Raíz dormida


Cecilia Espinosa


Girasoles, perfumes que revolucionan mi alma.
Si yo tuviera la raíz dormida.
Si yo pudiera arrugar la cama.
Mis manos, no hacen pan dulce,
mi pan es salado.
En las noches con vino y queso, duermo esperando los corales del recuerdo.
Y las estrellas me arrugan la espera.
Cada noche vuelo de arrullo mis rebeldías.
Y la espera al día, en calderos la saboreó.
Hay tierra de las tierras, raíces con volcanes, quien te espera fingiendo, ser apaciguada.

PERDED TODA ESPERANZA

(Una aproximación al “Mapa del Infierno” de Sandro Botticelli)

EDUARDO PINEDA PUEBLA, MÉXICO SEPTIEMBRE 2021

ep293868@gmail.com

Mapa del Infierno

La Carte de l’Enfer (Mapa del infierno) –Sandro Botticelli -ca.1480 –Florencia, Italia –Fotografía: Botticelli: de Laurent le Magnifique à Savonarole: Catalogue de l’exposition à Paris, Musée du Luxembourg, du 1er octobre 2003 au 22 février 2004 et à Florence, Palazzo Strozzi, du 10 mars au 11 juillet 2004. Milan: Skira editore, Paris: Musée du Luxembourg, 2003. ISBN 9788884915641

Dante Alighieri lo advirtió al pronunciar la horrible inscripción en la puerta del infierno: “Por mí se va a la ciudad doliente, por mí se va hacia el dolor eterno, por mí se va hacia la perdida gente, fui creado por la omnipotencia de Dios a través de la sabiduría suprema y del primer amor, antes de mí no fue creado nada sino lo eterno y duró eternamente, quienes entráis perded toda esperanza”.

Lorenzo de Médici, fascinado por la sacra narrativa de Dante, pidió a Sandro Botticelli ilustrar la obra culmen de la literatura italiana, La Divina Comedia. La tarea era sin duda abrazadoramente extraordinaria, un pedimento sin paralelo en la historia del arte. Médici había pedido ni más ni menos que dibujar la concepción universal del castigo y la gloria eterna, porque Dante escribió la forma en que el mundo entendió la vida después de la muerte, y esa concepción fue aceptada por la mitad del planeta durante más de tres siglos.

De entre todas las ilustraciones realizadas por el artista Florentino, destaca una: La Carte de l’Enfer (Mapa del infierno), es una obra que exalta el detalle y la narrativa pictórica, que transmuta un fragmento del libro en una secuencia de imágenes. Es notable la expresividad de los rostros y los cuerpos plasmados en el embudo de escalafones del descenso al infierno. La obra grita, se queja, le duele. Hay dos viajeros entre los nueve peldaños curvos, imperativos y juiciosos, se trata de Dante y Virgilio. Como uno de ellos es el mismo autor, pone al observador (y al lector del libro también), en el lugar del visitante, del vigía del inframundo. No sitúa al espectador en el sitio del martirizado por su vida pecaminosa, si no en el del visitante que observa el castigo. Todos somos Dante conversando con Virgilio en la trágica ruta del mapa. Entonces, no empatizamos con los deudos que están en el fango o en las brasas, pero nos aterroriza la colección de escenas que observamos tras los ojos de Alighieri.

Ponerse ahí, como un personaje más, es un increíble y extremadamente asertivo logro del autor, porque nos sumerge junto con él en la obra. Nos ahoga y nos salva tantas veces que nos volvemos adictos al miedo a ser castigados de formas tan diversas que en más de una ocasión cerramos la novela o desviamos la vista de la pintura, pero siempre con el morbo humano de voltear y regresar de nuevo. De manera que, es coercitiva la ignominiosa forma en la que ambos italianos nos revelan aquello que nos espera después de morir.

En el primer círculo del Mapa del Infierno están los no bautizados y los paganos virtuosos, ellos no ameritan un castigo, pero si la lejanía de Dios por no haberse encontrado con Cristo. Es un lugar neutral para algunos estudiosos que lo comparan con los Prados Asfódelos griegos. A partir de ahí, los subsecuentes círculos cada vez más constreñidos hacia el temido centro aguardan para los pecadores que han sido cautivados por la lujuria, la gula, la avaricia y prodigalidad, la ira y pereza, la herejía, la violencia, el fraude y, el peor de todos los pecados: la traición, en este círculo encontramos por ejemplo a Judas Iscariote y demás personajes que se asemejan por haber terminado sus días tras un autocastigo, el suicidio por ahorcamiento.

En el “Canto XXVIII” de Dante en la “Divina comedia” leemos:

[…]

¿Dónde hallaré palabras, para hablar

de la sangre y heridas que encontré

entonces? No hay lenguaje que

lo quepa. No lo puede recordar

la memoria, ni imaginar

la mente humana.

