Diputado 501. La Agenda de la Constitución


Antonio TENORIO ADAME.

El pasado día cinco del presente mes se conmemoró el 109 Aniversario de la Constitución, promulgada en Querétaro. Por tan significativo hecho histórico, se formuló un análisis analógico en las constituciones de México y Estados Unidos.

Una de las diferencias en el cuerpo dogmático que resalta es la propiedad, ya que en nuestro país prevalecen los derechos originarios de la nación sobre el territorio, así, como también, otra distinción que separa es la supremacía racial en el vecino país que deriva en racismo, discriminación y exclusión.

Hoy esa diferencia de racismo y discriminación se expresa en dos vertientes: el desprecio a los migrantes mexicanos y en el acoso de amenazas abiertas con el flagelo del atropello a nuestra soberanía, cuya integridad repulsa con firmeza nuestra presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, a quien apoyamos en toda su dimensión y rechazamos la decrepitud de quienes están vencidos antes del combate.

Asimismo, esa actitud manifiesta de nuestra presidenta en
la defensa de nuestras fronteras, tanto la que limita con Estados Unidos como la del Suchiate con Guatemala, incluyendo la tercera frontera con Cuba, donde la entrega de petróleo permite fortalecer la fronteras del Caribe.

Los obstáculos que enfrenta el país no solo son externos, sino también de orden interior, cuyos origen y posiciones son diversos, pero unidos, con el fin de acceder a las ganancias del poder, sin contar con la aprobación del electorado.

La minorías son adictas a obstaculizar y esparcir infundios contra la mayoría al acusarla de estar preparándose para un régimen autoritario. No basta obstaculizar para ganar la voluntad general, es necesario disponer de un proyecto alternativo que refleje aspiraciones y metas mejores; es el proyecto de nación del que carecen.

En el inicio del proceso de lucha contra presidencialismo autoritario del PRI, 1954, los brotes democráticos se dieron en el Movimiento Revolucionario del Magisterio, en la causa de Othón Salazar, siguió la batalla sindical de los ferrocarrileros y surgió el Comité Defensa de la Constitución, con la exigencia de liberación de presos políticos, demanda enarbolada durante cerca de una década, hasta ser uno de los puntos del pliego petitorio de M68.. A su vez, la alternativa al vetusto autoritarismo fue la reforma electoral del pluralismo de partidos políticos en 1976.

Y que ahora sigue reflejándose en la reducción de legisladores y del gasto de partidos, así como es necesario afinar la representación política y agenda de las bancadas.

La reforma electoral avanza, el discurso político debe enriquecer la visión ideológica con fundamentos no con obstáculos, en el arco iris ideológico de la nación, de la cual los legisladores deben representarla debidamente, con el fin de instituir al Congreso como el centro de convergencia de la comprensión de nuestra capacidades e identidades y discrepancias para conservar el legado de Mariano Otero, 1842, “los mexicanos deben estar unidos en lo fundamental”.

En la reforma electoral que va por buen camino, los partidos políticos han de transformarse para superar su eficacia; la realidad social exhibe sus cambios, como la seguridad jurídica que se afianzó con la elección judicial para evitar los golpes blandos, como los propiciados en Brasil contra los Presidentes que ejercían políticas nacionalistas.

Dicha elección de jueces permeó la certeza democrática de posibilitar elecciones sin el radar de terceros, sino en la relación directa entre los mismos electores, como sería factible en comunidades filtradas o dominadas por el siniestro del crimen organizada. Elecciones del dominio público donde electores y candidatos juntos fortalecen el tejido social.

Los corporativos dominantes de mercado, primero sustrajeron nuestro territorio, como ahora se aprovechan de la mano de obra migrante para incrementar la desigualdades asimétricas a su favor.

El Tratado de libre comercio, T-MEC, próximo a su revisión, prevé modificar hacia su relación bilateral para favorecer aún más el interés estadounidense hasta lograr un superávit comercial. No existe un vínculo de equidad a favor de nivelar los rezagos y desequilibrios de la parte deprimida o atrasada a fin de crear regiones continentales de desarrollo como ocurrió en la formación de Unión Europea ya que es precisamente a lo que se opone el presidente Trump.

Al parecer México ha caído en una trampa, ni puede modificar el T MEC ni encuentra su salida, como ocurrió con el Brexit de Inglaterra al abandonar la Unión Europea (16 junio 2016).

El marco de decisión correspondería al Poder Ejecutivo facultado del manejo de la política exterior. Una grave y difícil decisión reductora al mal menor.

Por otra parte, los cambios constitucionales que rectificaron las regresiones neoliberales de la constitución, no son cláusulas pétreas inamovibles sino se mantiene el riesgo de sufrir contrarreformas a favor de la hegemonía del mercado.

En ese entorno, se conserva el sentido profundo de la Constitución originaria, basada en los derechos de la nación; debe estudiarse la conveniencia de generar un patriotismo constitucional, que evite la regresión neoliberal y presente la iniciativa de ley para que las decisiones de tratados internacionales, que pongan en riesgo la soberanía, sean resueltas por la vía del referéndum, donde el soberano, el pueblo, tome la decisión.

El acatamiento de la Constitución de 1917 prevalece en la Puebla de Zaragoza.
La Constitución Mexicana es escudo de la soberanía nacional.
¡¡Viva la Constitución !!
Los artículos de opinión son responsabilidad exclusiva de sus autores. @UnidadParlamentariaEuropa

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