar en América la más grande nación del mundo, menos por su extensión y riquezas que por su libertad y gloria”. Y, sobre todo, la idea bolivariana que la más grande nación, tendría su centro en la Nueva España (México). en palabras del Libertador: “La metrópoli, por ejemplo, sería Méjico, que es la única que puede serlo por su poder intrínseco, sin el cual no hay metrópoli.” Y sería una gran República no una monarquía.

                Leamos la carta de Bolívar fechada en Kinston:

“Los sucesos de Méjico han sido demasiado, complicados, rápidos y desgraciados, para que se pueda seguir en el curso de su revolución. Carecemos, además, de documentos bastante instructivos, que nos hagan capaces de juzgarlos. Los independientes de Méjico, por lo que sabemos, dieron principio a su insurrección en septiembre de 1810, y un año después ya tenían centralizado su gobierno en Zitácuaro instalada allí una junta nacional, bajo los auspicios de Fernando VII en cuyo nombre se ejercían las funciones gobernativas. Por los acontecimientos de la guerra, esta junta se trasladó a diferentes lugares, y es verosímil que se haya conservado hasta estos últimos momentos, con las modificaciones que los sucesos hayan exigido. Se dice que ha creado un generalísimo o dictador que lo es el ilustre general Morelos; otros hablan del célebre General Rayón; lo cierto es que, uno de estos grandes hombres, o ambos separadamente, ejercen la autoridad suprema en aquel país; y recientemente, ha aparecido una constitución para el régimen de estado”.

“En marzo de 1812 el gobierno residente en Zultepec, presentó un plan de paz y guerra al virrey de Méjico, concebido con la más profunda sabiduría. En él se reclamó el derecho de gentes, estableciendo principios de una exactitud incontestable. Propuso la junta que la guerra se hiciese como entre hermanos y conciudadanos; pues que no debía ser más cruel que entre naciones extranjeras; que los derechos de gentes y de guerra, inviolables para los mismos infieles y bárbaros, debían serlo más para cristianos, sujetos a un soberano y a unas mismas leyes; que los prisioneros no fuesen tratados como reos de lesa majestad ni se degollasen los que rendían las armas, sino que se mantuviesen en rehenes para canjearlos; que no se entrase a sangre y fuego en las poblaciones pacíficas, no las diezmasen ni quitasen para sacrificarlas; y concluye que, en caso de no admitirse este plan, se observarían rigurosamente las represalias”.

“Esta negociación se trató con el más alto desprecio; no se dio respuesta a la junta nacional; las comunicaciones originales se quemaron públicamente en la plaza de Méjico, por mano del verdugo, y la guerra de exterminio continuó por parte de los españoles con su furor acostumbrado, mientras que los mejicanos y las otras naciones americanas no la hacían ni aun a muerte con los prisioneros de guerra que fuesen españoles. Aquí se observa que, por causas de consecuencia, se conservó la apariencia de sumisión al rey y aun a la constitución de la monarquía. Parece que en la junta nacional es absoluta en el ejercicio de las funciones legislativas, ejecutivas y judiciales, y el número de sus miembros muy limitado”.

“Yo deseo más que otro alguno ver formar en América la más grande nación del mundo, menos por su extensión y riquezas que por su libertad y gloria. Aunque aspiro a la perfección del gobierno de mi patria, no puedo persuadirme que el Nuevo Mundo sea por el momento regido por una gran república; como es imposible, no me atrevo a desearlo, y menos deseo una monarquía universal de América, porque este proyecto, sin ser útil, es también imposible. Los abusos que actualmente existen no se reformarían y nuestra regeneración sería infructuosa. Los estados americanos han menester de los cuidados de gobierno paternales que curen las llagas y las heridas del despotismo y la guerra. La metrópoli, por ejemplo, sería Méjico, que es la única que puede serlo por su poder intrínseco, sin el cual no hay metrópoli. Supongamos que fuese el istmo de Panamá, punto céntrico para todos los extremos de este vasco continente, ¿no continuarían éstos en la languidez y aun en el desorden actual? Para que un solo gobierno dé vida, anime, ponga en acción todos los resortes de la prosperidad pública, corrija, ilustre y perfeccione al Nuevo Mundo, sería necesario que tuviese las facultades de un Dios, y cuando menos las luces y virtudes de todos los hombres.”.