Pues ni aunque

todos los muertos y lisiados de

las guerras que han dado en asolar

la Tierra, en su burla, todos juntos,

presentaran sus cuerpos masacrados,

sus vísceras, sus miembros destrozados

y dispersos, ni aún sería el esbozo

de la sombra, ni apenas los barruntos

del infinito horror de aquel pozo

inacabable.

Un tonel desfondado

no se le vaciara como aquel

deshecho que vi entre el tropel,

de cara hacia nosotros, sajado

de ingle a barba y reventado

en sus entrañas.

Le colgaba el

intestino entre las piernas. Del

hueco del vientre abandonado

le salían el hígado y riñones.

El estómago, ya sin sujeción,

oscilaba como un saco entre los

rotos genitales y el corazón,

sin vasos, pingaba en los jirones

de lo que fue pulmón

[…]

Y es desolador pensar en tal dolor. Situándonos en el pueblo tempranamente renacentista del año 1480 y empatizando con su cosmovisión limitada absolutamente por la institucionalidad de la iglesia, resulta menos difícil entender el miedo de los educados en las tradiciones cristianas. Y resulta también comprensible que la iglesia hubiera querido exacerbar la narración dantesca y, a través del arte majestuoso existente en la época, ilustrar el castigo venidero para los pecadores. Por eso no es de extrañar que un hombre como Lorenzo de Médici contratase a Botticelli para semejante labor. De esta manera Sandro Botticelli pasó a la historia del arte como un retratista de Dios y de sus planes para la humanidad, ya fueran en la salvación del cielo o en los castigos del infierno.

La obra que hoy resguarda la Biblioteca Apostólica del Vaticano goza de trazos dramáticamente detallados, de un colorido tan fino y delicado que se han requerido escaneos digitales de alta tecnología para apreciar los detalles de la obra.

Sandro Botticelli pintó el mundo eclesiástico renacentista y diversas obras más, no todas religiosas. Por ejemplo: “El nacimiento de Venus”, “La primavera”, “Virgen del magníficat”, entre muchas otras. Y en todas podemos notar un contraste exquisito de belleza y armonía contra el infame “Mapa del infierno”, lo que nos revela a un artista ecléctico, abierto y virtuoso.

Cerca del año 1480, a petición de Lorenzo de Médici, tras un contrato escrito bellamente y con la Florencia renacentista a sus pies, Botticelli pintó en el “Mapa del infierno” la razón por la cual el mundo occidental teme a la muerte, dibujó sobre un pergamino con trazos de punta de metal y líneas exactas, una afrenta a las miserias humanas, una invitación también a vivir en la virtud y logró una obra maestra que es pintura y verbo al mismo tiempo. Cuando miramos este embudo, miramos el camino hacia dentro de nuestras conciencias, nos situamos tal vez en uno de los círculos y nos asimos de la mano de Virgilio para saber si también nos puede llevar en el sentido contrario fuera de los peldaños, de camino al cielo.

De manera que Botticelli pintó nuestra conciencia y dejó su arte en la memoria y el alma de sus espectadores. Nos explicó el pecado como una autodestrucción y por ende la virtud como una construcción humana del espíritu conducente a Dios.

EL SUSURRO DEL CORAL (CUENTO, PARTE V, EPÍLOGO Y ALGO MÁS)

ELEDUBINA BECERRIL RODRÍGUEZ

(29 de Junio de 1989)
En el día del cierre y fin del ciclo escolar, casi no pudieron hablar.
Xeno llevaba puesto un vestido blanco que hacía resaltar su piel morena y su cabello rizado volaba con el viento.

Ferder salió de su casa por la tarde, al improvisado auditorio, a menos de media cuadra.
En cinco pasos llegó hasta ahí, la lluvia caía y a través de los cristales de las enormes ventanas miró a Xeno bailando con los maestros.
Ferder sintió incomodidad y se negó a entrar, pese a que varios maestros y maestras le invitaban con señas, porque pensó que no era apropiado, puesto que llevaba ropa deportiva, un ‘pants’ completo de color azul marino, mientras todos en el interior tenían ropa de gala.

(20 de Enero de 1991)
Ferder, su mamá y un hermano pequeño, fueron cerca del cementerio, justo donde está la escuela que permanecía cerrada. Una maestra se asomó por una pequeña ventana y los saludó, permitiéndoles el ingreso.
Ferder pidió acceso, mientras su mamá se quedaba conversando.
—Voy a ver a Xeno. —dijo —.
La maestra le indicó, donde estaba y a Ferder se le desbocó el corazón.
A través de la ventana del salón, estuvo mirándola, cómo es que, de espaldas al grupo, escribía en el pizarrón.
Su maravillosa caligrafía con redacción y ortografía impecable, siempre lograban encantar a Ferder.
Su voz de ángel fortalecido, en el momento de explicar el contenido de lo que tenía escrito, ampliando los datos para una mayor comprensión de sus alumnos, era sencillamente un espectáculo admirable.

