Recuerdo con nostalgia, cuando en los años de mi infancia, nos dirigíamos a pasar unos días de vacaciones a Fuengirola, desde el pueblecito manchego donde estaba destinado mi padre, Llanos del Caudillo. Era un viaje pesado, por las carreteras de aquellos tiempos, escuchando en el Seat familiar, canciones de moda por entonces. Existía una cinta de música, de título: “Vacaciones en España”, que mi padre nos hacía escuchar bastante. Entre otras canciones alegres, recuerdo la letra de una de ellas: “Buscaremos un lugar para amar y soñar este fin de semana… la felicidad de la mano, del amor vendrá…”; otra de las canciones, se lamentaba por el sumo gozo de haber amado los ojos de una española, cuando declinaba ya el verano.
¿Se acuerdan de la serie de Televisión Española: “Verano azul”? Un culebrón que obtuvo uno de los mayores éxitos televisivos de todos los tiempos, capaz de congregar a toda la familia junto al televisor, descongestionando el tráfico en las grandes urbes. Tal era la expectación que despertó esta serie entre los españoles de la década de 1980.
Gracia me hacía cuando el rey Fahd, de Arabia Saudita, acudía a pasar unos días de descanso en Marbella. Un acontecimiento para Andalucía entera, que provocaba la contratación de una multiplicidad de personas, por este rey tan querido para los árabes, muy necesarias en sus movilizaciones desde su Palacio en Riad. Una planta completa del Hospital público de Málaga, era habilitada para uso personal del rey, y de su séquito. Cuentan que, uno de los contratos laborales masivos, que prodigaba el rey Fahd, era el de concubinas para el rey y su Corte, pues bien sabemos del gusto árabe por los arenes. La visita del rey Fahd a Marbella, era esperada en Andalucía, porque generaba trabajo, popularidad turística, y millones de dólares eran regados por todo el antiguo Al Ándalus, en otros tiempos tierra paradisiaca para los árabes.
Durante los últimos días, se habla y se murmura sobre las próximas vacaciones de verano del presidente del Gobierno español, en las que ha elegido como residencia habitual de verano, dentro de la isla canaria de Lanzarote, un paradisiaco Palacio, cuya propiedad es de Patrimonio Nacional, es decir, de titularidad pública. El mantenimiento de este Palacio, con fines de albergar al presidente Sánchez, es de 10.000 Euros cada día, sin contar la valiosa reforma que le han realizado, al gusto de su inquilino presidencial.
Creo, sinceramente, que bien merece Pedro Sánchez unas vacaciones, como todo hijo de vecino, porque mantener la mano puesta en la Unión Europea, solicitando unos ingresos, que no es capaz de aprovechar de nuestros propios recursos, es cansado y agotador.
Por otro lado, debemos reconocer el desgaste de este señor, que ha tenido que venir aguantando la inconsideración y la incomprensión de la oposición política, y de los propios ciudadanos de a pie, los cuales, vaya donde vaya, le abuchean y le gritan que abandone el Gobierno de una vez por todas.
La resistencia contra la malvada derecha, y contra muchos de los que le han abandonado en el PSOE, bien merece que los españoles nos apiademos de este pobre hombre, que busca la justicia con el corazón, la democracia con guante blanco, en mano de hierro, y la libertad a su particular entender, según le parece unas veces y otras, porque, Pedro Sánchez, nunca nos ha mentido, sino que ha variado el criterio a su “socialisto” entender.
Le deseamos lo mejor al presiente Sánchez, que recibe parabienes y deseos de una larga vida, particularmente desde el independentismo vasco y catalán, de cuya financiación a la carta, en detrimento de toda España, son beneficiarios, y tanta gratitud le deben a su bienhechor.
FRAN AUDIJE
Madrid, España, 8 de julio del 2025
Fotografía Facebook
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