Es cuanto, la elocuencia de El Libertador es suficiente ilustración.

Fuentes:

Vicente Lecuna, Simón Bolívar. Obras completas, La Habana, Cuba, Editorial Lex, Ministerio de Educación Nacional de los Estados Unidos de Venezuela, 1947, t. I, pp. 167-169, 173-174.

Simón Bolívar. Obras completas, La Habana, Cuba, Editorial Lex, Ministerio de Educación

Nacional de los Estados Unidos de Venezuela, 1947.

DISCURSO EN EL CONGRESO CONSTITUYENTE DE MÉXICO PIDIENDO QUE SE CONFIERA A BOLÍVAR EL NOMBRAMIENTO DE CIUDADANO HONORARIO DE LA REPÚBLICA MEXICANA. El Sol, 18 de marzo de 1824. Disponible en

http://www.hndm.unam.mx/consulta/publicacion/visualizar/558075bf7d1e63c9fea1a446?intPagina=2&tipo=publicacion&anio=1824&mes=03&dia=18 (Consultado 10/06/2021).

Augusto Mijares, prólogo; Manuel Pérez Vila, compilación notas y cronología; Gladys García Riera, bibliografía, Doctrina del Libertador, Venezuela, Fundación Biblioteca Ayacucho, 3a. edición 2009.

Simón Bolívar. Ciudadano de la República Mexicana, Homenaje al Libertador en el Bicentenario de su nacimiento, México, Cámara de Diputados LII Legislatura, 1983, pp. 25-27.

Por la libertad: Bolívar y México. Antología Documental. Áurea Dominga Ávila Rojas / Diana Guadalupe Pérez Moncada (Compilación documental, introducción, semblanza y cronología). México. INEHRM. 2020 (Series Antologías INEHRM).

Rafael Pérez Gay. Esquina donde vivió el libertador Simón Bolívar. CDMX. Centro Histórico. Recuperado el 17/08/2021, en:

Esquina donde vivió el libertador Simón Bolívar

Manuel Romero de Terreros. Una casa habitación del siglo XVIII en la ciudad. México. Anales del IIE/UNAM, Volumen I, número 4, 1939.

Rafael Heliodoro Valle, compilación, prólogo y notas, Bolívar en México, 2a. reimp., México, Acervo Histórico Diplomático, Secretaría de Relaciones Exteriores, 1993, pp. ix-x.

El Libertador en México 4 Bolívar ciudadano mexicano

Bolívar Paris

Por: Raúl Jiménez Lescas

La idea servandiana de Simón Bolívar

Hay hombres privilegiados por el cielo para cuyo panegírico es inútil la elocuencia

Salvador Pruneda, Simón Bolívar, el libertador, Tinta sobre papel, ca. 1950, Archivo Gráfico de El Nacional, Fondo Gráficos, INEHRM.

                Habíamos dicho que cuando el joven Simón Bolívar, futuro Libertador, desembarcó en el puerto de Veracruz, contaba con tan sólo 15 años, meses y días, pero que no le pasó por la mente que sería ciudadano mexicano, como ocurrió en marzo de 1824, 25 años y un mes después, ya que (Fray) Servando Teresa de Mier, diputado constituyente del México Independiente, propuso con varios de sus colegas se “nombre a Simón Bolívar ciudadano de la República Mexicana”. Como diría Juan Gabriel: “Así fue”.

                Vale la pena recordar el nombre de los diputados constituyentes que acompañaron a don Servando en la aventura de ciudadanizar a El Libertador: Márquez Gómez Farías; Osores Barbabosa Argüelles; Guerra (José Basilio); Zaldívar, Rodríguez; García Valle Paredes; Paz Jiménez Marín; Seguín Tirado; Gordoa (Luis Gonzaga); Solórzano Ahumada y, el discurso de Servando:

