SOBRE EL (MONO) DIÁLOGO EDUCATIVO. Resumen y Comentarios


Alejandro Cea Olivares.

Hace muchos años un joven Andrés López Obrador puso, dirían los cultos, como chupa de domine o al decir de los de a pie, como lazo de cochino a Diego Fernández de Cevallos, todo en un programa de López Dóriga. El hecho fue relevante: a Diego, un gran acusador y polemista lo dejaron callado. Los años pasaron y dos buenos amigos muy diferentes en trayectoria y estilo de vida me enviaron la grabación, veintiocho minutos para pedirme mi opinión sobre la polémica auspiciada y administrada por el mismo Joaquín López Dóriga entre Aurelio Nuño, ex secretario de Educación y Max Arriaga, encargado de la realización de los libros texto.

Tres veces he visto el video; no es fácil resumirlo. Mi intención es aclarar y comparar lo dicho; los acuerdos y desacuerdos y ofrecer algunas conclusiones. Presento así lo expresado en esos 28 minutos respecto de la (1) definición de su modelo educativo y de (2) los procesos para su realización; sus (3) apreciaciones sobre los materiales educativos; la (4) relación con el magisterio y los (5) resultados que obtuvieron.

Primero las semejanzas: ambos participantes afirman que han establecido un nuevo modelo educativo que transformará a las personas y los preparará para vivir bien su futuro. Los dos, pues tienen una gran confianza en su poder sobre la educación. Una semejanza importante es la de sus biografías. Los dos son jóvenes. Aurelio Nuño tiene 46 años, fue el más joven secretario de Educación de la historia, apenas cruzando los cuarenta años. Marx Arriaga es aún más joven: 42 años y de menos de los cuarenta dirige todo el cambio educativo. ¿Genialidad de estos señores? ¿Imprudencia y falta de respeto a la tarea por parte de sus jefes? La respuesta viene quizá al profundizar en sus biografías.

Tanto Aurelio Nuño como Marx Arriaga no tienen ningún antecedente académico ni laboral en temas de educación básica. Su estancia en la Secretaría de Educación Pública ha sido de corta duración. Nuño sólo un año y cuatro meses: del 27 de agosto del 2015 al 6 de diciembre del 2017 en que dejó la silla de Vasconcelos para dirigir la campaña política por la presidencia de la República de un tal Meade, con los resultados sabidos por todos. Marx Arriaga llegó a la Dirección de Materiales Educativos en febrero de 2021 y ya para mayo del 2023, en solo dos años y cuatro meses logró el cambio total de los libros de primaria y secundaria. Nadie en tan poco había hecho revolución de tal cuantía. Nadie. Su intempestivo arribo a cargos vitales de la educación se debe, en el caso de Nuño a haber sido asesor de un tal Videgaray y después de Peña Nieto, Arriaga tuvo la fortuna de dirigirle la tesis a la actual esposa del presidente de la República y de ahí el doctor en Filología pasó sin ningún estudio sobre el tema a dirigir a todas las bibliotecas del país y después a encabezar, es decir, a sacar de su cabeza, el cambio de todos los libros de texto.

Vayamos a la polémica televisada que tuvo algo de pasión, mucho de ataque al otro y demostración de lo que hoy se llama áreas de oportunidad en los temas de conocimiento y respeto a la tarea educativa.

DEFINICIÓN DEL NUEVO MODELO EDUCATIVO.

Aurelio Nuño expresó que el modelo de la Reforma Educativa del régimen de Enrique Peña Nieto tuvo la finalidad de formar para la libertad y la creatividad; es decir lograr el desarrollo de capacidades para que cada persona pudiera optar por “la vida que quisiera”. Para Marx Arraiga su modelo educativo tiene la finalidad de formar una conciencia crítica para que los formados no se conviertan en capital humano y sepan defenderse cuando firmen algún contrato con empresas como OXXO, Nestlé, etc. Arriaga afirmó, además, que a diferencia de antes, en que el proceso de enseñanza aprendizaje era pasivo y memorístico, el nuevo modelo, el suyo, es activo.

