El pasado 24 de febrero de 2024 se cumplieron dos años del inicio de la invasión militar de Rusia en Ucrania. Lo que sucedió en febrero de 2022 y que para muchos parecía poco probable e inconcebible, sucedió. Rusia violó la integridad territorial de un estado soberano, quebrantando flagrantemente toda norma internacional y bajo argumentos muy cuestionables. Para mucho otros, como el que escribe estas líneas, los trágicos hechos solo fueron la secuela de lo que se veía venir, ya que desde años atrás se desarrollaron acontecimientos que mostraban claramente las intenciones imperialistas de Vladimir Putin.
Previamente, Ucrania y Rusia, ambas naciones estrecha e históricamente vinculadas entre sí y en una compleja relación de siglos atrás, llevaban enfrentados indirectamente durante ocho años en el este ucraniano. El origen inmediato fue a consecuencia de la sorpresiva decisión del entonces gobierno del presidente Víctor Yanukovich de no concretar un acuerdo de asociación con la Unión Europea en noviembre de 2013. Hoy se sabe que las presiones del Kremlin estuvieron detrás del del incumplimiento del gobierno de Kiyv. Esto encendió la mecha de la inconformidad social que dieron origen a las manifestaciones del Euromaidan ese año. Las aspiraciones de más libertad y democracia por parte de la sociedad ucraniana que se venían gestando desde años atrás, se vieron coartadas. Ante la presión interna, Yanukovich se vio obligado a huir a Rusia en febrero de 2014. Como respuesta, Putin reaccionó ese mismo mes anexionándose la península de Crimea y simultáneamente activando las guerrillas separatistas en la región del Dombas, que declararon dos repúblicas independientes: Lugansk y Donestk, iniciando así, una guerra civil que duró ocho años en este de Ucrania. A pesar de los intentos diplomáticos al interior de la Organización para la Seguridad y Cooperación Europea (OSCE), que resultaron en los acuerdos de Minsk, de septiembre de ese mismo años, Putin no solo decidió ignorar dichos acuerdos, sino violar también el compromiso de su país de respetar la independencia, la soberanía y las fronteras existentes de Ucrania y abstenerse de la amenaza o el uso de la fuerza contra su vecino de conformidad con el Memorándum de Budapest de 1994 (BBC Mundo, 2022), así como la Carta de Naciones Unidas y en general el derecho internacional con la anexión de Crimea hasta la actual invasión militar a todo el territorio ucraniano. En resumen, no solo estamos hablando de sucesos recientes, sino de una agresión e intimidación más amplia de una potencia sobre otra nación y que lleva gestándose desde muchos años atrás.
La actual situación en Ucrania no atraviesa por su mejor momento. De conformidad con a Oficina de las Naciones Unidas para los Refugiados, son más de 10 millones de ucranianos se han visto obligados a abandonar sus hogares. De ese total, más de 6,4 millones son refugiados en el extranjero. La contraofensiva ucraniana del verano de 2023 fue un fracaso, según los expertos. Actualmente las hostilidades continúan pero las posiciones se encuentran en una fase defensiva y de desgaste lo que ha llevado a un estancamiento del conflicto. El 18% del territorio ucraniano está actualmente en poder del ejército ruso. Además de Crimea, el oeste y sur de Ucrania está ocupado por las fuerzas invasoras (Euronews, 2024). Recientemente, Ucrania tuvo que abandonar la ciudad de Avdiivka, lo cual representa un revés para Kyiv. No obstante, Ucrania ha apostado por modernizar su arsenal tecnológico y ha asestado golpes estratégicos a Rusia a través de drones.
En cuanto al apoyo de Occidente a Ucrania, si bien ha sido considerable, este no ha fluido con la celeridad esperada por el gobierno del presidente Vlodomir Zelensky, quien no ha estado ajeno a los desafíos internos. Los 60 mil millones de dólares que Estados Unidos ha prometido están detenidos desde hace meses en el Congreso debido a la reserva del partido republicano. Por parte de la Unión Europea, a principios de febrero de este año, se aprobó un nuevo paquete de 50, mil millones de euros para apoyar a Ucrania (Euronews, 2024). Cabe señalar que la situación en Medio Oriente, específicamente con la terrible situación actual en Gaza, como consecuencia de los ataques terroristas de octubre de 2023, par parte de Hamas a Israel le ha quitado a Ucrania los reflectores exclusivos de parte de sus aliados europeos y estadounidenses. Por si fuera poco, las sanciones económicas a Rusia no han tenido el efecto disuasorio esperado.