Señor: Hay hombres privilegiados por el cielo para cuyo panegírico es inútil la elocuencia, porque su nombre solo es el mayor elogio. Tal es el héroe que en los fastos gloriosos del Nuevo Mundo ocupará sin disputa el primer lugar al lado del inmortal Washington: Por esta señal inequívoca todo el mundo conocerá que hablamos de aquel general que, contando las victorias por el número de los combates, destrozó el envejecido cetro peninsular en Venezuela, su patria, en Cartagena, Santa Martha, Cundinamarca, Quito y Guayaquil, con las cuales formó la inmensa República de Colombia. Hizo más: se venció a sí mismo, depuso voluntario su espada triunfante a los pies de los padres de la patria que reuniera para constituirla y se constituyó su primer súbdito, rehusando con empeño todo mando; de aquél hablamos que reasumiéndolo por obediencia, sin ficción, está ahora triunfando en el país de los incas, de las últimas esperanzas de la soberbia española; de aquél hablamos, en fin, a quien las Repúblicas de la América Meridional unas tras otras, han nombrado sin miedo su dictador, porque el cúmulo eminente de sus virtudes aleja toda sospecha de abuso y despotismo.

Tal es el excelentísimo señor don Simón Bolívar, presidente de la República de Colombia, Gobernador Supremo del Perú, llamado con razón El Libertador, admiración de la Europa y gloria de la América entera.

Por sus tratados de íntima alianza entre todas las Repúblicas de América, ya es y merece serlo ciudadano de todas. Pedimos, pues, que Vuestra Soberanía declare solemnemente que lo es de la República de México en lo que creemos recibir aún más honor que a él pueda conferirle este título; por lo mismo haríamos agravio a Vuestra Soberanía altamente penetrada de reconocimiento y estima por los servicios patrióticos, valor y virtudes del héroe, si para tal declaración exigiésemos las fórmulas comunes; aquí todo debe salir de lo ordinario y suponemos que la aclamación unánime del Soberano Congreso de Anáhuac es la sola vía digna del héroe inmortal que Vuestra Soberanía va a declarar ciudadano de la República Mexicana. El diploma y la manera de entregarlo serán igualmente dignos del ciudadano y de la magnificencia de su nueva patria.

México, 13 de marzo de 1824.

Servando Teresa de Mier. Márquez. Gómez Farías. Osores. Barbabosa. Argüelles.

Guerra (José Basilio). Zaldívar. Rodríguez. García Valle. Paredes. Paz. Jiménez.

Marín. Seguín. Tirado. Gordoa (Luis Gonzaga). Solórzano. Ahumada.

Se acordó tomarla desde luego en consideración y fue aprobada, mandándose que, por lo tocante al diploma y manera de entregarlo, informe la comisión de puntos constitucionales. Se levantó la sesión a las dos de la tarde.

Es cuanto, la elocuencia de Servando y sus camaradas es suficiente ilustración.

Fuentes:

DISCURSO EN EL CONGRESO CONSTITUYENTE DE MÉXICO PIDIENDO QUE SE CONFIERA A BOLÍVAR EL NOMBRAMIENTO DE CIUDADANO HONORARIO DE LA REPÚBLICA MEXICANA. El Sol, 18 de marzo de 1824. Disponible en

http://www.hndm.unam.mx/consulta/publicacion/visualizar/558075bf7d1e63c9fea1a446?intPagina=2&tipo=publicacion&anio=1824&mes=03&dia=18&gt; (Consultado 10/06/2021)

Augusto Mijares, prólogo; Manuel Pérez Vila, compilación notas y cronología; Gladys García Riera, bibliografía, Doctrina del Libertador, Venezuela, Fundación Biblioteca Ayacucho, 3a. edición 2009.

Simón Bolívar. Ciudadano de la República Mexicana, Homenaje al Libertador en el Bicentenario de su nacimiento, México, Cámara de Diputados LII Legislatura, 1983, pp. 25-27.

Por la libertad: Bolívar y México. Antología Documental. Áurea Dominga Ávila Rojas / Diana Guadalupe Pérez Moncada (Compilación documental, introducción, semblanza y cronología). México. INEHRM. 2020 (Series Antologías INEHRM).

