LA GUASA COMO FORMA DE VICTIMACIÓN

Para intentar comprender determinados comportamientos, sobre todo cuando estos son relativamente generalizados, existe un refrán que versa lo siguiente: “Cuando el diablo se aburre, mata moscas con el rabo”. Y es que, la desocupación en las personas es muy peligrosa, porque, en cuanto nuestra mente se queda en blanco, es decir, vacía, en seguida busca, por instinto, algo con lo que poder llenarse de contenido, puesto que la mente humana necesita cumplir su función directiva de acciones en las personas.

El hecho de la desocupación en la vida de cualquiera, es un síntoma, por sí mismo, de carencias personales, y de haber llevado una vida mal programada, puesto que todos deberíamos tener problemas y tareas que llevar a cabo, lo suficientemente densas y absorbentes, como para que nuestras mentes se mantengan ocupadas, maquinando la manera de resolver los jeroglíficos que la vida nos va presentando paulatinamente, a poco que nos hayamos educado, y hayamos formado una familia, con las implicaciones que ello conllevaría, de tener un trabajo, deberes de atención a los niños y jóvenes, y una multiplicidad de circunstancias que se presentan, solo llevando una vida normal, pero llena y enriquecida, en la que nos vemos obligados a luchar, y a organizar toda clase de preparativos, para poder salir adelante, nuestras personas, y las personas que amamos, o están a nuestro cargo.

Solo mentes desocupadas, podrían haber inventado la cantidad de chascarrillos pretendidamente graciosos, que se expandieron cuando la actual periodista, Irene Villa, siendo una niña, fue víctima colateral de un atentado con bomba de la banda terrorista ETA, por poner un ejemplo elocuente. Pero se podrían exponer un montón de casos más, en los que personas que salen fuera de lo que suele ser común, son víctimas de la guasa, y de bromas de mal gusto. Particularmente, la discapacidad o los defectos físicos, son blancos habituales, bien sea por envidia, bien por pura maldad, o por una sinrazón incomprensible, y solo justificable desde el vacío mental que estamos alegando.

No digo yo que no haya que tomarse la vida con humor, pero sin ofender ni vejar a nadie, con comentarios o calificativos, que podrían suponer sambenitos de condena en la vida de ciertas personas, puesto que las abocamos a la marginación, y provocamos una imagen social de las mismas, fuera de todo trato humano y mínimamente digno.

El gran cineasta japonés, Akira Kurosawa, decía que “Mis ocupaciones no me dejan tiempo para odiar a nadie”. Naturalmente, una mente ocupada en servir a los demás, o en realizar cualquier tipo de labor constructiva para la sociedad, será, generalmente, una mente sana, en la que el lema ético de: “Compórtate con los demás, como te gustaría que lo hicieran contigo”, se convierte en una constante en la filosofía existencial de esa persona, la cual se irá desarrollando y realizando vitalmente, haciendo un daño mínimo en su entorno, y bajo la bandera del respeto al prójimo, sea cual fuere la rareza o la extrañeza que nos inspire su apariencia física, su modus vivendi, o la manera de afrontar los problemas, que la vida, tan dura a veces para muchos, nos obliga a enfrentar y acometer.

FRAN AUDIJE
Madrid,España,17 de octubre del 2024
Los artículos de opinión son responsabilidad exclusiva de sus autores.


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