EDUCACIÓN Y ÉTICA

Practicamente la educación, o lo que conocemos por «ser educado», coincide con la ética. Al menos, la ética ocupa un lugar destacado dentro de la educación.

Cualquier persona tiene acceso a un comportamiento ético, y así debería ser, que la educación de los seres humanos tuviera en común a los principios éticos. Posteriormente, vienen anexados a la educación, todas las peculiaridades culturales, en las que se encuentra inmersa la persona, ya sean de tipo social, religioso, político, geográfico, etc.

Yo siempre digo que, la educación, viene a constituir, haciendo un gran compendio, aquellos comportamientos o formas de actuar, que persiguen causar las menores molestias posibles, a las personas de nuestro entorno. Si queremos ir más lejos, para mantener una educación exquisita, entonces tratemos de ir más allá de una mera corrección, y volvámonos amables en el trato.

Existen palabras de educación, que no debemos dejar de pronunciar, a la menor oportunidad. Estas serían, básicamente: Gracias, perdón, por favor… Estas tres palabras o expresiones, tan llenas de condescendencia y amablidad, resultan muy agradables de escuchar, y predisponen el ánimo de los demás.

La educación y la ética, son fundamentales para la convivencia, y para la cohesión de la sociedad. Podríamos pensar de manera atroz, o ser muy radicales, pero si conservamos los valores éticos, y tenemos educación, vamos a ser capaces de criar amistades muy dispares, y diferentes a nuestra forma de ser y de pensar.

Al fin y al cabo, hacer todo lo posible por no molestar, está basado en un respeto hacia nuestros semejantes, fueran como fueren, o pensaran como pensaren.

La otra dimensión de la educación, la amabilidad, no es tan fácil de asumir y de desplegar, puesto que requiere de unas facultades, no tan frecuentes. Las personas de especial sensibilidad, suelen ser amables y condescendientes.

Una de mis dos abuelas, solía usar mucho el siguiente refrán: «En la cama y en el juego, la educación se ve luego». Viene a significar, que la verdadera educación, se demuestra en las pruebas dificultosas, en la contradicción, en las pasiones. Pero no tanto cuando los vientos corren a favor, y las cosas nos salen a pedir de boca.

Una clave importante de la educación, es aquella que guarda un respeto propositivo hacia los demás, muy lejos de actitudes impositivas y despóticas. Proponer, pero nunca imponer, aunque tuviéramos la fuerza suficiente para obligar a otros a acatar nuestra voluntad. Preferible es entablar el diálogo y la negociación, a dar un golpe sobre la mesa, amenazando a todo el mundo.

FRAN AUDIJE
Fotografía Juan Luis Guedejo
Madrid, España, 26 de enero del 2026
Los artículos de opinión son responsabilidad exclusiva de sus autores. @UnidadParlamentaria

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