SM Rico
- Solo notas diplomáticas y dichos para los mexicanos secuestrados
- Fueron llevados por la fuerza a Israel, se encuentran en el Puerto de Ashdod
- Serán llevados a la Prisión de Ktzi’ot como criminales
- No se exige su liberación, sino su repatriación
- Los alimentos y medicinas serán robados
En un grave incidente que ha conmocionado a la comunidad internacional y que recuerda eventos similares del pasado, fuerzas navales israelíes interceptaron y tomaron por la fuerza, hace apenas unas horas, a la “Flotilla Global Sumud» en aguas internacionales del Mar Mediterráneo. El convoy, compuesto por barcos de activistas, llevaba ayuda humanitaria con destino a la Franja de Gaza. Entre los pasajeros secuestrados y detenidos se encuentra un grupo de seis ciudadanos mexicanos, lo que ha provocado una inmediata reacción por parte de los habitantes de México, que incluso se movilizaron de inmediato en multitudinarias marchas exigiendo su liberación y el rompimiento de todo tipo de relación, con el oficialmente, Estado genocida.
Según los reportes que han logrado filtrarse desde el lugar de los hechos, antes de que las comunicaciones fueran cortadas, el secuestro, se produjo en la madrugada (hora local) a aproximadamente 100 kilómetros de la costa de Gaza, en aguas claramente internacionales. Testigos desde otros barcos de la flotilla relataron que varias lanchas rápidas y al menos un buque de guerra israelí se acercaron a la embarcación principal.
Se reporta que los soldados israelíes abordaron el barco utilizando métodos de asalto, subiendo por los costados del buque. Los activistas a bordo, que según todas las fuentes disponibles se declararon pacifistas, afirmaron haber ofrecido una resistencia no violenta. Sin embargo, fuentes israelíes han insinuado que hubo «actos de violencia» contra sus, inocentes y vulnerables tropas, una versión que es firmemente rechazada por las organizaciones a cargo de la flotilla.
Se confirma, según la Secretaría de Relaciones Exteriores, que el barco fue desviado por la fuerza hacia el puerto israelí de Ashdod, para posteriormente trasladar a los rehenes a La Prisión de Ktzi’ot, (el centro de detención más grande en el mundo), en el Desierto de Negev, en Israel; ahí, algunos o tal vez todos los pasajeros y la tripulación serán detenidos, de alguna manera torturados, e interrogados.

Uno de los aspectos que ha generado mayor preocupación en América Latina es la confirmación de la presencia de ciudadanos mexicanos a bordo. La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) de México emitió un comunicado oficial en las últimas horas confirmando el hecho y expresando su «más enérgica condena» con un X, denominando el secuestro de los mexicanos en aguas internacionales como: “este lamentable suceso”, y reiterando que la asistencia humanitaria no significa la comisión de delito alguno.
Los mexicanos que se encuentran ilegalmente detenidos por un ejército extranjero son: Arlin Medrano, Carlos Pérez Osorio, Dolores Pérez-Lazcarro, Laura Vélez, Karen Castillo, Sol González Eguía, Ernesto Ledesma, Diego Vázquez, y Miriam Moreno Sánchez.
La Flotilla «Global Sumud» (término árabe que significa «resistencia pacífica» o «perseverancia») es una iniciativa de la sociedad civil internacional. Su misión declarada es romper el bloqueo naval que Israel impone sobre la Franja de Gaza desde 2007 y llevar ayuda humanitaria directamente a la población civil, que sufre una profunda crisis humanitaria.
La embarcación transportaba suministros médicos, material educativo, ayudas para personas con discapacidad y semillas para agricultores. Los organizadores insisten en que toda la carga fue inspeccionada previamente por autoridades portuarias en su punto de partida para demostrar su carácter exclusivamente humanitario y no militar.
El gobierno israelí, por su parte, justifica el secuestro y el ataque a los activistas, alegando que el bloqueo naval sobre Gaza es una “medida de seguridad necesaria para impedir la entrada de armas y material de doble uso a la organización Hamas”, a la que considera, (a la par con Estados Unidos), un grupo terrorista. Israel afirma que cualquier intento de romper el bloqueo es «ilegal» y que las fuerzas navales tienen el “derecho y el deber” de actuar, incluso en aguas internacionales, para hacerlo cumplir.
Esta postura choca frontalmente con el derecho internacional marítimo y con numerosas resoluciones de la ONU que han calificado el bloqueo como una forma de castigo colectivo y una violación del Derecho Internacional Humanitario.
El incidente ha desatado una ola de condenas a nivel global. La Unión Europea, Turquía, y varios países árabes y latinoamericanos han expresado su profunda preocupación y han exigido una explicación por parte de Israel. La ONU ha llamado a la «máxima moderación» y al respeto de los derechos de los detenidos, pero todos sabemos que estando Estados Unidos de por medio, lo que ocurra con ellos no importará y solo será tratado con eufemismos y condenas en el papel.
La toma de rehenes del «Global Sumud» representa una escalada significativa y plantea serias cuestiones legales y diplomáticas:
Violación de la Soberanía en Aguas Internacionales: La interceptación de un barco en aguas internacionales es considerada por expertos en derecho marítimo como un acto de piratería o, en el mejor de los casos, una medida extremadamente controvertida.
Derechos de los Detenidos: Los activistas, incluidos los mexicanos, están siendo retenidos sin cargos formales en un país extranjero, tras ser capturados en un contexto legalmente ambiguo.
Crisis Humanitaria en Gaza: El incidente vuelve a poner el foco en el devastador bloqueo sobre 2 millones de personas, que depende de gestos de la sociedad civil internacional para recibir ayuda básica.
Relaciones México-Israel: Este evento sin duda tensará las relaciones bilaterales. Aunque lo más probable es que no pase nada, pues todo se resumirá en notitas diplomáticas, aparte de las cuatro enviadas antes del secuestro, y alguna condena mañanera sin mayor trascendencia, después de que envíen a los mexicanos a casa; completamente identificados, robados y amenazados.
México ha sido tradicionalmente un actor equilibrado en el conflicto, pero la detención de sus ciudadanos en estas circunstancias debería llevar a una ruptura diplomática más severa. Y no debemos de dejar de exigirlo.
Los artículos de opinión son responsabilidad exclusiva de sus autores. @UnidadParlamentaria
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