En una inusual entrevista concedida a un periodista occidental en febrero de 2024 (BBC Mundo, 2024), Putin declaró, entre otras cosas, que no está en los planes de Rusia, invadir Polonia, Lituania u otro país de la OTAN. Lógico. Sabe que no puede arriesgarse a una escalada del conflicto contra la Alianza Atlántica, y señaló que si Estados Unidos desea que concluya la guerra en semanas, éste debe dejar de suministrar armamento a Ucrania. Cabe mencionar que Moldavia si parece estar también en la mira de Putin, ya que es un país estratégico en el marco del conflicto y Rusia tiene asentadas tropas y un depósito de armas en la región separatista de Transnistria desde hace décadas (DW, 2023). Además, Putin destacó los avances de la industria militar rusa y advirtió que Occidente no puede infligir una derrota estratégica a su país. Recordó que la OTAN había prometido no ampliarse pero que la Alianza no solo no cumplió sino que se ha extendido hacia las fronteras de Rusia. Una de las declaraciones más polémicas en dicha entrevista fue afirmar que Ucrania es un Estado artificial que se formó por voluntad de Stalin y que los ucranianos y rusos son un solo pueblo. Nada más lejos de la realidad. Esto muestra la paranoica cosmovisión rusa sobre la importancia de una nación rusa homogénea que se construyó esencialmente desde el siglo XIX y continuo en el XX, y ahora Putin lo ha retomado como una nueva forma de postura antioccidental (Oriente Medio News, 2018)l. La identidad ucraniana, si bien tiene lazos importantes con los rusos, no solo es única y centenaria, y aunque su primer intento formal de ser un estado independiente fue durante el periodo entre 1917-1921, Ucrania fue reconquistada por sus vecinos y no fue sino hasta 1991, cuando se concretó el anhelado deseo de autodeterminación del pueblo ucraniano. Esa realidad se ha intentado borrar mediante la narrativa imperialista de Moscú (Palko & Ferez, 2022).
Actualmente, la propaganda rusa también ha justificado la invasión con el propósito de supuestamente rescatar a la población ucraniana y rusa del régimen “nazi” de Kiyv. Una falacia en todo sentido. Si bien es un tema complejo la interpretación de algunos los símbolos nazis encontrados en las milicias ucranianas pero también rusas, recordemos que estamos hablando de una región impregnada de historia soviética y alemana (New York Times, 2023). No obstante, nada de ello justifica las acciones beligerantes de Rusia en un país vecino y soberano. Lo contradictorio de la citada premisa rusa es que curiosamente Hitler usó los mismos argumentos para aplicar su política expansionista y anexarse territorios donde existía población germano parlante, como los Sudetes checoslovacos en 1938. Irónicamente Putin es ahora lo que en su momento fue el detestable Führer. Esto es, un líder que está dispuesto a llegar lejos con tal de lograr sus objetivos, y el mantener su poder sobre la zona de influencia.
Otro paralelismo interesante con la época previa a la Segunda Guerra Mundial es que los Aliados en aquel entonces fueron condescendientes con el Tercer Reich y sus ambiciones al aplicar una cuestionable política de apaciguamiento y que fue duramente criticada en ese entonces por Winston Churchill (Montes, 2023). De igual forma, el haber subestimado las intenciones del dirigente ruso, Occidente cometió un gran error estratégico y geopolítico. Cuando Rusia, invadió Georgia en 2008, para apoyar a las regiones separatistas en ese país, y la anexión de Crimea en 2014, incluso desde la segunda guerra ruso-chechena en 1999, las acciones de Putin fueron mensajes claros y evidentes de lo que estaba dispuesto a hacer para lograr recuperar las glorias imperialistas pasadas de la rusa zarista y el expansionismo de la época soviética. Occidente calculó mal y las consecuencias humanitarias, económicas, energéticas y geopolíticas las están padeciendo el pueblo ucraniano y el mundo en general.
El panorama no parece alentador con la entrada del tercer año de la invasión rusa en Ucrania. Con la posible llegada de Donald Trump a la Casa Blanca el próximo año, es muy posible que la OTAN se vea más dividida, como lo evidenciaron las declaraciones recientes del presidente francés Emmanuel Macron, cuando planteó la posibilidad de enviar tropas de la Alianza a Ucrania, pero que no fueron secundadas por otros líderes europeos (Reuters, 2024). La sombra de la política de apaciguamiento de 1938 es un fantasma presente. La amenaza nuclear, aunque parezca más un signo de debilidad del Kremlin, es una realidad sumamente peligrosa y latente. Occidente no aprendió la lección de que las acciones de Putin antes de febrero de febrero de 2022, así como lo fueron las del régimen nazi en su época, fueron la crónica de una invasión claramente anunciada. Ahora, la solución será más difícil, dolorosa y costosa, para un conflicto que pudo haberse evitado con una posición más firme contra personajes deleznables como Hitler, o ahora como Putin.
