UN TESTIMONIO ESPERPÉNTICO

Dicen, y yo creo que es cierto, que el tiempo es el Juez más justo e implacable que existe, porque, a medida que nos alejamos de los hechos que pudieran concernir a la vida polémica de cualquiera, estos se van aclarando, muchos aspectos adquieren perspectivas nuevas y justificadoras, y se ve el todo desde una distancia sana, que contribuye a una visión global de lo sucedido.

Después de ciertas decisiones políticas, y analizadas en la distancia histórica, no es raro oír exclamaciones de pesadumbre, y de asombro, al comprobar lo estúpido, a la vez que desacertado, de políticas irresponsables, abusivas, muy elocuentes sobre el verdadero talante de los personajes que con tanto bombo y platillo, eran aupados al poder, resultando, visto desde mucho más lejos, fraude, crimen, y traición.

No existe un solo ejemplo que retrate dicha realidad, tampoco dos, ni tres, sino una multiplicidad. Ahora me viene a la memoria, el ejemplo del Tratado de Versalles, el cual buscó una dura reprimenda vengativa para la Alemania derrotada en la Primera Guerra Mundial; venganza que humilló demasiado a los alemanes, y que hizo posible el sentir social donde pudo prender el nazismo de Adolf Hitler.

Continuando con este hilo histórico, nos encontramos con el General De Gaulle, advirtiendo a su Gobierno de la estupidez de hacer una fortaleza como la Línea Maginot, donde se invirtieron cantidades estratosféricas de francos, en la creencia de que dicha fortaleza era una solución a la beligerancia de Alemania. De Gaulle, entre las burlas de sus contemporáneos, aseguraba que Alemania, en caso de invadir Francia, lo haría invadiendo previamente Bélgica y Holanda, de manera que evitaría estrellarse contra semejante barrera. Y fue así, tal cual lo predijo De Gaulle, como ocurrió.

Continuando con esa época, recordemos a un genio de las matemáticas, cual fuera el británico AlanTuring, inventor de una compleja máquina, considerada el primer computador informático, que desveló comunicaciones encriptadas de los enemigos alemanes, durante la Segunda Guerra Mundial, hasta el punto de que se consiguió acortar la guerra, al menos un año, con el consiguiente ahorro de vidas humanas. Terminada la guerra, Alan Turing fue apresado por sus compatriotas, acusado de homosexualidad, muriendo desesperado en la cárcel, tras suicidarse mordiendo una manzana envenenada. ¿A quien hoy día no le parece este suceso algo grotesco e injustísimo?.

Hoy, en nuestro tiempo, y en España, tenemos a unos políticos corruptamente envalentonados, merced a la impunidad y a la debilidad del Poder Judicial, completamente controlado por ellos. Esta valentía, por la que se atreven a realizar abusos y violaciones, que podrían llegar hasta la lesa humanidad en ciertos casos, a muchos parece que les toca un pie, que no resulta relevante el perjuicio gamberril padecido por algunos ciudadanos, y que califica a nuestros políticos como inmaduros niños de papá, con una mala leche muy jodida, solo posible desde el poder, y desde un poder incontrolado, pues, volvemos a repetir, no existe separación de poderes, y los lobos tienen la llave del gallinero. Las consecuencias de esto que denuncio, más adelante nos hará tirarnos de los pelos, y mirar con impotencia, que cosas elementales no se supieran respetar, y que fueran posibles unos líderes políticos tan incompetentes, en una España que atesora un capital humano muy profesional y valioso, en tantos sentidos, y en todos los campos.

FRAN AUDIJE

Madrid,España,14 de marzo del 2024
Los artículos de opinión son responsabilidad exclusiva de sus autores. @UnidadParlamentariaEuropa


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