El placer de los políticos españoles, es campear a sus anchas por las sendas de la criminalidad, sin que ocurra absolutamente nada. La impunidad en la que están instaladas las autoridades del país de los toros, es asombrosamente surrealista, de tal manera que, no solo es que los jueces hayan ido perdiendo capacidad para atajar el crimen de Estado, sino que, la menor crítica hacia el saqueo y las violaciones que se producen desde las instituciones, supone ser sancionado por estos sátrapas solapados y encubiertos, a pesar de que los políticos no tengan esta competencia legalmente hablando.
España nada en una cloaca de corrupción, y la apariencia que existe de normalidad democrática, es eso, solo una apariencia, un trampa y cartón, un paripé o comedia, en el que se mantienen ciertas formas, pero solo de cara a la galería, porque, lo que existe debajo de esa capa engañosa, es completamente pútrido y descompuesto. Estamos hablando de la doble vida de estos verdaderos bandoleros y asaltantes de caminos, que son los políticos españoles, en una gran generalidad.
Hace un tiempo, circulaba por ahí un mapa de España, en el que se había coloreado con un punto rojo, aquellos enclaves del territorio nacional en el que existía algún tipo de caso de corrupción en proceso judicial, y créanme, a pesar de la impunidad en la que operan estos lobos con piel de cordero, el mapa de España aquel, parecía pintar un rojo de emergencia que llamaba la atención. Me recordaba aquel mapa, en el que la profusión de señales rojas denunciando la corrupción se confundían unas con otras, a una llamada de auxilio, porque, ciertamente, «no hay pan para tanto chorizo», y España no es operativa como nación, si continúa en este plan de mafia.
El que suscribe esta denuncia periodística, sabe de lo que habla perfectamente, porque es víctima desde la friolera de 35 años, de una persecución irracional e injustificada, en la que se violan a diario sus derechos más fundamentales: los derechos humanos. Y de forma grave, o gravísima, porque, no solo es que hayan bloqueado la vida de este pobre servidor, es que se practica la tortura más literal e infame, además de cobarde, porque el método es tecnológico avanzado, y no requiere la presencia del torturador «in situ». ¿Y cual ha sido mi delito?: realmente lo desconocemos, pues ya hemos dicho que no se le puede aplicar la lógica racional a todo este desmán, pero, probablemente, ser brillante suponga una amenaza para esta mafia institucional encubierta.
Soy consciente del riesgo que asumo al formular este escrito, y otros que he publicado, porque, si me encuentro perseguido nada más que por ser inteligente, todo se podría torcer aún más, solo por estar también indignado: estamos hablando de perder mi puesto de trabajo, en un país con un paro laboral galopante, o de cualquier otro tipo de jugada sucia perniciosa, porque ya digo que la política española se ha convertido en una empresa mafiosa, con una estratosférica necesidad de ser saneada. En España se ha institucionalizado el crimen y la injusticia, estimados lectores. ¡Mucho cuidado con España!.
FRAN AUDIJE
Madrid,España,12 de diciembre 2023
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