Un cambio de modelo es sumamente delicado pues afecta a millones de personas. De ahí que estos cambios son anunciados por el Plan Nacional de Desarrollo y por los programas del sector educativo; sin embargo en ninguno de los siguientes objetivos de los programas sectoriales aparece lo anunciado por Nuño y Arriaga.

Objetivo del Programa Sectorial 2012 – 2018
Objetivo del Programa Sectorial 2020 – 2024
Objetivo 1. Asegurar la calidad de los aprendizajes en la educación básica y la formación integral de todos los grupos de la población

1.- Garantizar el derecho de la población en México a una educación equitativa, inclusiva, intercultural e integral, que tenga como eje principal el interés superior de las niñas, niños, adolescentes y jóvenes.

2.- Garantizar el derecho de la población en México a una educación de excelencia, pertinente y relevante en los diferentes tipos, niveles y modalidades del Sistema Educativo Nacional.

Tampoco en estos documentos se habla de formación para libertad o para la conciencia crítica. Los dos polemistas al parecer presentaron una ocurrencia personal, no una política de gobierno. En contra de lo afirmado por Marx Arriaga sobre la conciencia crítica como la formación para la defensa contra la explotación, la propuesta del gobierno del que forma parte dice:
“El sistema educativo formará integralmente a niñas, niños, adolescentes, jóvenes y personas adultas con los conocimientos, habilidades y destrezas necesarias para acceder a un empleo digno, alcanzar mejores niveles de vida, aprovechar los beneficios del crecimiento económico y contribuir al desarrollo sostenible de las comunidades y del país en su conjunto. Se apoyará particularmente a grupos de la población que enfrentan numerosos retos para incorporarse y mantenerse en el mercado laboral, como las y los jóvenes, mediante programas prioritarios” Nada que ver con el discurso de la conciencia crítica.

Y en contra de la formación para vivir como cada quien quiera, según Aurelio Nuño, la Ley General de Educación afirma que el papel de la educación consiste en formar para la construcción de la sociedad. “La educación básica es un medio para adquirir, actualizar, completar y ampliar sus conocimientos, capacidades, habilidades y aptitudes que le permitan alcanzar su desarrollo personal y profesional; como consecuencia de ello, contribuir a su bienestar, a la transformación y el mejoramiento de la sociedad de la que forma parte”. – (Ley General de Educación Artículo 5)

Ni el más lerdo de los educadores pensaría, como dijo Nuño que la educación es para vivir como se quiera. Marx Arriaga hace tabla rasa del pasado: piensa que el nuevo modelo educativo tiene una didáctica activa y deja atrás la memorización y pasividad de los alumnos. Ante tal ignorancia es bueno recordar que el programa de estudios vigente, el de 2011, mismo al que él hace referencia, se funda en el desarrollo de competencias: conocimientos, actitudes y habilidades de realización sobre algún tema. Este desarrollo requiere proyectos y actividades. Es pues un modelo de aprendizaje activo como lo dicen todos los modelos de la educación básica del siglo XX. Un primer hallazgo de esta polémica es el predominio, en los dos jóvenes protagonistas de la ocurrencia por sobre el seguimiento de la planeación gubernamental y el desconocimiento de la experiencia educativa del país.

DISEÑO DEL NUEVO MODELO EDUCATIVO.
La realización de materiales educativos sigue este procedimiento: la autoridad emite un plan de estudios con las finalidades formativas que los alumnos alcanzarán, este plan se concreta por año escolar y por asignatura en lo que se llama programa de estudios consistente en contenidos educativos y prácticas didácticas. Este programa ofrece los aprendizajes que deben alcanzarse. Los materiales didácticos presentan el tema, lo ejemplifican, proponen actividades y formas de evaluación. Los cambios de programas de estudio y de materiales educativos llevan usualmente varios años, pues su generalización requiere que sean probados en pequeños grupos de escuelas y se corrijan a partir de los resultados alcanzados por los alumnos y de las opiniones de los maestros. Ninguno de los participantes en esta polémica informó sobre los procedimientos técnicos; sólo afirmaron que el diseño del modelo y de los materiales educativos se hizo a través de consultas realizadas en viajes por todo el país (Nuño) y de Asambleas (Arriaga), éste también informó que los materiales educativos fueron realizados por maestros de base.

