En mis documentos oficiales, figura que ostento la nacionalidad española, pero existe una fuerte divergencia entre lo que dicen los papeles, y mis sentimientos reales, desde el corazón. Y no porque sea un traidor o un descastado, hacia España, como han pensado y piensan muchos. La cosa es mucho más sencilla: han vaciado mi vida de derechos fundamentales, están violando los derechos humanos más elementales, desde la friolera de 35 años, todo de manera ilegal y perfectamente criminal, por supuesto, lo cual implica, expresado en pocas palabras, que mis derechos de ciudadanía solo figuran en los documentos, porque en la triste realidad práctica de mi vida cotidiana, se violan y no se respetan en absoluto.
Estamos hablando de esclavitud, y de una ciudadanía que es papel mojado, porque solo existe sobre el papel. No es que esté pasando por un mal momento, señores, porque si mi vida es un mal momento, se trata de un mal momento que dura 35 años, y seguimos sumando. Esto no es una mala racha, ni haber tenido mala suerte. Estamos hablando de una violación continuada de los derechos humanos, durante toda una vida, que supone tirar por la borda, a conciencia y con pleno conocimiento de lo que se hacía, los sueños y proyectos de una pobre persona, indefensa ante el sistema corrupto del Estado español, que no ha parado de obstaculizar todo lo que me proponía, consiguiendo, de tal manera, la irrealización de mi persona, teniendo en cuenta mis capacidades y posibilidades, tanto familiares, como sociales.
El móvil de este crimen contra un ciudadano español, que han transformado, tras la violación continuada de sus derechos fundamentales, en un auténtico esclavo, las propias autoridades españolas, operando desde las alcantarillas del poder, no es otro que la mala intención de hacer daño, y destrozar una vida.
Hay gente que trata de racionalizar todo este desastre, con la intención de demostrar que es algo interno mío, y que no tiene sentido lo que confieso sobre este ataque contra mi persona, porque no está justificado. Desde luego que no está justificado, puesto que soy una persona de bien y provecho, a pesar del drama que me han hecho vivir. Por este mismo hecho, no se puede racionalizar todo lo que ha ocurrido, o tratar de buscar una explicación lógica. Los autores de este crimen bárbaro, que hemos descrito someramente, nunca han actuado con sentido racional ni lógico, sino con mala fe, y llevados por derivas criminales.
Como cristiano que soy, he tendido mi mano a mis perseguidores, y les he ofrecido el perdón, y hacer borrón y cuenta nueva, pero continúan negándose a parar el atropello, y, en vez de tomar mi mano para la reconciliación, lo que hacen es apuñalarla, y continuar con esta vejación continua y continuada, en la que han expoliado mi vida, robando literalmente los amores, y lo que he conseguido con mi esfuerzo y mi lucha sin denuedo. Pero, ¡ojo!, que no han cometido una simple sustracción, sino un robo con premeditación, alevosía, y ensañamiento. Y subrayo lo de ensañamiento, por la especial violencia y humillación con la que ha sido perpetrado.
Es muy difícil sentirse de un lugar donde no tienes libertad, porque no se respetan tus derechos humanos, y, de hecho, yo no me siento español, desde dentro de mi corazón, como he dicho.
Dejemos de engañarnos con respecto a España, y más concretamente, respecto a la política en España, que se ha revelado como una de las más corruptas de Europa, con los datos fehacientes que figuran como ciertos a nivel judicial. Todavía existe escondida, una importantísima trama corrupta, con infinidad de casos desconocidos, como el mío, o más graves todavía.
Dejemos de engañarnos: un país con los niveles de corrupción demostrados en España, con fuertes repercusiones en la economía nacional, y en la gestión que se realiza de la cosa pública, no es un gran país, sino un país sumido en el caos, donde la libertad se pone en entredicho a cada minuto, y un país donde la libertad no está apoyada por la Seguridad Jurídica, nunca será un gran país. España es un gran país en potencia, es decir, un país en el que todavía hay que trabajar bastante, por la maduración de la democracia, y por la maduración y cura de la mente enferma de los políticos de mayor pujanza, en su generalidad, que están construyendo un lugar de degenerados, donde se institucionaliza la injusticia a pasos agigantados.
Por otro lado, vaya mi agradecimiento de todo corazón, hacia las buenas gentes y las buenas instituciones de este país, que existen y trabajan por una España mejor, desde sus posibilidades, comenzando por el rey Felipe VI, y siguiendo por todos mis amigos, también contando a los amigos latinos y mexicanos, apoyos que uno tiene, a veces sin comprenderme del todo, pero llevados por sus buenos sentimientos y su corazón tierno, debo agradecer valerme de su presencia bienhechora en mi vida.
FRAN AUDIJE
Madrid, España,20 de mayo del 2023
Los artículos de opinión son responsabilidad exclusiva de sus autores.
Descubre más desde REVISTA UNIDAD PARLAMENTARIA
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