—Chicos, recuerden que para poder escribir un texto, sea el que sea, debemos poner énfasis en varios aspectos: la ortografía principalmente, revisar los tiempos gramaticales y lo más importante, tener una idea propia, que vamos a desarrollar. —Volteó al grupo y descubrió a Ferder— . Abrió la puerta del salón y salió, el grupo entero los abucheó:

—Buuuuuuuuuuuuuuuu

—Ferder ¿Desde qué momento estás aquí? ¡Qué sorpresa!

—¡Oh, no interrumpas tu clase! Sigue.

—No, es la última que doy, terminándola, me voy, mejor dime, cuéntame de ti.

—Estoy estudiando Artes Plásticas, en Bellas Artes.

—¡Oh! ¿Y entonces la literatura, los poemas?

—Ya tengo la propuesta para publicarlos.

—¿De verdad?

—Sí, sólo que no quiero.

—¿Por qué?

—Hasta que tenga uno que realmente valga la pena.

—Ferder, tengo la asignatura de Español, ahora necesitamos esas publicaciones, para ponerlas de ejemplo. ¿Verdad chicos?-

—Siiiiiiiiiiiii —gritaron todos desde dentro— .

Xeno, por supuesto, tú serás, como siempre, la primera en leerlo. ¡Ah! Y te equivocaste, son tiempos verbales y gramaticales.- La miró inmensamente, sin saber que era la última vez.
Xeno Renaítre, siguió conversando, hasta que le preguntó:

—¿Porqué me amaste tanto y porqué me sigues amando?

—Por que tú jamás me juzgaste, nunca me criticaste por mi aspecto personal, tampoco te portaste mal aún cuando tuviste en tus manos la posibilidad de hacerlo. Otras personas en tu lugar hubieran aprovechado la circunstancia y tú no lo hiciste. Por encima de todo me respetaste, me cuidaste y me protegiste. Valoraste mis escritos y enriqueciste mi obra. Tienes unos valores éticos y morales, que en conjunto con tu inteligencia te hacen digna de ser recordada.
Después de unos minutos, se despidieron.
Ferder se quedó contemplándola unos instantes, su inolvidable blusa negra de encaje y su cabello serían el recuerdo imborrable y perpetuo que le darían ese toque de sensibilidad a cada línea que seguiría escribiendo.

—Corrijan ahí, donde dice: tiempos gramaticales, pongan ‘tiempos verbales y gramaticales’.
—Alcanzó a escucharla, cuando iba bajando las escaleras — .

EPÍLOGO:
Después de la muerte de Xeno Renaítre en 1993, como un homenaje personal muy privado, Ferder le publicó cuatro poemas en un suplemento cultural destacándose este:

¿QUIÉN TENDRÁ DERECHO?
¿Quién tendrá derecho
de visitar esa tumba?
¿Quién tiene amor en el pecho?
O
¿Quién en la cárcel se derrumba?
Los números se acumulan
sobre mí, sobre tí,
no sé si son minutos,
horas, años, estrellas
o sólo es la luna
que se divide por mí,
o sólo es el amor,
metáfora del infinito.
¿ Quién tendrá derecho
para recordarte siempre?
¿ Quién se mojó
creyendo a la lluvia un techo?
O
¿ Quién en la celda,
se convierte en serpiente?
Las luces se amontonan
sobre tí, sobre un árbol,
sobre mí, sobre la tierra.
Un incidente detona:
la salida, la puerta,
el agujero que se desmorona.

El poema que Xeno Renaítre quiso leer, se publicó entre 1996 y 1997. El susurro del coral, quedó a salvo.

EL SUSURRO DEL CORAL (CUENTO, PARTE IV- B, COMPLEMENTO)

ELEDUBINA BECERRIL RODRÍGUEZ.

Los ojos de Ferder Cassighi, se perdían en los movimientos intensa y rigurosamente ensayados de Xeno, en el momento que ella se disponía a montar una coreografía a un grupo selecto de su escuela.

– Toma estas cosas y me ayudas a anotarles las calificaciones a tus compañeros. – le ordenó.

Cassighi, vió como la peculiar maestría, con la que se desenvolvía en la danza, la colocaba como una verdadera artista, porque no se limitaba a seguir y repetir los pasos de otros, sino que proponía y creaba con destreza.

A punto del desmayo por tanta emoción despertada, observó cómo se le acercaba y sin poderlo creer le extendía la mano, para invitarle a acompañarla en su magnífica creación.

– Una sílfide de la danza, un hada del movimiento.- Pensó.

– Ferder, dame mis cosas y vamos al salón.- Volvió a ordenar.