Cuando Nuño y Arriaga afirman que han seguido procesos de consulta o de asamblea, surge la pregunta obligada: ¿Cómo es posible que se redacten materiales de cualquier tipo en una asamblea o en una reunión de consulta? En referencia a los materiales educativos, Nuño criticó el que dejaron a un lado las matemáticas y las ciencias. Arraiga contestó que ninguno de los contenidos de los programas de estudio había quedado sin tratamiento en los libros de texto. Los dos, aunque no lo dijeron, seguramente se refieren al programa de estudios que no puede ser otro que el existente desde 2011; sin embargo, este programa no fue repartido a los maestros desde el año 2012 ni es referido en ninguna de los materiales educativos distribuidos en 2023. En conclusión, los actuales libros de texto no siguieron ni un plan ni un programa de estudios. Por ello no se puede saber que aprendizajes deben lograr los alumnos y lo que es más grave sin ninguna prueba los materiales se generalizaron a todo la población.

Impresionante, desoladora la comparación con, por ejemplo, los cambios de programas de estudio y libros de texto dirigidos entre 1960 y 1964 por Jaime Torres Bodet, quien había sido secretario particular de José Vasconcelos, secretario de Educación Pública de 1942 a 1946, director general de la UNESCO, secretario de Relaciones Exteriores. Torres Bodet conjuntó a intelectuales y científicos del más alto nivel con profesores experimentados y los cambios de libros de texto se realizaron a través de un concurso nacional.

RELACIÓN CON ORGANISMOS Y CON EL MAGISTERIO.
Marx Arriaga expresó que la llamada Reforma Educativa obedeció a las disposiciones de organismos internacionales, tales como la OCDE, el Banco Mundial, el FMI, que los materiales educativos fueron realizados para favorecer a los grupos empresariales y que el gobierno de 2012 a 2018 persiguió al magisterio: las tragedias de Ayotzinapa y de Nochistlán son su culpa. Nuño, por su parte, acusó a Arriaga de obedecer – ser un alfil, dijo – de los líderes sindicales.
Debe hacerse notar que en el programa sectorial del actual gobierno se afirma que el Estado mexicano ha asumido diversos compromisos internacionales educativos, mismos que han sido definidos por los organismos internacionales. Es evidente, así, que las acusaciones de Marx Arriaga sobre la obediencia a diversos organismos internacionales traicionan lo dicho por su propio gobierno. Además estos organismos no tienen poder vinculante. Las acusaciones sobre la culpabilidad en Ayotzinapa y Nochistlán son también imposibles de tomar en serio. La falta de capacidad lleva usualmente al insulto.
Por su parte, Nuño repetidas veces acusó a Arriaga de ser un alfil de las fuerzas sindicales a quienes se les devolvió el poder. Aquí vale la pena recordar que la Reforma Educativa propuesta en el régimen de Enrique Peña Nieto no era tal, fue un proceso, muy necesario, para el control de la utilización de las plazas de maestro. Eran miles los maestros que estaban en oficinas o hasta en sus casas. Muchos fungían como meros agentes de los sindicatos, en particular de los de izquierda. Esta Reforma era meramente administrativa. Elba Esther Gordillo se opuso a que fueran retirados del aula los maestros que no pasaran exámenes ni se capacitaran. Elba Esther Gordillo fue apresada, no durante el tiempo de Aurelio Nuño sino de su antecesor en el cargo, Emilio Chuayfett. De ahí la acusación de Nuño sobre la devolución del poder a los líderes sindicales.

Cuando Marx Arriaga dice que fueron 4500 los maestros cesados, miente. Fueron mucho más los maestros que se jubilaron o que prefirieron renunciar pues tenían otros trabajos. Lo que ha sido gravísimo es que le dieron base a cientos de miles de maestros. El peso financiero creció y miles de profesores se habrán convertido en los “soldaditos” de la Coordinadora misma que ya se le rebeló a este gobierno.

