Forrest Gump, es un personaje de ficción, sacado de la novela escrita por el estadounidense, Winston Groom, y que posteriormente fue llevada al cine por Robert Zemeckis, obteniendo seis de los más importantes Oscar de Hollywood, en 1995, incluyendo al mejor director, mejor actor, y mejor película.
El enternecedor personaje, pone de relieve las miserias y las grandezas, a las que es capaz de llegar el ser humano, colocándolas en el contexto de los Estados Unidos de América, y en un periodo bastante importante de su historia, como fue su paso a primera potencia, tras la Segunda Guerra Mundial. Dentro de dicho marco, Forrest es un varón que se va forjando paulatinamente, hasta convertirse en lo que podríamos considerar un hombre. Pero se trata de un personaje muy condicionado por su escaso nivel de inteligencia, que, sin embargo, contrasta con su nobleza como persona. Al mismo tiempo, en la vida de Forrest, se produce una amalgama de suerte y de méritos propios, que lo conducen al éxito y a la fama, no sin dejarnos un regusto muy humano entre los distintos actores que lo acompañan en la vida, o se cruzan en la misma.
Una de las frases llamativas de esta historia, a la vez que aleccionadora, resulta cuando Forrest comenta las enseñanzas de su madre: “La vida es como una caja de bombones, nunca sabes el que te va a tocar”. Y, “tonto es el que dice tonterías”.
Parafraseando a Forrest Gump, podríamos decir que un ciudadano es el que tiene derechos, y que un esclavo es el que no tiene derechos. También, y en consecuencia con dicha lógica aplastante, podríamos continuar afirmando que un delincuente es el que viola los derechos de otro ciudadano, que un tramposo es el que hace trampas, y que un ladino es el que esconde algo traicioneramente.
Lógicamente, un proxeneta es el que prostituye a mujeres, un canalla es el que hace canalladas, y un asesino es el que mata a otro. Acosador es el que acosa, violador es el que viola, mentiroso es el que miente, embaucador es el que embauca, y estafador es el que estafa.
Todas estas frases lógicas, y de pura lógica, trasladadas a la política, nos ayudan a deducir, por pura lógica, igualmente, que existe corrupción. Porque si pasa todo eso que hemos deducido por los métodos lógicos de Forrest Gump, en la política, es porque existe una corrupción de primer orden, es decir, una corrupción muy grave y gravísima.
En una última deducción lógica tipo Forrest Gump, podríamos continuar aseverando que, cuando los Jueces y los Tribunales son inoperativos ante el crimen, lo que existe es una institucionalización de la injusticia en el Estado, que no se llega a producir por arte de magia, sino porque los políticos trabajan para que ocurra.
FRAN AUDIJE
Madrid,España,15 de abril del 2024
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