– ¿ Cómo lo haces? –

– ¿Qué?-

– Eso, de bailar o danzar así, tan diferente, cómo si estuvieras inventando el movimiento. –

– Pensé que nadie, nunca lo iba a notar. Sabes Ferder, no todos tenemos los mismos sueños, o las mismas metas. A mí me gustaría ser recordada como esas mujeres que inspiraron grandes obras, por ejemplo: Laura, la de Petrarca, o Beatriz Portinari, la de Dante, o quizá incluso Aldonza Lorenzo, la Dulcinea de Don Quijote. Las que quedaron inscritas en la Literatura y ya son imborrables.-

Con el mágico hipnotismo de su voz y un alma transparente en su perfección apropiándose de ese cuerpo temporal, Xeno traspasaba la barrera del tiempo y el espacio, viajando sin permanecer, tal como lo hacen los espíritus superiores.

– Yo invento el movimiento, pero tú lo vas a detener a través de tu escritura. –

– Así será, Xeno, para que nadie, lo olvide jamás. –

EL SUSURRO DEL CORAL

EL SUSURRO DEL CORAL (CUENTO) PARTE IV

EL SUSURRO DEL CORAL (CUENTO) PARTE III

EL SUSURRO DEL CORAL (CUENTO) PARTE II

EL SUSURRO DEL CORAL (CUENTO I)

EL SUSURRO DEL CORAL (CUENTO, PARTE IV)

ELEDUBINA BECERRIL RODRÍGUEZ.

Ferder Cassighi observó como Xeno Renaítre se le acercaba energícamente. Llevaba en sus brazos un tomo perfectamente empastado de las Obras Completas de Torquato Tasso, donde sobresalían unas veinte o veinticinco hojas de cuaderno, qué reconoció de inmediato como suyas.

– ¡FERDER, basta, deja de escribirme poemas de amor! Eso es una emoción pasajera. Tu cultura, tu amplísimo vocabulario y tu talento, dan para mucho más.-

Ferder abrió los ojos desmesuradamente, mientras ella le mostraba los poemas, bajo su análisis riguroso, subrayando las frases que consideró mejor escritas :

– Mira, si reuniéramos todas éstas frases de forma ordenada, y que pudieran convertirse en un solo poema organizado, según la secuencia de tu pensamiento, en verdad nos mostraría un texto épico, tal cómo me lo estoy imaginando.-

Ferder la contemplaba más allá del amor, porque Xeno estaba ingresando realmente al maravilloso mundo de la inteligencia y de la textura literaria, se apropiaba de su obra para organizarla, con una increíble visión del conocimiento.

– Entonces Xeno, ¿ qué hago ? –

Xeno, con la sonrisa más bella que ha podido existir :

– Ya te dije, quiero el mejor poema. Tú puedes.-

Movió el libro por encima de sí misma.

Ferder regresó a su casa, sin hablarle a nadie. Se fué a perder entre los árboles enormes, durante muchas horas y llegó a la conclusión de que jamás iba a poder escribir lo que Xeno le solicitaba.

Por la noche se perdió igualmente entre las cajas de cartón llenas de libros.

EL EGÓDROMO LXXXIII

Por Luis Mac Gregor Arroyo

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Fotografía de David Mark en pixabay.com

Lago de Amor: Dicen que el amor muerde. Esta bella joven va por ahí luciendo su Enterprise a donde quiera que va. A veces la vida, para una encantadora con historias, la lleva a caer en la mordida del amor, y en su romance da mordisqueos chiquitos. Lo cual muchos lo pueden vivir con gusto. Quien pensaría que debajo de ese voluptuoso cuerpo se esconde algo muy frágil. Eso sí cuando se disgusta cuidado. Uno puede acabar de retiro sólo con una ancianita y con problemas estomacales. En vez de ser rescatado de ese ser malvado. Parece que no; pero una mujer quien llega a realizar eso es una bala. Se hace pasar por espía. También es heroína con capa de Super Woman. Como sea: La de ojos negros hace suspirar. Es tan hábil que hasta conquista Octopus famosos. O deja en intriga a jóvenes soñadores que no saben cómo manejar la situación. El comensal la ve por todos lados “¡Está buenísima! Pero a de ser diferente en su ajetreo diario. Igual y es bastante tranquila, supongo”. Sintiéndose apocado el hombre moreno agregó a su razonamiento: “De cualquier manera. Por ella pondría mi alma en riesgo”. Ahí va la lagartita. No, es muy humana; aunque a veces tiene corazón.

EL EGÓDROMO PARTE LXXXII

Por Luis Mac Gregor Arroyo

Fotografía de Anastasia Gepp en pixabay.com

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La Flama Inmortal: Como un sueño inimaginable en medio de la oscuridad de los abismos, existe. Es el amor de lo inalcanzable. Aquel con el que sólo sueñan los más osados ¿Amor de las alturas? ¿Amor normal? ¿Amor de la profundidad? Toparse con el amor es preguntarse, ¿cuál es el costo? Sólo el azar, la fortuna o una decisión a toda prueba puede llevar a él ¿Cuánto durará la luz? ¿Otra peripecia inmerecida?¿La gloria? Un amor así deben conocer quienes van ahí con toda consciencia, todo conocimiento, voluntad, y con todo gusto por éste. El comensal giró un poco la cabeza y la vio. Simplemente se le cayó al piso el cigarro que pretendía encender. Esto completó es la verdadera chispa de la flama. Sólo los afortunados lo logran.