RESULTADOS.
Nuño presentó datos precisos sobre la disminución de matrícula y de recursos para la educación. En todos los niveles educativos ha bajado el número de alumnos no inscritos, no a causa de la pandemia, sino porque desde el inicio del sexenio se acabó con Progresa, que ofrecía apoyos financieros a los niños más pobres. Afirmó, además, que los padres de familia gastan hoy 10 por ciento más en educación de los hijos que los del sexenio anterior.

Arriaga acusó que en el régimen de Peña Nieto se dieron cientos de autorizaciones REBOE y que los funcionarios pasaron – puerta giratoria le llamó – de las áreas de materiales didácticos a las empresas editoriales privadas. Ante la contundencia de los datos no hubo respuesta como tampoco por parte de Nuño a la injerencia del sector empresarial. Es información de todos conocida en el sector educativo que muchas editoriales, en particular las españolas, ofrecen a directores de escuela y maestros un porcentaje del costo de los libros que piden a sus alumnos. Con esa corrupción, como ha sido queja generalizada, muchas librerías han perdido hasta su posibilidad de subsistir y la moralidad del ámbito escolar se ha vulnerado.

Ambos funcionarios expresaron un gran desprecio a la llamada “privatización” del sector educativo. Los dos, sin embargo, olvidan que la educación pública de México se realiza bajo la administración del gobierno federal, de los gobiernos estatales, del sector privado y de organismos autónomos. La participación de gobierno y empresas, de fundaciones, de cooperativas educativas, etc., es obligada, pues son enormes los requerimientos técnicos y financieros para alcanzar una educación generalizada de calidad. El desprecio a lo privado que une de nueva cuenta a los polemistas habla quizá del calor de la polémica y también de la ignorancia de este tema tan elemental.

CONCLUSIONES.
La polémica arroja una primera y grave conclusión: ninguno de los dos participantes tiene respeto, conocimiento o mínima estimación por las normas y por la historia educativa. En sus palabras se encuentra una gran confianza en su propia capacidad para transformar a millones de personas. Con cada uno de ellos, se puede decir, se inicia la historia. Es así importante hacer notar que los modelos educativos que proponen no se encuentran ni en la Ley General de Educación, ni en los programas sectoriales de sus gobiernos. Ninguno de ellos hace referencia a algún grado escolar, a una situación crítica del aprendizaje o a experiencias o materiales educativos que podrían ser útiles para apoyar los cambios. Para ambos la educación es una palabra genérica sin ninguna especificación.

En esta generalización no hay ninguna referencia a la didáctica de los profesores de las escuelas de educación básica. Arriaga simplemente dice que es pasiva y que con el cambio de libros se transformará. Nuño no dice nada a pesar de su confesión de haber visitado escuelas por todo el país. Nuño y Arriaga hablan de transformar aquello que no conocen más que como un concepto general. Esta ausencia de conocimiento permite que ofrezcan procedimientos para el cambio de corte de asamblea, de consulta sin hacer referencia a experiencias pasadas, como las expresadas por Jaime Torres Bodet sobre la formación de la primera generación de libros de texto.

Por último, si bien lo presentado fue una polémica realizada por sujetos con muy escasa capacidad para resumir lo dicho por el oponente y separar lo que se le acepta o lo que se le niega, ninguno de los dos, a pesar de que su gestión ha sido muy criticada, presenta alguna posible debilidad o falla de sus propias actividades. Es evidente que el mayor daño educativo es el causado por este régimen al haber realizado un cambio total de libros de texto, sin ninguna prueba, sin evaluación, sin seguimiento, utilizando el asambleísmo como excusa para la imposición y todo después de una pandemia que provocó que cientos de miles de niños y jóvenes abandonaran la escuela y a que millones de alumnos tuvieran un rendimiento escolar mucho menor que el esperado.

En una circunstancia de tal gravedad, cambiar los libros de texto más que un error educativo es un error moral: se daña a muchos que requerirían procesos de regularización. Ante tal panorama viene la pregunta del por qué sujetos así con esa soberbia y desconocimiento toman las decisiones en algo tan importante. Y me atrevo a dar algunas explicaciones:
mala selección de directivos.