Rafael Pérez Gay. Esquina donde vivió el libertador Simón Bolívar. CDMX. Centro Histórico. Recuperado el 17/08/2021, en:

Esquina donde vivió el libertador Simón Bolívar

Manuel Romero de Terreros. Una casa habitación del siglo XVIII en la ciudad. México. Anales del IIE/UNAM, Volumen I, número 4, 1939.

Rafael Heliodoro Valle, compilación, prólogo y notas, Bolívar en México, 2a. reimp., México, Acervo Histórico Diplomático, Secretaría de Relaciones Exteriores, 1993, pp. ix-x.

El Libertador en México 3

Estatua Simón Bolívar

Bolívar ciudadano mexicano

Fray Servando y El Libertador, una amistad interesante

Por: Raúl Jiménez Lescas

¿Quién fuera Lennon y McCartney? ¿Quién fuera Servando y Bolívar?

El libertador Simón Bolívar, Imagen tomada del libro de Manuel Lucena Salmoral, Simón Bolívar, Editorial Alianza, Madrid, España, 1991.

El acento del grande ciudadano

Repitió el General, y en el momento

Repitió el Sacerdote el mismo acento,

Y el genio de la fama

Alzo tres templos para el genio humano,

Y ya libre la América se llama;

Y de una nueva luz los esplendores

Alumbraron al pueblo americano,

En Boston y en Caracas y en Dolores.

El mismo sentimiento al pueblo anima,

El mismo grito los espacios llena…

Ramón Valle, 1883.

(Ramón Valle, Bolívar e Iturbide en el centenario de ambos héroes, México, Imprenta de González A. Esteva, 1885, p. 15.)

                Fray Servando tocó dos veces la puerta, como se debe, así como la película “El cartero siempre llama dos veces” (The Postman Always Rings Twice. Basada en la novela homónima de 1934, escrita por James M. Cain). A la segunda, el Congreso mexicanos de 1824, le abrió la puerta a don Fray Servando ¿y quién no? Era un tipazo, aunque no le quites el hábito. Él y otros diputados insistieron: El Libertador debe ser ciudadano mexicano y, desde 1824, es mexicano como el mezcal y los nopales. Es un orgullo tener entre los mexicanos a Bolívar como mexicano.

Hoy no voy a contar la amistad entre ambos personajes, porque son muy interesantes las reflexiones de Fray Servando en torno a las razones para hacer mexicano a El Libertador. Yo, en su lugar, la hubiera patentado, pero ya no se puede y es patente de Colombia, Venezuela, Perú, Bolivia y cuanta nación se le ocurra. Simón Bolívar es a lo que todos y todas debemos aspirar: ciudadanos de Nuestra América, Ciudadanos Planetarios y, sí se puede, de la Vía Láctea.

                Vamos por partes.

                Primero hay que contestar las dudas que me han escrito: ¿Qué pruebas tengo de que Bolívar estuvo en México, sí la Güera no lo mencionó en sus recuerdos? No tengo la menor idea sí la Güera lo recordó o no, pero tengo en mis manos una carta del futuro Libertador fechada en la Vera Cruz, cuando el joven Simón Bolívar, futuro Libertador, se embarcó en el puerto de Veracruz, el 20 de marzo de 1799. Fue dirigida al señor don Pedro Palacios y Sojo, que era su tío. Ahí nos confiesa que el navío tardó 14 días en alta mar, desde la actual Venezuela al Golfo de México, pero que “gracias a Dios” tuvo un viaje feliz.

                También en su epístola, confirma lo que dije, que los ingleses andaban bloqueando las aguas marítimas del Atlántico: “pero nos hemos detenido aquí con el motibo de haber estado bloqueada la Abana, y ser presiso el pasar por allí; de sinco nabios y once fragatas inglecas.”. Es decir, no hablo a lo… impreciso. Aunque Bolívar no tenía buena ortografía en esos juveniles años de 1799, un año antes de que asomara su primer ojo el siglo XIX.

