Son las dos caras, exactamente opuestas, de la moneda. Y dos caras opuestas, porque una es encarnada por el Señor Jesucristo, su mensaje de buena noticia o Evangelio, para la humanidad; y la otra viene siendo sostenida, por todos aquellos líderes, y sus seguidores, que buscan la esclavización y la destrucción del hombre, por puro odio a Dios y a su Creación, en cuya cúspide se encuentra el ser humano, como verdadero rey de ese mundo creado, en el amor, y desde el amor.
Como dice el Apóstol San Juan, en su Evangelio: «Dios es amor», por tanto, todo aquel que propugna y difunde el amor, como sentimiento de aprecio hacia todos los demás, por encima de a uno mismo, está del lado de esa buena noticia cristiana, que tiene en consideración la dignidad del hombre, como hijos todos de un mismo Dios, y hermanos entre los unos y los otros, con obligación de velar por aquellos más pobres y vulnerables, compartiendo nuestros bienes con los desfavorecidos, y renunciando a riquezas y a vicios, que sean inoperativos para ponerlas al servicio de la Comunidad.
El lado opuesto, está ocupado por los detractores del amor hacia todos los demás, buscadores de la perdición humana, entre la que fomentan la esclavización, y el sufrimento gratuito de las personas. Entre estas, encontramos a las mafias de la prostitución, y de la trata, pero también a cualquier organización que basa su poder, en la esclavización del ser humano.
También nos advierte la buena noticia cristiana, contra los falsos profetas, y contra los mesías engañosos, que vienen a estafarnos, y a aprovecharse de la debilidad de la gente, para llevarse un buen botín, a costa de los hombres de buena voluntad.
Jesucristo llama a los seguidores de Satanás, «hipócritas», y a sus líderes los califica de «zorros», de ahí el apelativo que también pronuncia contra los satánicos de, «Sepulcros blanqueados», es decir, que son muy puros y perfectos por fuera, pero su interior está falto de luz, y lo corrompe la Organización mafiosa.
Satanás es enemigo del hombre, y su lucha, y la de los que luchan por puro odio hacia todo lo que significa creación de Dios, y liberación del ser humano, resulta un alegato a favor de la indignidad del hombre, pues solo pretende humillarlo, y ponerlo a sus piés, como un nuevo siervo de la maldad, y de la propia destrucción, practicando aquello que va contra la naturaleza humana, a través de la seducción, y de la violencia impositiva.
Satanás se encuentra muy presente en el mundo de hoy, representado en todos aquellos que fomentan las guerras, en lugar del entendimiento, y de la justicia. En todos aquellos que captan a personas inocentes, para sacar partido de su debilidad, sobre todo cuando se trata de mujeres, a las que intentan engañar, aprovechando su necesidad o indigencia.
Satanás está representado, en aquellos carentes de la más mínima sensibilidad, o el más aparente sentimiento de compasión hacia sus víctimas. Allí donde ha dejado de existir el amor abnegado, y repleto de cariño, para dar paso a la táctica de convertirse en el centro del mundo, entorno al cual gira todo, y giramos todos, siempre en función de un egoísmo personal, basado en la superioridad de la fuerza física, y en la brutalidad, se encuentra un mundo efímero, donde va a predominar el trastorno, y los comportamientos que conducirán hacia la hecatombe humana.
FRAN AUDIJE
Madrid, España, 3 de diciembre del 2024
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