¡FELIZ AÑO NUEVO!

Queridos amigos de todo el mundo: hace muchos siglos, vivió un hombre que se puso a buscar la verdad de la vida.

Creyó encontrarla en la sabiduría, porque era muy inteligente, y tuvo gran éxito como profesor, pero terminó dándose cuenta de que esa no era la verdad.

Entonces, se dio cuenta de que era un hombre muy atractivo, y de que tenía mucho éxito con las mujeres, y con los hombres también. Sin embargo, una mañana se levantó y se dio cuenta de que esa tampoco era la verdad.

Una noche estaba escribiendo, y oyó un clamor humano enorme. Se asomó a la muralla, y vio un ejército inmenso de hombres fuertemente armados, que habían sitiado su casa. Cuando volvió la vista hacia el interior, todos dentro de la fortificada ciudad, estaban borrachos y vomitando por las esquinas.

Entonces, se quedó pensativo, y decidió volver a su habitación. Rompió todo lo que había escrito, y se puso a escribir algo nuevo. Contó todo lo que había vivido hasta ese momento. Habló de sus triunfos como profesor, de su gran éxito con las mujeres y con los hombres… Y, al final, también relató la profunda impresión que le había causado, el sitio de su casa por un ejército muy poderoso, y el poder comprobar que nadie estaba dispuesto a defender aquella fortaleza, porque esa noche habían estado en una orgía, y todos se encontraban indispuestos, después de tantos excesos.

La última frase de su libro, la escribió muy rápido, porque ya oía las pisadas y las voces de los soldados enemigos, que invadían la ciudad: «La verdad es que nos hemos pasado toda la vida llamando bárbaros a nuestros enemigos, cuando la verdadera barbarie estaba en nosotros mismos, porque hemos traicionado aquello que nos hizo ser el más grande Imperio de la historia, y nos hemos vendido a la mentira. Esta es la gran verdad: estamos siendo devorados por los mismos ideales, de los que hemos decidido abdicar, en el más estúpido y contradictorio engaño a nosotros mismos».

Siglos más tarde, este libro, que milagrosamente se salvó de las llamas, se empezó a estudiar minuciosamente, y despertó tal admiración y reconocimiento, que el Papa proclamó santo a su autor. Una gran cohorte de hombres, se convirtieron en seguidores de las ideas allí expuestas, y consiguieron que naciera un Imperio nuevo, bajo los auspicios de aquella gran verdad descubierta.

Pasaron los siglos, y una fría mañana, otro hombre sencillo y humilde, que también buscaba la verdad, y en cuyas manos había caído aquel libro, que hablaba de una experiencia de vida, que había dado como resultado, el encuentro con la verdad, de pronto, oyó un clamor humano enorme, se asomó al balcón de su casa, y vio un espectáculo dantesco: un ejército poderosísimo, estaba pasando a cuchillo a toda la ciudad. Esa noche se había celebrado una bacanal orgiástica monumental, y nadie estaba en condiciones de defender sus casas, y la hermosa ciudad que habían logrado levantar de las ruinas, de una vieja fortaleza de la Antigüedad.

Entonces, este otro hombre, sencillo y humilde, pudo comprender lo que decía aquel famoso libro de experiencias vitales personales, y, en ese momento, se dio cuenta de que había encontrado la verdad.

FRAN AUDIJE

Madrid, España, 9 de enero del 2024
Los artículos de opinión son responsabilidad exclusiva de sus autores. @UnidadParlamentariaEuropa


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