                Es interesante anotar cómo terminó su epístola el futuro Libertador:

                “Hoy a las onse [once] de la mañana llegué de México y nos bamos [vamos] a la tarde para España y pienso que tocaremos en la Abana [Habana] porque ya se quitó el bloqueo que estaba en ese puerto, y por esta razón a sido el tiempo muy corto para haserme mas [hacerse más] largo. Vsted no estrañe [extrañe] la mala letra pues ya lo hago medianamente pues estoy fatigado del mobimiento [movimiento] del coche en que hacabo [acabo] de llegar, y por ser muy a la ligera la he puesto muy mala y me ocurren todas las espesies [especies] de un golpe. Espresiones [expresiones] a mis ermanos [hermanos] y en paticular [particular] a Juan Visente [Vicente] que ya lo estoy esperando, a mi amigo Dn. Manuel de Matos y en fin a todos a quien yo estimo.

Su más atento serbidor [servidor] y su yjo [hijo].

SIMÓN BOLÍVAR.”

Bueno, mañana las razones de Fray Servando Teresa de Mier, el tipazo que hizo mexicano a El Libertador.

Fuentes:

Lecuna, Vicente, compilación y notas, Simón Bolívar. Obras completas, La Habana, Cuba, Editorial Lex, Ministerio de Educación Nacional de los Estados Unidos de Venezuela, 1947, t. I, pp. 13-14.

Augusto Mijares, prólogo; Manuel Pérez Vila, compilación notas y cronología; Gladys García Riera, bibliografía, Doctrina del Libertador, Venezuela, Fundación Biblioteca Ayacucho, 3a. edición 2009.

Simón Bolívar. Ciudadano de la República Mexicana, Homenaje al Libertador en el Bicentenario de su nacimiento, México, Cámara de Diputados LII Legislatura, 1983, pp. 25-27.

Por la libertad: Bolívar y México. Antología Documental. Áurea Dominga Avila Rojas / Diana Guadalupe Pérez Moncada (Compilación documental, introducción, semblanza y cronología). México. INEHRM. 2020 (Series Antologías INEHRM).

Rafael Pérez Gay. Esquina donde vivió el libertador Simón Bolívar. CDMX. Centro Histórico. Recuperado el 17/08/2021, en:

Manuel Romero de Terreros. Una casa habitación del siglo XVIII en la ciudad. México. Anales del IIE/UNAM, Volumen I, número 4, 1939.

Rafael Heliodoro Valle, compilación, prólogo y notas, Bolívar en México, 2a. reimp., México, Acervo Histórico Diplomático, Secretaría de Relaciones Exteriores, 1993, pp. ix-x.

El libertador en México 2

El joven Simón Bolívar de 15 años y 7 meses en la Nueva España

Por: Raúl Jiménez Lescas

                Cuando el joven Simón Bolívar, futuro Libertador, desembarcó en el puerto de Veracruz, contaba con tan sólo 15 años, meses y días. Jamás se imaginó que el 13 de marzo de 1824, 25 años y un mes después, Fray Servando Teresa de Mier, diputado constituyente del México Independiente, propondría que se “nombre a Simón Bolívar ciudadano de la República Mexicana”. Así nada más: ciudadano de la República Mexicana.

                El texto es digno de volverlo a leer, ¿no creen?

                “Se leyó por primera vez una proposición de los Sres. Mier, Marques, Gómez Farías, Osores, Barbabosa, Guerra (D. José Basilio), Saldívar, Rodríguez, Paredes, García, Marín, Seguin, Paz, Ximénez y Ahumada sobre que se conceda carta de Ciudadano al Libertador de Colombia Simón Bolibar.

                En realidad, el Libertador de Colombia se llamaba Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Palacios Ponte y Blanco y, se escribía Bolívar no Bolibar como redactó el secretario del Congreso Constituyente.

                En segunda lectura, del 17 de marzo de 1824, leemos: “Se leyó por 2a vez una proposición sobre que se declare solemnemente que el Libertador Simón Bolibar es ciudadano de la República Mexicana. Se acordó desde luego tomarla en consideración, y fue aprobada, mandándose que, por lo tocante al Diploma y manera de entregarlo, informe la comisión de puntos constitucionales. Se levantó la sesión a las dos de la tarde”. Dieron fe, Juan I Godoy, presidente y Luis G. Gordoa, D. S.

