_Por Isrrael Sotillo_
«`CABALGATA TAURINA«`
Barinas, Venezuela, 22 de septiembre de 2025*
Nuevo Progreso vibró ante los desafíos consecutivos del torero venezolano, quien hizo un frente de valentía para combatir limpiamente a los bravos toros de Campo Hermoso, Barralva y La Playa.
Jesús Enrique Colombo salió a hombros con rosa temprana en Guadalajara, Guadalajara…
Colombo fue protagonista de una epopeya torera, sin duda alguna, y tuvo una gran actuación este domingo en Guadalajara, donde le puso su acento personal a su forma enérgica/ artística de torear para hacerse acreedor de un par de trofeos que le permitieran salir en hombros por la puerta de los vencedores.
Le correspondió al tachirense una tarde en la que despachó con su espada tres toros, derrochando siempre pundonor en la arena, hasta llegó a superar con elegancia los momentos de extremo peligro, que no dejaron indiferente al público que acudió a la plaza de toros «Nuevo Progreso»
Historia de la Corrida
Guadalajara, Jalisco: Plaza «Nuevo Progreso». Tercera corrida de la Temporada Grande. Un tercio de entrada en tarde calurosa. Toros de Campo Hermoso (1o)., La Playa (2o.) La Venta del Refugio (3o.) y Barralva, bien presentados, algunos ligeros de romana. Pesos: 490, 505, 515, 490, 482, 470 kilos.
Antonio García «El Chihuahua» (azul rey y oro): Oreja en el único que mató.
Jesús Enrique Colombo (tabaco y oro): Oreja, oreja y ovación en el que mató por El Chihuahua.
Román Martínez (burdeos y oro): Palmas tras dos avisos y palmas.
Lo otro: El Chihuahua pasó a la enfermería luego de que resultó lastimado en el hombro, al intentar descabellar al 2o. toro de su lote, en expectativa del parte médico que permita saber el alcance de la lesión. Luego de concluir el paseíllo se tributó con un minuto de aplausos la memoria del ganadero Sergio Hernández González, quien falleció a los 88 años de causas naturales en su casa de la Ciudad de México. Don Sergio fue uno de los ganaderos de mayor prestigio y solera de la Tlaxcala taurina y uno de los criadores de toros bravos emblemáticos de esa tierra.
Así lo vio el Guillermo Leal corresponsal de Mundotoro en México.
«Ayer, la afición convencida, solicitó inclusive para Colombo las dos orejas, en su primero, aunque solamente le hayan concedido una; y luego, su actuación obligó a que, por mayoría, le asignaran otra de su segundo, lo que supone el inicio de un vínculo que puede ser muy importante para el torero y para el toreo, porque el sudamericano es de esos completos, entregados, rotundos; es decir, muy variado, pero que no se conforman con ello, sino que cuando se tiene que torear bien, y se puede, lo hace.
Así sucedió en su primero, de La Playa, de serias pero bonitas hechuras, al que lanceó con gusto, para después compartir con sus compañeros de cartel las banderillas. Desde que se puso con la muleta delante del norteño animal, se vio que venía a demostrar quién quería mandar. Su toreo por bajo, poderoso, desdeñoso, pero al mismo tiempo templado y bueno, hizo concebir esperanzas que se cristalizaron en el venezolano que fue ganándole terreno al toro para seguir mandando, hasta que al astado no le quedó más que doblegarse, entregarse y aunque no lo hizo con clase, precisamente, tuvo obediencia y nobleza.
Colombo le estructuró una faena con muletazos de mucho sentimiento, algunos hasta con profundidad. Cuando parecía que todo estaba hecho, se pasó cerca de los pitones dando muestras de que el valor es también parte de su sólida tauromaquia, la cual rubricó de una estocada entera, certera y funcional.
Y mientras llegaba su segundo, Colombo estuvo siempre bien colocado, pendiente de la lidia, lo que además de agradecer habla de que está en lo suyo, que México también le interesa, y más una plaza como la tapatía, de la que salió en hombros porque con su segundo estuvo entregado, por momentos gladiador ante las embestidas nada fáciles de un Barralva serio, enrazado y avispado.
Jesús Enrique sudó en verdad el traje de luces para con oficio, valor y técnica no sólo bien aprendida, sino perfectamente ejecutada, conseguir una lección de un torero ambicioso que, de seguir así, en México va a tener mucha cancha, porque exige lo que merece, y luego en el ruedo lo corresponde.
Una cadena que pocos consiguen, pero que Jesús Enrique, mientras le abran cancha, -como ayer ofreciéndole ocupar el sitio del maestro Ferrera, lo que le supuso un honor; aprovechará las oportunidades, porque tiene muy claro que ahora quiere cosechar tantos años de sacrificios, malas caras y desdenes que, los toreros de acá, siempre tienen allá, aunque allá, digan que no es así».
Los artículos de opinión son responsabilidad exclusiva de sus autores. @UnidadParlamentariaEuropa
Descubre más desde REVISTA UNIDAD PARLAMENTARIA
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
