Siempre comento con mis amigos latinoamericanos, que para un europeo es complicado juzgar la realidad que se fragua al otro lado del Atlántico, porque es muy distinta a la que conocemos en Europa, poseyendo características propias y peculiares, para nosotros difíciles de comprender, porque no las padecemos en nuestras propias carnes.
No obstante, puedo entender que a ninguna nación le guste ser intervenida por potencia alguna extranjera, que todos pedimos respeto e independencia, al fin y al cabo, factores que conforman la dignidad de una nación.
Por otro lado, pretender hablar del pueblo de cualquier nación, como si fuera una sola persona, al lado de un líder que aparece como Superman, bajo la definición infantil e ilusoria del superhéroe, me parece que es perder el respeto por ese pueblo, al que se quiere presentar como una piña, a semejanza de los comics o tebeos.
Es un sueño bonito lo de ser bolivariano, al que no le quitamos su parte de nobleza, muy dudosa en el momento que se constata cuántos enemigos posee entre ese mismo pueblo al que dibuja unido y compacto.
El que pide respeto, debe comenzar por respetar, y en cualquier nación se debe respetar la voluntad ciudadana, comenzando por cuestaciones para determinar el sentir de ese pueblo al que se sueña con liberar. Puede que el pueblo se sienta liberado de antemano, y lo que está pidiendo es una gestión más eficiente de los asuntos públicos.
Otra forma de respeto, es dejar de presentar una realidad falsa en los objetivos que aseguramos perseguir, con la sola intención de tomar el poder. Embaucar al pueblo diciendo que vas a comportarte de una manera, para luego dejar de cumplir lo prometido, resulta ser una falta muy grave hacia tu pueblo.
Tampoco sería respeto, preguntar al pueblo, para no hacerle caso, una vez se manifiesta contrario a lo que supone la política sobre la que se cuestiona.
Un pueblo libre, sí es aquel que toma sus propias decisiones, en acuerdo con sus líderes. Muy distinto de una tiranía, que supone un líder haciendo lo que le place, sin contar con la verdadera voluntad de la ciudadanía, por muy nobles que fueran los proyectos del líder.
Todo aquello que es impuesto a la fuerza, deja de ser bueno, por muy bueno que pudiera ser intrínsecamente. Y volvemos a lo dicho: quien pide respeto, debe comenzar por respetar la honesta realidad.
FRAN AUDIJE
Fotografía Juan Luis Guedejo
Madrid, España, 5 de enero del 2026
Los artículos de opinión son responsabilidad exclusiva de sus autores. @UnidadParlamentaria
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