De tal suerte que, a partir del 17 de marzo de 1824, Simón Bolívar, el Libertador, fue ciudadano mexicano, para nuestra fortuna y de Nuestra América. Se desconoce sí el Diplomado le fue entregado en sus manos y tampoco la respuesta del prócer. Nos la imaginamos: de agradecimiento a los mexicanos.

Siempre admiré a don Fray Servando y no precisamente porque viví en la ciudad de México cerca de la avenida Fray Servando y, también a Simón Bolívar, pero nunca me puse a reconstruir esa excelente relación entre el primero y el segundo, a la distancia, años después de conocerse en Londres y, años después de que Bolívar leyera la historia de nuestra Guerra de Independencia escrita por el primero, leída por el segundo, que entusiasmado siguió peleando por nuestras Independencias y la unidad de Nuestra América.

Pero vamos por partes.

¿Por qué el joven Simón Bolívar se quedó en la Nueva España? Algunos dicen que quería conocer a la “Güera Rodríguez”, otros que venía a conspirar por la Libertad… Nada de eso. Nos encanta el romanticismo y crear mitos. En realidad, el navío San Ildefonso, necesitaba transportar el oro y la plata novohispana para la “Madre Patria” y, no es como ahora, que todo es en tiempo real. A fines del siglo XVIII, había que tener algo más que paciencia, así que nuestro joven quinceañero, decidió conocer la Nueva España. Además, en esos momentos los ingleses mantenían uno de los tantos bloqueos sobre Cuba.

Pasó por el puerto de Veracruz, donde no existía aún la Parroquia, luego se fue a Xalapa, obvio, la futura capital jarocha y, como Cortés, Scott y todos, pues hizo la ruta que llamamos “Ruta de Cortés”. Sus biógrafos señalan que en la Ciudad de México “… convivió con destacadas personalidades del ámbito político y social novohispano, como el oidor Guillermo de Aguirre, el virrey Miguel de Azanza y las hermanas María Josefa y María Ignacia Rodríguez de Velasco, entre algunos más. El 20 de marzo, de vuelta en Veracruz, continuó su viaje hacia tierras españolas en donde se instruyó en idiomas, arte y conocimientos matemáticos y se convirtió en un asiduo lector. Regresó a Caracas, casado con María Teresa Rodríguez del Toro, pero permaneció un breve periodo ahí, pues al morir su esposa decidió regresar a España.”.

En efecto, Simón Bolívar conoció a la Güera Rodríguez y a su hermana María Josefa. Otros apuntadores del Libertador, nos recuerdan que la casa donde se hospedó el joven Simón fue de la marquesa de Uluapa (ubicada en el cruce de la calle de las Damas y de Ortega, hoy Bolívar y Uruguay). Cabe distinguir que no se trata de la llamada popularmente la “Casa de la Marquesa de Uluapa”, situada en el número 18 de la avenida 5 de febrero, también en el actual Centro Histórico de CDMX.

Esos recuerdos de Bolívar de México serán convertidos en frases y palabras de El Libertador años después, como veremos más adelante.

Fuentes:

Augusto Mijares, prólogo; Manuel Pérez Vila, compilación notas y cronología; Gladys García Riera, bibliografía, Doctrina del Libertador, Venezuela, Fundación Biblioteca Ayacucho, 3a. edición 2009.

Simón Bolívar. Ciudadano de la República Mexicana, Homenaje al Libertador en el Bicentenario de su nacimiento, México, Cámara de Diputados LII Legislatura, 1983, pp. 25-27.

Por la libertad: Bolívar y México. Antología Documental. Áurea Dominga Ávila Rojas / Diana Guadalupe Pérez Moncada (Compilación documental, introducción, semblanza y cronología). México. INEHRM. 2020 (Series Antologías INEHRM).

Rafael Pérez Gay. Esquina donde vivió el libertador Simón Bolívar. CDMX. Centro Histórico. Recuperado el 17/08/2021, en:

Manuel Romero de Terreros. Una casa habitación del siglo XVIII en la ciudad. México. Anales del IIE/UNAM, Volumen I, número 4, 1939.

Rafael Heliodoro Valle, compilación, prólogo y notas, Bolívar en México, 2a. reimp., México, Acervo Histórico Diplomático, Secretaría de Relaciones Exteriores, 1993, pp. ix-x.