MANIPULACIONES POLÍTICAS

El mundo de la política, tan relacionado con el poder de gobernanza en las naciones, mantiene una vertiente de servicio a los ciudadanos, pero continúa perseverando en actividades criminales, debido a la facilidad que existe en el ámbito de las instituciones del Estado, para abusar de las facultades, y de los recursos nacionales, las cuales, y los cuales, en más ocasiones de las que nos imaginamos, son utilizados fraudulentamente, y, como decimos, en abuso de poder.

Por desgracia, el mundo de la política es bastante propenso a la presencia en sus filas, de personajes con habilidades manipulativas, expertos en taparse con la propia política, y con las funciones legales de las instituciones estatales, para realizar actividades ilícitas, que pueden ir, desde el robo o el desfalco de dinero público, hasta violaciones graves de los derechos más fundamentales.

Estos personajes con pocos escrúpulos para hacer el mal, perjudicando a su propio país, dañando a personas inocentes, de manera concreta, aprovechan las ventajas de ocupar cargos públicos, para desviar el efecto benefactor que debería seguir siempre la Administración Pública, de cara a la ciudadanía, de donde salen los recursos del Estado, los cuales son puestos a disposición de estos señores, con fines de servicio a la sociedad, de manera que se solucionen los problemas que se plantean en la misma, continuamente. Sin embargo, y a pesar de la misión que adquieren los políticos, y su trabajo de gestión administrativa de la sociedad, debe ser extremadamente sencillo, hacer como que hago algo bueno con el dinero de todos, pero, al mismo tiempo, dedicar parte de los fondos del Estado, que aportamos entre todos los ciudadanos, a tareas mafiosas, en perjuicio de la propia sociedad, y de algunos de sus miembros más indefensos y vulnerables.

Una de las características de esta criminalidad, que se despliega desde el mundo de la política, consiste en la cobardía de las acciones en fraude de ley, que lleva a cabo. Otra característica, consiste en la instrumentalización que realiza, de otras personas y de otros medios institucionales, de cara a la comisión de los delitos que consuma.

La comisión de delitos impulsados desde la política, normalmente, escoge víctimas de fácil acceso, ya sea para pervertir sus vidas, o para sustraer algo valioso en poder de las mismas, si no somos todos víctimas de estas actividades criminales, por ejemplo, cuando se malversa dinero público, o cuando se le da un uso inadecuado a los recursos del Estado, o en el caso de que, directamente, se robe tal dinero que nos pertenece a todos, siempre mediante argucias de ingeniería fraudulenta y manipulativa, que camuflan o esconden, los hechos delictivos.

Es frecuente que, en los crímenes cometidos, se utilice a terceras personas en la comisión de los mismos, mediante pago de sobornos, ya fuere en especie o en metálico. Es decir, que el impulsor o cerebro de estas operaciones, no suele dar la cara, sino que se vale de otros para delinquir. De esta manera, no solo se oculta mejor el delito, sino que el principal responsable del mismo, se pone a salvo, puesto que los individuos que instrumentaliza, le van a servir de parapeto en caso de que se investigue el delito, o intervenga la justicia de cualquier manera.

Hay ocasiones en que, estas instrumentalizaciones de las que hablamos, se producen en masa, o en una generalidad de individuos, llevando a cabo diversas estratagemas de manipulación mediática, en las que se presentan juicios sesgados y parciales de la realidad, cuando no se miente o se falsea la información completamente, dirigiendo la mirada de los ciudadanos en un sentido, y distrayendo la atención del foco donde no interesa, lo cual produce el efecto deseado de comportamiento, o de otro tipo de reacciones deseadas.

Debemos ser muy cautos con la información que nos dirigen los medios de comunicación, de los que se valen con frecuencia los políticos, en estas estratagemas de manipulación en masa, de las que hemos hablado, dentro de las cuales nos podrían colar, incluso, sobornos dinerarios que nos condicionen a la hora de realizar determinadas actividades, como la electoral, todas camufladas bajo conceptos que sirven de mera excusa, para justificar o blanquear el fraude que se está cometiendo.

FRAN AUDIJE

Madrid,España,13 de octubre del 2024
Los artículos de opinión son responsabilidad exclusiva de sus autores.


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