LIBERACIÓN

Por Francisco José Audije Pacheco

Foto, Facebook: 11 de febrero de 1990, liberación de Nelson Mandela

Si amarse fuera delito,
La cárcel, renacer del paraíso…


A vivir junto a ella, la vida,
Los sueños, fortuna,
Poseerte en los barrotes…


Nuestro Edén, acero forjado,
Donde jamás querría
Escapar yo, ni ser liberado,
Pues, uno solos, en el abrazo,
Soñaríamos libertad,
Fantasía a perpetuidad…


Serías tú, gozando
En el atardecer de la vida,
Recuperado entusiasmo.


Tus manos, pequeñas,
Aprisionadas dulcemente
Con las mías, fuertes,
Cubriendo tu vientre,
El sagrario de la vida,
Donde mana mi dicha,
Salta el ánima repleta
De poseerte, de apaciguar
Tu dolor cristalino,
Como agua pura y fresca,
De los ríos que llevan
Lágrimas de mujer,
Desterradas, furtivas,
Hacia el mar del abismo
Insondable,
Tan lejano, y tan enorme,
Cual la pena puesta en fuga.


Amor, hermosa palabra,
Y lo son tus labios
Buscando los míos,
Perdidos, hallados…


En el regocijo, hacerte mía,
Que me hagas tuya,
Prolongación del ser,
Mujer magnífica,
Niña, morena, azul,
Teñida del alba,
Que te abres solícita
A mis laureles,
Amotinando mi hombría,
Revolución del placer,
Navegación,
Espacio profundo,
Alcanzando
Enigmas, secretos,
Jardines Elíseos,
Agitación del deseo,
Lluvia, caverna,
Que la riada colma,
Y rebosa,
Hasta perder el infinito.


La nieve mansa,
Hoguera, fogata,
Brisa de estío,
Mar embravecido,
Tu sonrisa en la mía,
A oscuras los besos,
Palpando tus senos,
Escucharte gozar,
Los frutos recoger
En el jardín de otoño,
Tus ansias alimentar,
Y tus anhelos,
Por siempre jamás.


Fuera tal la cárcel nuestra…


Y menuda cárcel,
De ti, de mí repleta:
En los barrotes, flores,
Patíbulos sin justicia;


Mirar tus ojos, muriendo,
Sin morir, huyendo por ellos,
Contigo, al lugar que conoces:
El campo virginal y eterno.


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