EL EGÓDROMO LXXVIII

Por Luis Mac Gregor Arroyo 

 Fotografía de josch13 en pixabay.com

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La que Deja Soñando: La bomba sexual de cabellos color oro. Te dice todo lo que va a suceder: desde las minucias de su romance en la vida ordinaria hasta hablar de la intimidad con lo cual uno acaba –al principio– a merced de sus disparos cerebrales, por pedir más, para después no poder quitársela de encima. Ella ha estado en todo. Ha sido desde espía hasta pareja de gurú. Ha sido tan hábil en su trabajo que ya, en la madurez, le cuesta concentrarse en cosas “complicadas”. Es tan hábil, que tras meter a amigos y conocidos en un carrusel sin fin de aventuras metafísicas y espirituales, donde casi acaban locos y sin vida, termina por reaparecer para abarcarlos en un mar de amor y locura electoral. Sólo unos cuantos osados han podido narrar cómo salen de esa aventura última, cuando por ventura logran salir, si no salen se hacen los que pueden lograr ello. El comensal sólo se le queda viendo… “pues igual me aventaría un round con ella, pero ya cuando me queden unas horas de vida”. 

CUENTO DE HADA / GUION

Cuento de Hadas

           

POR EDGARDO GONZÁLEZ FRANCO DE LA PEZA

PERSONAJES

OGAM.

HADA.

MOUNSTRUO Príncipe de los duendes.

OGRO

ARABE.

ASTRID.

GENERAL.

JEFE DE GITANOS.

GITANO ALQUIMISTA.

DUENDE ESCRIBANOS.

NIÑO.

CLICISE.

MINISTRO.

GITANOS Y GITANAS. EXTRAS.

JUGLARES Y CIRQUEROS. EXTRAS.

ESCENA I

TOMA I

Con una montaña al fondo, se presenta un bosque, tupido de árboles y solitario, con un claro lleno de musgo al que llegan a filtrarse algunos rayos de sol, entre la espesa neblina se detiene a descansar Ogam.

OGAM: – ¡Estoy perdido! y siento la presencia de alguien, a quien no alcanzo a distinguir.

Se acerca a una figura y va distinguiendo la figura de una niña que acaba bien iluminada.

                HADA: -No tengas miedo.

Ogam se queda paralizado, aunque está cerca, intenta mover el brazo, lentamente y poco a poco, para tocarla, con mucho esfuerzo y lentamente, lo va moviendo hasta que pude tocarla y en ese momento, desaparece. Mientras un aire fuertísimo empieza a rugir y agitar terriblemente los árboles, una lluvia de hojas con ramas cae, pasa un gato pardo maullando, cuando al fin término ese aire torrencial la niña está ahí.

OGAM: – ¿Quién eres? Le pregunta.

HADA: -Soy una Hada y vengo a ayudarte.

OGAM- ¿un Hada…? ¿En qué me vas a ayudar?

HADA: -No lo sé, ¡eso me lo vas a decir tú!

OGAM-Está bien esto de encontrarme una Hada no pasa todos los días, no quiero ser un aprovechado.

HADA: -En la vida hay que tomar los momentos y hacer lo mejor de ellos, estás enfermo de amargura.

OGAM: – ¿y eso cómo se va?

HADA: -Destierra a la bruja que te ha hecho el maleficio.

OGAM: – ¡qué difícil! Eres muy hermosa Hada.

HADA: -Eso no importa yo no quiero este cuerpo, las hadas somos etéreas.

OGAM: -Si lo eres -le dice- pues los pies te sirven para caminar, los brazos para muchas cosas, todo en tu cuerpo tiene un fin.

HADA: -No, no tengo cuerpo, alguna vez tuve, pero ya no. Dijo Hada.

OGAM: -Si tienes, ¿recuerdas quien eras?

HADA: -Una gitana.

OGAM: -Yo te voy a ayudar a recuperar tu cuerpo. ¿Dime que más necesitas?

HADA: -Huyo del monstruo príncipe de los gnomos que me anda molestando.

OGAM: -Yo hare que te deje en paz, quiero hacer una hazaña, mi abuelo fue él ultimo uso esta espada.

HADA: -Ya no es tiempo de hazañas ni de espadas. –dijo ella.

OGAM-Entonces tampoco de gnomos ni de Hadas. Dime donde esta ese monstruo principito que yo haré que no te vuelva a molestar.

HADA: -Yo lo atraeré. Dijo Hada.

Hada, empieza a moverse con mucho tiento, bailando lentamente como hindú, su canto es como de una gatita en busca de su madre; así como el llanto de un bebé, el poco viento que ahí se detiene y no se mueve ni una hoja, ni la más pequeña brizna.