El escaso cuidado en la selección de los dirigentes de la educación nacional por parte del presidente de la República. Hubo un Aurelio Nuño porque mal decidió el presidente Peña Nieto; hay un Marx Arriaga y el cambio total de libros porque el presidente Andrés Manuel López Obrador lo propicia. En los dos presidentes el desprecio al magisterio es notable: no encontraron un grupo de profesores que los asesorara o que realizara cambios bien fundados y ordenados. Desaparecieron al Consejo Nacional de Educación.

En los días que corren el conflicto político más importante trata sobre la existencia o no de organismos que controlen el poder del gobierno, pues bien el secretario de Educación Miguel Limón Rojas desapareció al Consejo Nacional Técnico de la Educación, con ello se dio todo el poder para el cambio de los programas de estudio y de los libros de texto al burócrata en turno y se eliminó esa fuerza equilibrante de consulta y decisión de gran importancia.

Ausencia de participación social, especialistas, padres de familia interesados, docentes con experiencia, etc., pudieran participar a través de los Consejos de Participación Social en la Educación en las decisiones educativas, no lo han hecho. La escuela y la estructura educativa es por una parte impermeable a la sociedad y por otra los apoyos que recibe son mínimos.

Escasa importancia al libro de texto
En los últimos veinticinco años han sido tres los cambios de libros de texto, esto provoca que no se estabilice su uso y ha llevado a que los maestros usen sólo partes del libro y acudan a manuales, libros de ejercitación, fotocopias, etc. Ante la emergencia de cambios los docentes recurren a su propia experiencia.

4 Inexistencia de debate pedagógico.

A diferencia de otros países en los que el análisis y del debate sobre el qué y cómo enseñar es parte de la opinión pública, en México el debate sobre educación es ideológico y político. La reflexión sobre los contenidos educativos y sobre las formas de enseñanza y aprendizaje no existe ni siquiera entre quienes laboran en la estructura educativa. Además, ningún medio de comunicación difunde experiencias escolares.

Desconocimiento de la didáctica de los maestros mexicanos.
En un país con más de un millón de profesores de educación básica es evidente que hay acciones de excelencia, innovaciones, cuestionamientos a la práctica docentes, a la didáctica de los maestros. Todo este enorme acervo no es valorado, captado y dado a conocer por ninguna autoridad, ni por los medios de comunicación o las empresas educativas.Por lo contrario, son prácticas o hasta meras ideas traídas de fuera las que se proponen como guías y metas del cambio.

Mucho puede hacerse para rectificar estas situaciones si los que estamos cercanos a niños y adolescentes conocemos por lo menos aquello que deben estudiar y con qué lo estudian. Leer el programa de estudios y leer los libros de texto es tarea obligada.
Es deseable participar en la educación, para ello es factible unirse a los Consejos de Participación Social de las escuelas, de la colonia, del municipio y aprender y comprometerse con todo aquello que puede hacerse para mejorar la educación. Los padres de familia y tutores deben exigir información a la escuela sobre aquello que están aprendido sus hijos y a la inspección escolar o las oficinas escolares información sobre los resultados de evaluación de las escuelas. Para el caso de los actuales libros de texto por lo menos leer los de los hijos, compararlos con otros libros y de tener problemas de comprensión o molestia por algún contenido solicitar a la escuela o las autoridades regionales la explicación necesaria.

Un viejo maestro me decía que la Secretaría de Educación Pública se parece a una playa semi abandonada a la que llegan, de vez en cuando, grupos de aves marinas que se comen todo lo útil que pueden encontrar y a cambio ensucian con sus detritus. Los Aurelio Nuño, los Marx Arriaga son de esos. El conocimiento serio y sistemático de lo estrictamente educativo: programas, libros, procedimientos didácticos; el asistir a reuniones de Consejo Técnico de las escuelas y, por lo menos, el preguntarse por lo qué en realidad están aprendiendo los hijos, los nietos, los vecinos es un primer y obligado paso para construir una opinión pública educativa que impida que nuevos Nuños o un Marx Arriaga piensen que pueden, por su capricho, transformar a los niños y jóvenes.

Los artículos de opinión son responsabilidad exclusiva de sus autores. @UnidadParlamentariaEuropa


Descubre más desde REVISTA UNIDAD PARLAMENTARIA

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario