DE LA DESPEDIDA DE ECHEVERRÍA

Alejandro Cea Olivares.

Hidalgo, 11 de julio del 2022

El sepelio de Echeverría hace reflexionar. Unos cuántos, poquísimos exfuncionarios. A pesar de vivir de la herencia y relaciones de aquellos a quienes Echeverría dió chamba e impunidad, ningún hijo o nieto de estos.

De la familia cercana: hijos, nietos, sobrinos, sobrinos nietos, cuñados, etc., mucho menos que la mitad.

Del PRI y sus apéndices CTM, CNC, etc ,creo que nadie.

Y ni una corona de parte de las instituciones que durante su gobierno se fundaron: CONACyT, UAM, Colegio de Bachilleres, INFONAVIT, etc , tampoco se apareció algún exfuncionarete.

Echeverría no da para filosofar; su recuerdo tiene escasa finura sobre aquello de «sic tránsit gloria mundi» pero sí da para pensar en lo vacío del poder y en la poca memoria, para no decir madre, de la élite política.

Por cierto, aparecieron de nuevo las viudas del 68, a varios de los cuáles Echeverría dió libertad y chamba. Y estás viudas, en su protesta, curiosidad de la política, no tocan ni con la sílaba de una palabra al ejército.

En fin, el sepelio da para pensar ¿o no?


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