ESPAÑA: LA DECADENCIA DE LOS VALORES HUMANOS

Ya hemos abordado repetidamente en este muro, el tema de la corrupción política en España, pero en este artículo quisiera circunscribirme al grave daño que ha causado a los valores humanos.

Cuando uno se refiere a la corrupción política, tiende a pensar en la sustracción ilegal y en la malversación de fondos económicos. Esto, en España, ha sucedido claramente, por los numerosos casos de corrupción económica que hemos conocido por los medios de comunicación. Pero, la corrupción, puede tener otras dimensiones, como, por ejemplo, la decadencia de los valores humanos, que, en España, también se ha dado de manera bastante evidente, y no por una casualidad, o a consecuencia de una deriva natural en la sociedad, sino porque ha sido provocada, deliberadamente y de forma calculada, por el poder político.

De lo primero que se ha echado mano, ha sido de la moral sexual, y de todo lo relacionado con las relaciones amorosas, que han sufrido y sufren, una constante manipulación, para cambiar su valoración y su percepción en la sociedad.

Tratan de poner de moda la promiscuidad sexual, y de que pierdan importancia valores tan fundamentales en las relaciones de pareja, como la fidelidad, el sacrificio y la permanencia. De todo esto se deriva un auge de las perversiones sexuales de todo tipo, porque se pretende un cambio en la forma de ver al ser humano: que cada vez más, pierdan relevancia los valores humanos y morales, los valores del alma y los espirituales, para que ganen terreno las cualidades físicas y estrictamente sexuales.

Nunca se había hecho tanta apología de la homosexualidad. En campañas institucionales solapadas, que disfrazan su publicidad como de concienciación hacia el respeto por los homosexuales, pero que, en realidad, lo que pretenden es dar una imagen de lo homosexual como de algo bueno y saludable. Y mediante la inserción en los planes de estudio de asignaturas, que, tras una pretendida educación sexual, lo que hacen es confundir a los jóvenes, y hacer que se planteen asuntos, que escapan de lo natural y de lo normal. Por ejemplo, en «Educación para la ciudadanía», se daban pautas de cómo «Salir del armario», entre otras aberraciones pedagógicas.

Si vives un poco en la sociedad española, rápidamente te das cuenta de que han cundido las infidelidades de pareja (Existen webs que consiguen contactos de este tipo, y que se anuncian a bombo y platillo en los medios de comunicación), de que los jóvenes rehúyen el compromiso amoroso formal, de que proliferan las relaciones con caducidad, y lo normal empieza a ser que la gente coleccione amores o relaciones fugaces. Las consecuencias son graves, sobre todo entre los niños, que viven situaciones grotescas, en las que los padres sostienen una larga pelea judicial por su custodia, y sufren crisis afectivas y de identidad, al ver que los padres se desequilibran afectivamente y pasan apuros económicos. El alto índice de fracaso escolar, está muy relacionado con estas circunstancias familiares.

También hay que decir, que los gobiernos, han utilizado el tema sexual y deshumanizador, como de «Pan y Circo», para distraer y mantener ocupada a la opinión pública. Cuanto más mediocre sea la conciencia social y más básicas sean sus aspiraciones, menos exigente va a ser el pueblo a la hora de elegir gobierno y de pedir cuentas. Y más fácil va a ser transmitir la corrupción a todas las capas de la sociedad, que, ahora mismo, está enferma, porque está perdiendo los valores humanos, como un cuerpo pierde sus defensas ante los virus y los agentes patógenos.

No puede haber una imagen que exprese mejor lo que está pasando: Nos han inoculado el virus de la deshumanización. En vez de ver en un hombre o en una mujer, a un ser humano, estamos viendo sus órganos genitales. En vez de buscar el amor, buscamos el sexo; y no buscamos el amor y el sexo que se deriva del mismo, sino que buscamos el sexo y a otra cosa mariposa. No cabe mayor irresponsabilidad, tanto por parte de los que impulsan esta filosofía, como por parte de los que la asumen con ligereza. Precisamente, este último es uno de los factores que facilitan la infección del virus de la deshumanización: Evitar en lo posible que la gente piense y medite con la cabeza y con el corazón. De lo que se trata es de que pensemos con nuestros genitales y con el estómago.

Fuera valores humanos, viva la perversión y la sensualidad irresponsable. Así reza el lema de la corrupción, que, no vayamos a engañarnos, trata de fomentar el libertinaje, pero nunca la libertad.

FRAN AUDIJE

Madrid,España,24 de junio 2024

Los artículos de opinión son responsabilidad exclusiva de sus autores. @UnidadParlamentariaEuropa


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