Corolario sobre México: La postura de México en cuanto a la invasión de Rusia a Ucrania ha sido vergonzosamente tibia. Si bien se ha condenado en el marco de Naciones Unidas, el silencio y las actitudes de Palacio Nacional han desacreditado la tradición legalista y pacifista así como la imagen del país en el mundo, al existir aplicación discrecional e ideologizada de varios de los principios de la política exterior. Y aunque dichos principios no están escritos en piedra como lo afirman los mismos diplomáticos mexicanos, pocas veces se han visto contradicciones en el discurso presidencial. Además, llama la atención la actividad de la televisora RT en el país. Su presencia y publicidad han aumentado de manera significativa, y aunque eso no es intrínsicamente negativo, si es curioso el trato preferencial a dicha televisora en un difícil contexto del periodismo en el país. Además, con la entrevista realizada al presidente, pero no a ningún otro medio, pero sobre todo en el contexto de un conflicto derivado de una invasión en curso, muestra la poca sensibilidad internacional de México. Adicionalmente, el extraño aumento de personal diplomático ruso en el país también ha generado sin duda enorme suspicacia no solo en el país sino en Estados Unidos. La creación del grupo de amistad México-Rusia, la cercanía de la canciller Alicia Bárcena con su homólogo ruso Lavrov, también manifiestan la inclinación y preferencia de México cuando en nuestra historia y tradición, México siempre condenó invasiones y violaciones al derecho internacional sin reservas. Ahí están los casos de como los de Abisinia, Manchuria, Austria, entre otros, en el marco de foros multilaterales. Ahora, la diplomacia mexicana tiene el reto de recuperar el otrora prestigio de nuestro país hacia el exterior. No será sencillo.
Gerardo Kharriman Escorza.
Maestrante del Posgrado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM
*Agradezco las calificadas y valiosas observaciones y aportaciones del profesor Manuel Ferez a este artículo.
Referencias
BBC Mundo. (1 de marzo de 2022). Memorándum de Budapest: ¿por qué Ucrania renunció a su arsenal nuclear hace tres décadas? (el tercero más grande del mundo). (J. Braun, Editor) Obtenido de https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-60564815
BBC Mundo. (9 de febrero de 2024). «EE.UU. prometió que no se ampliaría la OTAN y ha sucedido cinco veces»: 6 frases destacadas de la entrevista a Vladimir Putin con Tucker Carlson. Obtenido de https://www.bbc.com/mundo/articles/clmjd37pkkjo
DW. (26 de febrero de 2023). Deutche Welle. Obtenido de ¿Qué quiere Moscú con Moldavia?: https://www.dw.com/es/qu%C3%A9-quiere-mosc%C3%BA-con-moldavia/a-64824635
Euronews. (24 de febrero de 2024). Ucrania: Dos años de guerra en cifras. Obtenido de https://es.euronews.com/2024/02/24/ucrania-dos-anos-de-guerra-en-cifras
Montes, A. (2023). ¿Qué fueron los Acuerdos de Múnich? (E. O. Mundial, Editor) Recuperado el junio de 2023, de https://elordenmundial.com/hoy-en-la-historia/30-septiembre/que-fueron-acuerdos-munich/
New York Times. (8 de junio de 2023). Esas imágenes socavan el apoyo al país: el uso de símbolos nazis genera polémica en la guerra en Ucrania. (T. Gibbons-Neff, Editor) Obtenido de https://www.nytimes.com/es/2023/06/08/espanol/nazis-ucrania-guerra-rusia.html
Oriente Medio News. (2018). Desentrañando las ansiedades del Estado Ruso. (M. Ferez, Editor) Obtenido de https://orientemedio.news/desentranando-las-ansiedades-del-estado-ruso/
Palko, O., & Ferez, M. (2022). Descubriendo Ucrania. Su pueblo, su historia y su cultura (1a Edición ed.). Buenos Aires, Argentina: Poliedro Editorial de la Universidad de San Isidro. Recuperado el junio de 2023, de https://www.researchgate.net/publication/364608783_Descubriendo_Ucrania_Su_pueblo_su_historia_y_su_cultura_Editado_y_compilado_por_Olena_Palko_y_Manuel_Ferez_Gil
Reuters. (24 de febrero de 2024). https://www.reuters.com/world/europe/macrons-ukraine-troop-talk-shakes-up-nato-allies-2024-02-27/. (J. Irish, M. Rose, & A. Gray, Editores) Obtenido de https://www.reuters.com/world/europe/macrons-ukraine-troop-talk-shakes-up-nato-allies-2024-02-27/
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