JOEL ORTEGA JUÁREZ
Ciudad de México 18 de febrero del 2026
Como en la canción de Miki Laure La Cosecha de Mujeres, las tropelías, trampas, fraudes, huachicoles, sainetes al modo Marx, cantinfleos en el asunto de Cuba, más lo que se acumule esta semana, todo ese chusco panorama en la gestión de Claudia Sheinbaum, nunca se acaban. Quedarse atrapado en es torbellino de intrigas palaciegas, solamente contribuye a la manipulación morenista.
La cuestión es intentar una explicación de toda esta madeja, que lejos de ir a la debacle, asombrosamente sostiene altísimos índices de aprobación de la presidenta, que coexisten con alto rechazo a sus políticas en materia de seguridad, corrupción, salud, educación etc.
Todo ese increíble e inmenso apoyo, debe tener una explicación que rebase lo anecdótico, las habilidades de manipulaciones y carisma de los caudillos.
Qué hace posible la intolerancia, la incapacidad de asumir el desastroso panorama nacional, aduciendo que ello favorece a la derecha golpista, por lo que se justifican la persecución contra decenas de periodistas, incluso por medio de procesos judiciales, las purgas de articulistas críticos en la prensa escrita, la radio y la televisión, como acciones “revolucionarias” para impedir la construcción de un golpe de estado suave.
En suma, la defensa de la revolución de las conciencias, sin que se hayan realizado las reformas más típicamente moderadas del modelo keynesiano, como la reforma fiscal progresiva para atenuar las inmensas ganancias de los grandes capitales, peor aún personas, grupos maoístas, partidos que fueron comunistas, socialistas, trotskistas, corrientes social cristianas e incluso ex guerrilleros no cuestionan la militarización, justifican la protección del ejército ante las masacres de Tlatelolco, el 10 de junio en San Cosme, Aguas Blancas, los Vuelos de la Muerte; Acteal, Ayotzinapa y las masacres actuales, todo eso y la conducta abyecta del gobierno ante los Estados Unidos, se considera “menor” ante la necesidad de “defender la Cuarta Transformación” ante una fantasmagórica resistencia de los que “perdieron sus privilegios”.
Esa poderosa fuerza de adormecimiento se gestó en la inmensa hegemonía de la ideología de la revolución mexicana, que se forjó al derrotar a las corrientes populares de ese gran movimiento y triunfar el Carrancismo, el Obregonismo, el Callismo que tuvo un viraje en el Cardenismo y luego una sistemática vuelta a la derecha.
Ese fenómeno hizo posible una paradoja, las izquierdas triunfaron en 2018, a costa de ser tragadas por la “izquierda de la Revolución mexicana”.
En este proceso se debe realizar una investigación profunda de los lazos de complicidad del Estado mexicano con la revolución cubana, desde 1955 cuando los cubanos exiliados en México fueron detenidos y puestos en libertad, con la gestión del nefasto Fernando Gutiérrez Barrios, que jugó un papel de agente múltiple del estado mexicano, del Estado cubano del castrismo sin dejar de realizar turbias “tareas” al servicio de los Estados Unidos, como la complicidad en la ejecución de revolucionarios como David Aguilar Mora en Guatemala, cuyo crimen está documentado. Esa ha sido la extraña y larga complicidad entre la dinastía castrista (ahora en agonía) y los diversos gobiernos del Estado mexicano durante 67 años.
Todo eso generó una fuerza castrista que finalmente hoy ha logrado adueñarse de todo el aparato estatal, mediante una victoria electoral, que ahora les estorba y por lo cual han suprimido la tradicional división en tres poderes y ahora se aprestan a realizar una “reforma electoral” que tiene el objetivo de impedir el sistema de la posibilidad de la alternancia. Eso la 4 T y MORENA no lo admiten, al contario lo consideran contrarrevolucionario. Esa es la explicación de fondo de las acciones que hicieron para adueñarse de los poderes y ahora quieren consumar con su “reforma electoral”.
Las izquierdas totalitarias comparten esa visión. En esa medida son “congruentes” con su apoyo a las dictaduras de Maduro, de la dinastía cubana y de Nicaragua.
En mi caso considero, desde hace más de 50 años, necesario construir un proceso en el cual es imposible considerar socialista a un Estado sin libertad.
Ese es el gran tema, debatir si esa es una cuestión viable o inevitablemente el “modelo” socialista, comunista está asociado al totalitarismo.
Si ese es el caso, entonces considero que esas etiquetas hay que dejarlas para los que llevaron a sus países a la pesadilla, en la que se convirtió la utopía de los comuneros que querían asaltar al cielo.
Los artículos de opinión son responsabilidad exclusiva de sus autores. @UnidadParlamentariaEuropa
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