 Aparece el monstruo gnomo cargando una gran bolsa, parecido a un Dragón, Ogam le hace un pase de magia a Hada y se convierte en una ardilla y rápidamente se sube a un árbol. Ogam saca su espada, el monstruo gnomo deja su bulto en el suelo de dónde saca muchísimas ratas que Ogam va matando, pero en cuanto las deja vuelven a vivir.

HADA: -Córtales la cola, – grita la ardilla desde el árbol.

Ogam se pone a cortarles la cola que tomaban con su hocico mientras se iban a La espesura del bosque, cuando lo vio el monstruo gnomo abre su saco de donde salen muchas avispas que se van volando sobre Ogam, me cubre con mi vieja capa.

OGAM: – Esta vieja capa dicen era de Merlín. Si me ayudas ahora vuélvete capa mía, dulce miel.

El enjambre de avispas se pega en la capa que se parece muy pesada, la mete en lo alto de un tronco hueco y con hojas secas en la base le prende fuego, sale mucho humo con lo que se dispersaron las avispas.

OGAM- ¿Qué quieres monstruo príncipe de los gnomos?

MOUNSTRUO: – ¿Quiero a Hada?

OGAM: -Ella no te quiere, déjala en paz.

MOUNSTRUO: -Ah si tú lo dices te haré caso porque tú también eres un príncipe, aunque parezcas un sapo. Dice burlón.

El monstruo gnomo toma su saco y se va, Ogam le que ofrecerle unos cacahuates a la ardilla para que baje y con otro pase mágico la vuelve a ser una Hada.

ESCENA II

TOMA 2

Ahora aparece un pueblo con un bosque al fondo, al frente del escenario hay un camino con algunos árboles, hay una pequeña fachada de choza con una cubeta enfrente y un barril.

Hay una mesa con utensilios como morteros, tubos de ensayo, etc…

OGAM: -Ahora te recordaré que eres humana, Hada ya verás. Busquemos gitanos alguno nos podrá ayudar.

Encuentran la cabaña y enfrente un Ogro sentado, se oyen grito de mujer detrás de la cabaña. Mientras Ogam habla con el Ogro, Hada se acerca a la cabaña y pega el oído escuchando los gritos y empieza a murmurar.

OGAM: -Buenos días, señor.

OGRO: – ¿Qué tienen de buenos?

OGAM: ¿Nos podría auxiliar?

OGRO: -Yo no ayudo a nadie, lo único que sé es hacerme una bolita pequeñita y asustar gente con mis historias a la gente que me pague por ello.

OGAM: -vengo con un Hada que ha olvidado que es humana.

OGRO: -Yo tengo una pócima para remediarlo. Pero mira como espanto brbrbubrmbr… bla, bla, bla.

Lo que dice el Ogro, se escucha como inentendible.

OGAM: – ¡Ya no quiera asustarme, que no me da miedo!

El Ogro se metió a su carreta y dio un portazo.

HADA: – El Ogro tiene una muchacha encerrada ahí, que se llama Astrid.

Después de un momento sale y dice:

OGRO: -Puede entrar Hada.

Cuando la iba a seguir OGAM le avienta un balde de agua.

OGAM:  -Me quedare afuera esperando a ver si me deja pasar.

OGAM se convierte en un niño chiquito, toca la puerta y entra sin ser reconocido por el ogro, escabullido Y pasa.

HADA: -Aquí no hay ninguna pócima, tiene encerrada a Astrid, no la deja salir y así ha pasado toda su infancia. Ogam se vuelve a hacer grande y el ogro se enoja, y empieza a carcajearse y a burlarse de Ogam y a correrlo.

OGRO: -Largo de aquí, largo. –Grita.

OGAM: -Si te sigues riendo la carcajada te va a devorar.

Dejo de reírse y dijo:

OGRO: -tienes que casarme con hada cortándose las venas, como gitanos.

OGAM: ­-Hada, Eso lo dice para tenernos aquí como sus sirvientes, yo no quiero porque así nos podemos morir, además no nos dejara salir nunca de su carreta. ¿eres capaz de hacerte bolita y meterte en el barril.

Cuando entro como bolita Hada en el barril, Ogam la tomo de la mano y salió corriendo con Astrid, cuando Hada recupero su forma de Hada, dijo:

HADA: -Llevemos a Astrid.

Caminaron aprisa.

                                               TOMA 3

En el bosque.

Encontramos a varios gitanos y gitanas y entre ellos a un árabe rasgando su guitarra al que Astrid se le quedo mirando fija y ensimismada (se oye música romántica con violines y pajaritos)

Árabe: -Yo sé encantar con mi guitarra. Les voy a enseñar conjuros mágicos con palabras que no conocen.

Se puso a rasgar fuerte las cuerdas y la gente se fue corriendo.

Llega un hombre vestido de militar y le dice a Ogam:

GENERAL: -le encargó muchos paraguas.

Y Ogam se pone a aparecerlos, estaba aparece y aparece paraguas cuando llega Astrid y le dice:

ASTRID: -Hada no está, se la han robado.

