Desde el 29 de octubre de 2024, día en el que se inició la Dana o Gota Fría, en la zona del Levante español, con especial incidencia en la provincia de Valencia, aún no se ha producido ni una sola dimisión por parte de político alguno en España, ya sea en la Administración Central o en la Autonómica, tras el desastre, no solo meteorológico, sino de imprevisión por parte de las autoridades, que sabían con suficiente tiempo de antelación, de la virulencia de esta tormenta, que se cernía sobre territorio de jurisdicción española.
Cabe preguntarse, ¿a qué se dedican las autoridades políticas en España, para dejar que ocurra una catástrofe de pérdida de vidas humanas tan importante como la que ha ocurrido, además de los destrozos materiales?.
El diluvio que azotó Valencia, principal damnificada, no se podía detener, pero sí se podrían haber tomado medidas de seguridad para la población, a la que esta violenta tormenta pilló de sorpresa, en muchos casos. Las cifras de esta verdadera hecatombe, son incontestables: más de 200 fallecidos, y alrededor de un centenar de desaparecidos, aunque las cifras de estos últimos, tienden al descenso.
La situación política general en España, podría explicar en buena parte, la distracción de las autoridades del país a la hora de estar en lo que deberían haber estado: nos encontramos en un momento muy delicado, con un Gobierno central tratando de no perder el poder, al que se aferra injustificadamente, a pesar de encontrarse cercado por gravísimos casos de corrupción, además del diagnóstico de la economía española, que es malo, con pronóstico de ir a peor, y con serio peligro de caer en un desastre financiero.
A esta hora, el Gobierno del presidente Pedro Sánchez Pérez-Castejón, negocia la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado, otra de las claves para la continuidad de este Gobierno, que se ha estado dedicando a tratar de colonizar con su poder, al Poder Judicial, en un intento de sacralizar la injusticia y la corrupción en España, la cual corre serio peligro de institucionalizarse. De hecho, si este atentado contra el Estado de Derecho, aún no se ha materializado completamente, es gracias a la pertenencia de España a la Unión Europea, una unión de Estados europeos, cuya condición es el funcionamiento democrático de estos Estados por separado, y en unidad comunitaria.
A pesar de la ejemplar solidaridad que ha cundido en todas las regiones de España, con los afectados de esta terrible sacudida de la naturaleza, el deterioro en el funcionamiento de las instituciones españolas, ha quedado al descubierto y a las claras. Los políticos en España, parece que andan más pendientes de disfrutar con las bondades del poder, que de estar al servicio de los españoles.
Sin embargo, el dejar en evidencia estos sucesos, trágicos y vergonzosos, lejos de suscitar rencores y posibles venganzas, debería mover las conciencias de todos, y particularmente de los responsables de este cúmulo de fallos, para suscitar un cambio en España. Un cambio hacia una nación donde las autoridades se alejen de la corrupción, centrándose en mucha mayor medida en servir a sus ciudadanos, los cuales serían, precisamente, quienes deberían manifestar el clamor necesario, que mueva y remueva las conciencias políticas, hacia la verdadera revolución de la honradez y del amor abnegado hacia la patria, que con suma premura se está necesitando.
FRAN AUDIJE
Fotografía Facebook.
Madrid, España 11 de noviembre del 2024
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