LOS NIÑOS ANTE EL SEXO

La verdad es que yo nunca me había planteado el tema del sexo, hasta la edad de los 12 años, cuando por primera vez nos explicaron en el Colegio, el sentido de la sexualidad como medio de reproducción, así como el funcionamiento científico de los órganos reproductores. Hasta dicho preciso momento, yo me explicaba mi nacimiento, y el nacimiento de todo el mundo, porque las cigüeñas traían los niños de París, y no es una broma.

Los tiempos han cambiado, ciertamente, y hoy día, los niños saben desde muy temprana edad, bastantes cosas relativas al sexo, porque la propia sociedad en la que se crían, ha tomado derroteros de deshinibición en cuanto a la sexualidad, y, lo que era tabú, o materia reservada para la más estricta intimidad, se ha vulgarizado, perdiendo su halo casi mítico, desde hace unos 30 ó 40 años.

El fenómeno de la sexualización de las relaciones humanas, ha cobrado una vertiginosidad sorprendente, de manera que ya no extraña ver parejas del mismo sexo acarameladas por la calle, como tampoco sorprende a nadie, que los adolescentes vivan la promiscuidad con la mayor naturalidad. Dentro de las relaciones de madurez, es muy frecuente cambiar de pareja, tanto como cambiar unos zapatos viejos, por otros nuevos. El matrimonio para toda la vida, ha quedado para la religión, y es raro ver parejas estables. Incluso, existen parejas que hacen pactos de permanencia en la relación, pero bajo la permisividad mútua de poder mantener relaciones con otras personas.

De tal manera, ha llegado también la sexualidad infantil. Sí, y muy a mi pesar, debo reconocer que, a pesar de que en España la «ideología de género» es ilegal, he podido presenciar personalmente, a proxenetas haciendo negocio con menores por la calle, y en los transportes públicos, de manera bastante tranquila y destapada. No sorprende que ocurra esto, cuando personajes políticos, también con cargos oficiales, hacen apología de la pederastia, y hacen cosas tan deleznables, como impartir clases de sexualidad práctica a menores.

Cada edad tiene su momento y su propia experiencia. La infancia es una edad de desarrollo, dentro de la que no debería caber el tema sexual, porque no existe la capacidad, aún, en los niños, como para poder asimilar la dimensión que supone la sexualidad. Ni desde un punto de vista psicológico, ni, por supuesto, fisiológico. Por tanto, de meter a los niños en esa dimensión, para la que no están preparados, el daño que podríamos hacerles sería incalculable en la mayoría de los casos.

Puede parecer como de broma para estos tiempos, el hecho de que yo, y muchos en mi generación, nos creyéramos hasta los 12 años, que los niños vienen de París, pero nosotros, en aquellos momentos, tampoco concebíamos a niños y niñas de 12 años, trabajando para un proxeneta, o «saliendo del armario».

La decadencia de Occidente está servida, si es que continúa el desarrollo de este proceso depravador, y se acaba por generalizar la legalización de la «ideología de género». Sencillamente, supondría el surgimiento de una nueva forma de exclavitud, en la que se iba a tratar a las personas como ganado que se aparea, en lugar de como seres humanos con la necesidad de amar y ser amados.

FRAN AUDIJE

Madrid, España, 9 de septiembre 2024.

Los artículos de opinión son responsabilidad exclusiva de sus autores. @UnidadParlamentariaEuropa


Descubre más desde REVISTA UNIDAD PARLAMENTARIA

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario