DERECHOS HUMANOS: LOS DERECHOS DE TODO EL MUNDO

Los derechos humanos, no son los derechos de la izquierda política, ni son los derechos de la derecha política. Tampoco son derechos de la raza negra o de la raza blanca. Como de ninguna manera es posible decir que son derechos de los pobres o de los ricos.

Los derechos humanos son tan básicos y troncales, que nos pertenecen a todas las personas. Son los derechos que todos los seres humanos tenemos en común, solo por el hecho de pertenecer a la especie humana.

Cuando los defino como derechos troncales, trato de hacer una imagen en la que nos imaginemos a un árbol, el cual consta de un tronco, que se ramifica en su parte superior. El tronco del árbol, simboliza la zona común a todo el árbol, serían los derechos humanos. Y observamos que el tronco es la parte más fuerte del árbol, la de mayor vigor y corporeidad. Nos está indicando, pues, la importancia de estos derechos, de donde parten el resto de los componentes del árbol, como son las raíces y las ramas. Las raíces están dispersas en distintos tentáculos, lo mismo que las ramas.

Solo el tronco es uno, es la parte común. De ahí que sean derechos troncales, los derechos que nos pertenecen a todas las personas, independientemente de la rama o de la raíz que nos distinga del tronco.

Los derechos humanos, entonces, poseen la particularidad de unirnos en un solo interés: el de las personas, independientemente de las etiquetas que nos vaya colocando la vida, o con las que hayamos nacido. Antes de cualquier cosa, somos personas y seres humanos. De tal manera es así, que, sin los derechos humanos, sería imposible optar a la felicidad, o a la dicha relativa que es posible en este mundo, porque los derechos humanos son los que nos proporcionan la libertad, sin la cual estaría siendo dañada nuestra dignidad natural de personas, aquella que nos es propia a todos, por el mero hecho de haber nacido a la vida.

Sin derechos humanos, no se puede vivir, no es posible optar a nuestra realización como personas, a la cual tenemos todo el derecho humano, y dentro del cual nos sería posible, por ejemplo, declarar nuestra opción sexual a favor de la homosexualidad, o de la heterosexualidad; inclinarnos por una manera de pensar o por otra, militando en un partido político o en otro, en la religión, o en el ateísmo; así como defender cualquier otra causa que nos parezca válida con nuestra definición personal, y que merezca el respeto hacia todas las demás personas, pues no debemos olvidar que, mis derechos, acaban donde empiezan los de los demás.

Debemos añadir, finalmente, que los derechos humanos son violados, normalmente, por entes con poder, particularmente provenientes del ámbito de la política. Pero es necesario hacer una clara distinción, entre política, que es una vocación de servicio al ciudadano, repleta de nobleza, y el crimen organizado en el poder, cuyo modus operandi consiste en utilizar a la política como tapadera para ejercer sus crímenes.

La política posee lógica, razón, y justificación. El crimen, y el crimen organizado, carece de toda lógica, razón, o justificación, y solo subsiste merced al abuso de poder, en un ejercicio de hacer el mal por hacerlo, dañando a las personas, por puro capricho y criminalidad.

FRAN AUDIJE

Madrid, España, 8 de junio del 2024

Los artículos de opinión son responsabilidad exclusiva de sus autores. @UnidadParlamentariaEuropa


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