Ogam sale corriendo y la saca de entre mucha gente reunida.

OGAM: -Astrid, fui por ella y la recuperé, y pues la gente se queda prendado de su transparencia, pero ella se convierte en gato y así los despista.

                                                               TOMA 4

Hay una carreta atrás de una fogata encendida y taburetes alrededor, queda luego un pequeño claro de tierra.

Nos pusimos a caminar y encuentran un gitano afuera de la carreta junt6o a la fogata. Cuando los ve saca su machete y su pistola amenazándolos.

OGAM: -Esta gitana –señalando a Hada- ha olvidado que es humana.

El jefe gitano se tranquilizó.

JEFE GITANO: -traigan todos los barriles de vino, vamos a hacer una fiesta para darles la bienvenida.

Se hace la fiesta con los gitanos, hay música y baile gitano. Con panderetas, etc.

Hada: -Ogam, la fiesta ya ha durado un mes. El jefe gitano te llama.

El Jefe Gitano lo ha estado llamando con el brazo.

JEFE GITANO. – ¡HEY OGAM, ACERCATE¡ Le grita.

Cuando se sienta a la mesa el jefe gitano le acerca un plato de sopa.

JEFE GITANO: – Bebe, bebe…

Ogam se queda profundamente dormido. El jefe gitano lo deja en una zanja, pero Hada lo busca, lo encuentra y lo despierta.

HADA: -El jefe gitano te quería deja aquí y como se dedica a recolectar hierbas y sustancias para hechizar a la gente quiere que trabajemos en eso, el árabe ya está recolectando hierbas.

Hada, Ogam y Astrid se ponen con el árabe a escarbar en la tierra. Se apagan todas las luces quedando completamente a oscuras y se vuelven a encender. Ogam aparece jugando cartas con el Jefe Gitano, hasta que el jefe Gitano se queda dormido. Se levanta Ogam y va con Hada, Astrid y el árabe y les dice:

OGAM: -He hipnotizado al árabe, vámonos de aquí.

ASTRID: -Nosotros preferimos tomar nuestro propio camino. Adiós.

Se despiden se estrechan las manos y se dan un abrazo.

HADA y el ÁRABE: -Adiós.

                                               TOMA 5

Esta una vieja gitana con algunos enseres como una canasta, etc. en el bosque.

Hada y Ogam se encuentra a una vieja gitana y les dijo:

VIEJA GITANA: – Yo sé un conjuro, los puedo hacer viejitos y así Hada quizá comprenda que es humana.

OGAM: -Esa no es una solución.

                                               TOMA 6

Hay una mesa con varios utensilios como morteros, mecheros, tubos de ensayo, vasijas, piedras, etc.

Se les acerco otro gitano y les dijo:

GITANO ALQUIMISTA: -Yo les enseñare a hacer oro, vengan, -y los llevo a su mesa de trabajo, donde les pensó a explicar- aquí tenemos plomo, si lo mezclamos con esta sustancia se convertirá en oro.

OGAM: -No, no nos interesa hacernos ricos, buscamos ser plenamente humanos.

Y se fueron caminando y en el bosque encontraron un duende.

OGAM: -Hola duende, llevo un hada porque buscamos ser plenamente humanos y ella no siente su cuerpo.

DUENDE: -Dame tu mayor tesoro y yo te ayudare.

OGAM: -No te voy a dar a Hada, pero este es mi mayor tesoro esta piedrita preciosa a la que le ando buscando un nombre, por lo que es, vuelve filosófica, te la entrego.

DUENDE ESCRIBANO: – Soy un duende escribano y por orden del monstruo príncipe de los gnomos, que es un tirano, te ha mandado a la bruja Clicise que te ha embrujado de amargura y melancolía, se ha quedado con tu castillo y tu caballo, además te ha mandado una Hada para encantarte. Yo encontré a la gitanita para que monstruo príncipe de los gnomos no se la lleve, yo la volveré a hacer normal si me dices como deshacernos de ese príncipe gnomo que tiene a todos los gnomos en la miseria trabajando en sus minas, pues yo solo sé hacer uno que otro encantamiento a las niñas y escribir.

OGAM: -Yo te sugiero que vayas a lo más espeso del bosque donde está el brujo más sabio de la tierra a un lado de un lago verde y desde ahí escríbele al monstruo príncipe de los gnomos. Te expliqué como pueden espantar las historias.

DUENDE ESCRIBANO: – estoy de acuerdo, le quitare el encantamiento a Hada y regresara a ser humana; una gitanilla muy linda.

El Duende escribano hiso unos movimientos con las manos y dijo unas palabras extrañas:

DUENDE ESCRIBANO: Ajara mana churiminipse catan.

HADA: -Ya soy humana, ya siento mi cuerpo, pero estoy muy molesta porque ya no podré convertirme en gato he sido muy feliz como Hada y solo me podrás ver de nuevo cuando las piedras lloren.

