La reciente catástrofe de los trenes de alta velocidad, en Córdoba (España), con múltiples víctimas mortales, se investiga en estos momentos, existiendo ya conjeturas entorno a posibles defectos de construcción de las vías férreas, o un mantenimiento insuficiente.
Este factor de suceso, nos impele al análisis de la regresión en el desarrollo de España, que parece se está produciendo en distintos órdenes, principiando por el orden político, donde es innegable la importante y escandalosa corrupción que existe, uno de los indicativos más preocupantes, en cuanto al tema del subdesarrollo en una nación.
Debemos tener en cuenta que, la política, se sitúa en el escalón de mayor altura, en cuanto a la organización, y la operativa de un país. Si el Gobierno de una nación, dirigido desde los Poderes, Legislativo, Ejecutivo, y Judicial, no ejerce una labor eficaz y constructiva, en cuanto a sus fundamentales labores se refiere, todo el país se va a resentir, en el sentido del mal o defectuoso trabajo que se esté realizando desde las instituciones públicas, en un efecto lógico de tipo dominó, puesto que la pirámide del poder organizativo y operativo en una nación, guarda un sentido descendente, desde la zona más alta, bajando su influencia hacia el resto que se encuentra por debajo.
Si los que están en los puestos de mayor responsabilidad, no cumplen con su deber, los puestos que se encuentran por debajo, en el descenso piramidal del poder, tampoco van a ser capaces de cumplir sus funciones adecuadamente, como se esperaría de todos ellos, ejerciendo un contagio inevitable a todo el resto de la sociedad, que paulatinamente se va a ir empapando del mal hacer, o de la corrupción reinante en las instituciones públicas, pero también en las privadas.
Concretamente, en el caso de España, debemos constatar algunas disfunciones sociales, de tipo idiosincrático, que afectan con bastante intensidad en las causas de la corrupción crónica que adolece nuestro país, con la consecuencia de una alarmante disminución del desarrollo en todos los órdenes.
España, por su posición geográfica, es un territorio que está a caballo entre África, y Europa. El Sur del mundo, empobrecido y profundamente subdesarrollado, contrasta con el Norte, radicalmente avanzado y desarrollado, en algunos casos hasta hiper desarrollado. En medio de estos dos hemisferios, constituyendo una transición, nos hallamos nosotros, también bajo la influencia histórica, de un pueblo forjado con la sangre de los musulmanes, durante todo el medievo, y de diversos pueblos, tanto del mediterráneo occidental, como del norte de Europa, asentados en la península ibérica durante el periodo de la Antigüedad.
Los pueblos y las naciones, estamos sujetos a circunstancias, y al devenir de los vaivenes de la Historia, que determinan con fuerza el estado de desarrollo, en lo cultural y en otros ámbitos.
Particularmente destacado fue el siglo XIX, en cuanto a la forja de la problemática social española, cuando se sufrió tanto, en el asentamiento del Nuevo Régimen, producto de la Revolución Francesa. Este hecho, con las desamortizaciones de los bienes comunales municipales, y los de la Iglesia católica, con la principal intención de poder sufragar las Guerras Carlistas, enfrentamiento civil entre los partidarios de la continuación del Absolutismo, y los que tomaban partido por el triunfo del Liberalismo, creo que determinó el posterior devenir social, en cuanto a la cuestión de la Revolución Industrial, y la lucha por la dignidad obrera, con la procuración de la toma del poder, que generó destacadas tensiones, consecuencia de la Guerra Civil, entre 1936 y 1939.
Si bien el régimen de Franco, vencedor de la cruenta Guerra Civil del primer cuarto del siglo XX, sumió a España en un retraso cultural, sí debemos atribuir a este polémico Estado dictatorial, la revolución económico-social que permitió una estabilidad política, y la paz social que desembocaría en la democracia actual, con la promulgación de la Constitución de 1978, así como el reconocimiento internacional de España, que fue capaz de acceder a la Unión Europea, y al resto de los órganos de poder internacionales del desarrollado Imperio Occidental, liderado por los Estados Unidos de América.
España, sin embargo, no ha logrado desembarazarse del carácter tan escasamente honrado de su clase política, que, debido a la corrupción, tanto en su vertiente de desfalcos de las Arcas Públicas, como de violaciones de los derechos fundamentales y del abuso de poder, se ha constituido en una mafia, de manera que le fuera posible la defensa de dicho estatus de privilegios, fruto de la institucionalización de la corrupción, y del crimen organizado en el poder, lo que, a la postre, podríamos definir como la construcción del imperio de la injusticia, repelente de toda causa racionalista, que pueda denunciar estos factores, en claros indicios de retorno al subdesarrollo, del que España comenzó a reponerse a partir de la mitad del siglo XX.
FRAN AUDIJE
Fotografía Juan Luis Guedejo
Madrid, España, 20 de enero del 2026
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