NAUFRAGIO DE EMIGRANTES EN GRECIA

La última tragedia de la emigración africana con destino al sueño europeo, tuvo lugar hace pocos días en aguas próximas a las costas griegas. Como suele ocurrir, la embarcación malograda fue un pequeño pesquero atestado de personas, entre las que se calcula que viajaban unos 100 niños.

Que el pueblo africano se aventure a realizar este tipo de travesías, en embarcaciones tan sumamente precarias, y masificadas hasta la bandera, nos ofrece una idea de las condiciones de pobreza e injusticia en las que están sumidos millones de seres humanos, en uno de los Continentes más ricos del planeta, desde el punto de vista de las materias primas que se pueden explotar del mismo, sobre todo en cuanto a minerales, muchos de los cuales basan el progreso en el que vivimos opulentamente en el Occidente desarrollado.

Sabemos bien que, la explotación de la rica minería en África, es realizada por países con sumo interés en el desarrollo industrial propio, y que dicha explotación es llevada a cabo en abusivas condiciones laborales para los obreros autóctonos, lo cual repercute sobre el coste final del producto, que disfrutamos los países desarrollados, permitiendo nuestra mayor calidad de vida.

Para que nos podamos hacer una idea más clara de la estratosférica injusticia que se está cometiendo, digamos gráficamente, que todos nosotros, los habitantes del desarrollado Occidente, formamos un solo pie gigantesco, que pisa abusivamente sobre el cuello de toda África, de manera que ahogamos la vida de millones de personas, desbaratando el mismo derecho que tienen ellos, a prosperar y a ser felices, o, al menos, a optar a tal posibilidad, que se les niega por medio de la opresión de Gobiernos, apoyados por estas mismas empresas, porque facilitan el abuso, y la garantía de la explotación de estos minerales, sin muchos de los cuales el desarrollo dejaría de ser posible para ese pie gigantesco, que pisa, alegóricamente, al Continente africano.

No es ético en absoluto, negar la emigración africana a Europa, y menos, en las condiciones de tanto riesgo para las personas en las que se realiza, condiciones verdaderamente indignas y denigrantes, que acepta el pueblo migrante africano, ante la desesperación del hambre y la falta de libertad, que nosotros mismos estamos contribuyendo a que se realice, cada vez que hacemos uso de los artilugios tecnológicos que nos permiten vivir cada vez mejor, y que funcionan gracias a piezas minerales, extraídas de un África que sangra ante esta injusticia.

FRAN AUDIJE

Madrid,España,17 de junio del 2023


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