Se fue corriendo sin que Ogam la pudiera alcanzar.

                                                                               ESCENA III

                                                                               TOMA 7

Una plaza con sus edificios posteriores y laterales y en el centro una estatua, al fondo se ven las montañas y una parte del cielo con nubes. Donde hay un niño botando una la pelota.

                Ogam: – ¡Hola niño! ¿Puedo jugar contigo a la pelota?

                NIÑO: -Claro que sí.

                Y empiezan a aventarse la pelota.

                OGAM: – ¿Y qué platicas? ¿Qué dicen en este pueblo?

                NIÑO: – Mucho, que el monstruo príncipe de gnomos ha caído muerto de miedo por las cartas que el duende escribano le ha mandado.

OGAM: -Ahora comprendo que la hazaña que yo tenía que hacer era precisamente deshacerme de ese gnomo tirano y la he cumplido tan solo con indicarle el camino del brujo sabio al duende escribano. Pues yo también desciendo de un Rey, aunque nadie me lo creyera, ni tampoco mi historia. ¿Sabes? no puedo resolver el embrujo de amargura y la maldición de melancolía y de soledad que no me dejaban en paz, la única magia que he perfeccionado es la de dar vida a las piedras. Estuve encerrado en un viejo castillo de magos en desuso, de donde salía cada tarde en las que iba a fijarme en las piedras por si las veía llorar. Esa estatua de muchacha tan bella que recuerda a mi gitanilla.

NIÑO: -Esa era una gitana, una bruja la convirtió por celos en una piedra. Ya me tengo que ir a casa, gracias, adiós.

OGAM: -Gracias a ti por querer jugar conmigo, que te vaya bien suerte, adiós.

El niño se fue corriendo con la pelota. En ese momento empezó a llover, 8en la parte de enfrente cae una cortina de lluvia) la estatua se empapó y sus ojos parecían llorar cuando un gato pardo pasó corriendo.

                                               TOMA 8

En la misma plaza en el pueblo. Mientras Ogam habla van apareciendo primero la lluvia, la iluminación con juego de luces de color y sombras que van cambiando luego siete luces que suben de intensidad al fondo a la altura del suelo, aparecen diversos objetos como cubos, esferas o pelotas, relojes, espejos con juego de luz y sombras, hilos y cuerdas, cajas de color, cadenas y candados, sombreros, conejos, gallinas, patos, palomas, etc. pañoletas, pinos de boliche de color de malabaristas, cae talco, polvo y/o tierra, aparecen pierrots y bailarinas, chamanes, gurús (algunos con turbantes y túnicas, etc.), una gran rueca, etc.

OGAM: -Invoco a los siete espíritus de la mañana, a las fuerzas de las apariciones para dar vida, a las energías de los atravesamientos, atrevimiento y levitaciones para encontrar la movilidad, a la agilidad de mis manos más rápidas que cualquier ojo para que todo salga a tiempo, al reflejo de los espejos para que me den la luz, a los hilos invisibles de la vida, a los nudos de las complicaciones, a las cajas encontronas para este momento, a los escapistas y sus cadenas y candados para huir de la muerte, a los conejos de los sombreros y su inquietud, a las pañoletas que todo lo ocultan para que me compartan sus misterio, al azar para que me sea propicio, a los globos y esferas de los malabaristas para dar forma, al don de las palabras de magos, juglares y poetas, a los polvos y sustancias milagrosas que curan, a la sabiduría antigua de los chamanes, profetas, videntes y telépatas, y así subo, a la gran rueca de la vida y aplaudo una vez.

Dejo de llover y del cielo entre las nubes salió un rayo de sol que ilumino la piedra. La gitanilla se empieza a mover.

OGAM: -Aquí está mi gitanilla, abrázame, bésame. Tu mi gitanilla serás mi Dama.

Se abrazan y se besan.

HADA: -Aquí está esta piedrita de jade verde brillante que nombramos Hada, es la prenda para luchar contra la bruja Clicise

OGAM: -Encontremos a la bruja en una choza junto al bosque, la única arma es esta piedra de jade que se convertirá en una ventana donde al ver la bruja toda su maldad, caerá muerta horrorizada.

                                                               ESCENA 9

Dentro de una choza esta la bruja Clicise mirando la joya, sentada.

Mientras dice estas palabras, aparece la bruja Clicise, viendo la jora, pone una cara de terror y cae muerta.

                                                               ESCENA 10

En la misma plaza en el pueblo. Aparece la procesión del ministro con los que los acompañan, todo el elenco, vestido formalmente, aunque también de gitanos. Se ponen frente al ministro dando el frente al público, igual que los que los acompañan atrás de ellos.

MINISTRO: -Ahora puede besar a la novia.

Se dan el anillo y se besan.

OGAM: -Así pude casarme con mi gitanilla y vivimos felices para siempre. Colorín colorado este cuento se ha acabado.   

FIN                MAGO OGAM                                  5516921403