¿DUERME USTED, SEÑOR PRESIDENTE?

Nelson Acosta Espinoza

Venezuela 20 de septiembre del 2025

Los venezolanos estamos experimentando una situación peculiar y peligrosa.
Desmayar no está en la agenda.

Intensas son las señales que advierten la proximidad de un futuro político que cancelaría la presente oscuridad.

La singularidad del momento es una consecuencia de la conducta de los «jefes» de la denominada revolución bolivariana. Se asumen, erróneamente, como protagonistas de una épica heroica y trascendental. Herederos de la hazaña «cabalgada» realizada por los próceres de la patria.

Lo riesgoso reside, entre otros peñascos, en el manejo irresponsable de la presente crisis, la fantasiosa visión de un supuesto rol que deben jugar en la historia y la voluntad de aferrarse al poder a cualquier precio.

En su descargo vale señalar que estas características no son atribuibles únicamente a esta experiencia. El autoritarismo, en sus distintas versiones, ha sido una constante a lo largo de la historia de América Latina y ha dado pie a diversas lecturas: económicas, políticas, historicas y literarias.

Está última interpretó nuestro acontecer de forma fantasiosa, pero no alejada de lo que efectivamente había acontecido.

El extraordinario movimiento conocido con el nombre de lo real maravilloso o realismo mágico fué un movimiento literario inspirado en las circunstancias políticas y culturales que predominaron en nuestro países a finales del siglo pasado y comienzo del presente.

Estas interpretaciones no desmerecen las de índole económicas y políticas. Añade sí, el componente mágico muy arraigado en las experiencias de los gobiernos del pasado.

Lo mejor de esta literatura se produjo dentro de los parámetros de lo real maravilloso.

Voy a mencionar las más conocidas.»El discurso del método», del narrador cubano Alejo Carpentier; «El señor Presidente» Miguel Angel Asturias; «Cien años de soledad» Gabriel García Márquez y «Oficio de difuntos» Arturo Uslar Pietri.

He introducido este tema con el propósito de ubicar, en sus justos términos, la experiencia bolivariana.

El madurismo es un espejo del presidencialismo autoritario descrito en estas creaciones literarias. Una mueca del ejercicio de la política.

Su resurgir, está revestido de un manto mágico e ilusionismo escenico. Muy a tono con los contenidos de las obras literarias mencionadas.

Me atrevo a postular que será la última experiencia de esta naturaleza.

«Macondo» y la «Casta de los Buendía» no serán protagonistas en los nuevos relatos que serán escritos.

No habrá espacio para regímenes qué avanzado el siglo XXI se conduzca con parámetros propios del siglo pasado.

Pregunto cómo lo hiciera en décadas pasadas el poeta Caupolicán Ovalles ,

¿Duerme usted, señor Presidente?
Los artículos de opinión son responsabilidad exclusiva de sus autores. @UnidadParlamentariaEuropa


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