Dice el Evangelio cristiano: “Por sus frutos los conoceréis”.
Una vez añadido esto, debo indicar que ningún español de buena voluntad, tiene nada en contra del Islam ni de religión alguna. Los católicos españoles, no gustamos de marginar ni de murmurar en contra de nuestros hermanos musulmanes, a quienes guardamos el máximo respeto, muestra elocuente es la convivencia completamente normal, que existe entre católicos o cristianos, y musulmanes, en España.
En un Estado de Derecho, y en una democracia de la Unión Europea, todos estamos obligados a regirnos por las leyes de la nación a la que pertenecemos, o en la que se habita. Dentro de toda la Unión Europea, y en España también, se deben respetar los derechos humanos, y una serie de derechos fundamentales, que permiten la convivencia entre todos los que vivimos entre estas fronteras.
Lo anteriormente descrito, es el único condicionante para la vivencia de cualquier fe religiosa en España. Dicho condicionante, es una limitación al libertinaje y a la violación de la libertad de cualquier ciudadano en España, pensare como pensare, o se manifestare de la manera que guste hacerlo. Se limita el comportamiento de las personas, precisamente para que se haga posible la libertad de todos, basada en una convivencia pacífica y respetuosa entre la diversidad social. A esto se le puede llamar: civilización, civismo, tolerancia, fraternidad…
España, con el bagaje de siglos de historia, la cultura tan rica que atesora, tras el Siglo de Oro, la España Ilustrada, o la Generación de Plata… añadiendo con orgullo la labor realizada en América, de transmisión cultural, y de respeto por la cultura indígena americana, en una actitud sin precedentes, conocida como el mestizaje, no necesita que nadie nos venga a dar lecciones de comportamiento respetuoso hacia otras razas o religiones, porque lo llevamos en la sangre, sin perjuicio de los posibles incidentes que puedan haberse dado de manera aislada, que son confirmación, precisamente, de lo acogedor del carácter español, al menos en lo que toca a su pueblo.
Sabemos que los políticos españoles, por lo general, desafinan en esta lección histórica que ha dado España, desde el punto de vista de su cultura popular, particularmente en las últimas décadas, en las que se ha instalado en las instituciones, una forma de hacer las cosas, que no nos agrada a la mayoría.
Predomina en la política española, un mal gusto a la hora de tratar a los ciudadanos, por los que deberían sentirse servidores, que no podemos entender. Parece que estos señores que nos gobiernan, viven en otra galaxia, muy lejos de la realidad social española, la de la gente sencilla, que trabaja día a día, con la mejor de las intenciones, y que saca a España adelante, sin grandes estridencias ni titulares, con un gran esfuerzo y profesionalidad, a menudo recibiendo emolumentos precarios, incluso engrosando las listas del paro laboral, cuando son tremendamente competentes.
En la otra cara de la moneda, tenemos a unos políticos que se inventan diferencias que nos existen en la vida cotidiana, con el mal gusto de enfrentar a la gente, como mal gusto ha sido la última salida de tono del Gobierno español, cuando felicita a los musulmanes por el Ramadán, pero deja a los cristianos en la cuneta con su Cuaresma.
Un poco de sensibilidad, señores, y de saber estar. Lo mínimo que se debe ser es agradecido, y contar con unos mínimos de educación. Me parece una grosería de manual, dar la mano a uno, y retirarle el saludo a otro, cuando de lo dos cobras, y de ambos depende tu cargo.
Volvemos a incidir en aquella idea fundamental en una democracia: los políticos y los cargos públicos, no están para ser servidos, sino para ponerse al servicio del pueblo y de los ciudadanos.
FRAN AUDIJE
Madrid, España, 20 de febrero del 2026
Los artículos de opinión son responsabilidad exclusiva de sus autores. @UnidadParlamentaria
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