Luis Navarro García
Chinchón,(Madrid), España, 18 de enero del 2024
En el día de ayer 16 de enero Ecuador retomó el control de las cárceles del país. El ejército aseguró las prisiones, donde se habían producido varias fugas masivas que han empañado la labor de las autoridades.
Parece que a nadie salvo a los propios ecuatorianos le importa Ecuador, un país carcomido por el narco desde hace más de un año, sin eco alguno en el panorama de las noticias fuera de sus fronteras.
Es evidente que no vende ni atemoriza como lo son los conflictos bélicos en Europa con la posibilidad del desencadenamiento de una guerra nuclear.
Las bandas ecuatorianas, dedicadas al tráfico de droga en alianza con los cárteles mexicanos, ejercían hasta ahora el dominio de las prisiones; es más, desde su interior, donde hasta hace poco permanecían recluidos sus principales cabecillas, manejan la organización, como si de un puesto de mando se tratase.
Fue una muestra de poderío y un desafío directo a las instituciones del Estado y al presidente Daniel Noboa, quien el pasado 8 de enero había declarado el estado de excepción tras la fuga de prisión de dos de los líderes de dos de las principales bandas criminales que operan en el país.
Además de lo ocurrido en el canal TC de Guayaquil, también hubo explosiones en varios puntos del país y motines carcelarios con la toma de decenas de guardias, en un despliegue criminal sin precedentes en la historia de Ecuador.
Eso hizo que Noboa firmara un decreto ejecutivo reconociendo la existencia de un “conflicto armado interno” ordenando neutralizar a las bandas que calificó de organizaciones terroristas de carácter transnacional.
Los atentados que conmocionaron a la nación sudamericana ocurrieron luego de que el presidente Noboa decretó el lunes un estado de excepción. Su decisión se dio después de que el domingo un peligroso criminal, Adolfo Macías “Fito”, se fugó de una prisión en Guayaquil en la que cumplía una condena de 34 años.
En la lista las bandas aparecen por orden alfabético y algunos de los nombres sobresalen por el alcance de sus operaciones a lo largo y ancho del territorio ecuatoriano, como Los Chorenos y Los Lobos.
Estas dos bandas se encuentran entre las cinco principales organizaciones delictivas de América Latina y el Caribe, según el portal especializado InsightCrime.
“Al considerarse un conflicto armado no internacional, las Fuerzas Armadas tienen la facultad de usar armamento letal y eso es un cambio en las reglas de enfrentamiento”, sostuvo Jaime Vela, jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas en una conferencia de prensa este miércoles.
El aume yonto de la producción de cocaína en Colombia ha llevado a cifras récord de incautación, también en Ecuador.
El incremento de las aprehensiones de droga en territorio ecuatoriano se registra desde 2018.
De hecho, «es el país de Sudamérica no productor de cocaína que más droga incauta», dice Renato Rivera, investigador de la Red Latinoamericana de Análisis de Seguridad y Delincuencia Organizada (Relasedor).
Varios factores que explican cómo Ecuador escaló desde ese país de tránsito a tener un mayor protagonismo en las redes de narcotráfico de América Latina.
La fumigación y erradicación de cultivos ilícitos llevadas a cabo por las autoridades colombianas tuvieron como resultado una «transfronterización» de los mismos, sobre todo a partir de los primeros años 2000.
Es lo que se conoce como «efecto globo», según el cual cuando se reprime la producción de drogas en una región, esta aumenta en otras.
Dos rutas del narcotráfico atraviesan Ecuador desde Colombia:
- Una es la del Pacífico, donde la droga ingresa por la provincia de Esmeraldas hasta los puertos del país, principalmente en las provincias de Manabí y Guayas.
- Y la otra la ruta amazónica, a través de la cual la droga ingresa por Sucumbíos y se dirige a Brasil y otros países de la región.
Se produce un hecho que para algunos analistas es fundamental: el desmantelamiento de la base militar estadounidense en Manta, en la costa ecuatoriana, en 2009.

Desde dicha base se rastreaban aeronaves utilizadas por narcotraficantes.
Su cierre fue una promesa electoral de Rafael Correa, quien, una vez en la presidencia, anunció que no se renovaría el contrato para su utilización, argumentando que la base violaba la soberanía de Ecuador.
No solo tienes la participación de las FARC y el ELN ahí, sino esas nuevas organizaciones colombianas, junto con organizaciones internacionales, que crea una especie de disputa territorial y un aumento de la violencia que tiene implicaciones para Ecuador».
Entre esas organizaciones internacionales también destacan dos carteles mexicanos: el de Sinaloa, que según Torres empezó a operar en Ecuador aproximadamente en 2003 con el envío de emisarios y un perfil bajo, y el Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
En un año, la tasa de muertes violentas subió un punto, y pasó de 6,7 en 2019 a 7,7 en 2020 por cada 100.000 habitantes —el promedio de América Latina es de 17,2—, la más alta de los últimos años.
InsightCrime destaca Guayaquil como «punto crítico» de violencia en Ecuador debido a los «constantes enfrentamientos entre pandillas, las cuales pasaron de asesinar a sus víctimas en las calles y en reuniones familiares a secuestrar y matar cada vez más a sus objetivos a lo largo del año».
Los artículos de opinión son responsabilidad exclusiva de sus autores.
Descubre más desde REVISTA UNIDAD PARLAMENTARIA
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
