Washington fue el escenario de una de las puestas en escena más ambiciosas —y divisivas— de la segunda administración de Donald Trump. La Junta de Paz para Gaza (Board of Peace), que celebró su primera reunión oficial en el ahora renombrado Instituto de Paz Donald J. Trump. Entre promesas de miles de millones de dólares y visiones de una «Riviera en el Mediterráneo», la iniciativa dejó más preguntas éticas que soluciones humanitarias.
El «Deal» del Siglo: Reconstrucción con sabor a negocio
Fiel a su estilo, Trump presentó un plan que parece diseñado por una firma de desarrollo inmobiliario más que por un cuerpo diplomático. Con una oferta de 10,000 millones de dólares de fondos estadounidenses y otros 7,000 millones recaudados entre aliados, el mandatario proyectó videos de rascacielos y hoteles de lujo sobre las ruinas de Gaza.
La crítica: Mientras Trump habla de «islas artificiales» y estadios de fútbol (con la presencia estelar de Gianni Infantino de la FIFA), la realidad en el terreno es que miles de palestinos siguen viviendo en tiendas de campaña entre los escombros. Para muchos observadores, el plan huele a una gentrificación geopolítica que prioriza los contratos de construcción sobre el retorno digno de los desplazados.
Una estructura sin palestinos (pero con muchos «amigos»)
La composición de la Junta es, por decir lo menos, curiosa. Sentados a la mesa estaban figuras como Viktor Orbán y Javier Milei, mandatarios que, aunque alineados ideológicamente con Washington, tienen poca o nula injerencia directa en el conflicto de Oriente Medio.
«Es una junta corporativa actuando como un tribunal imperial», señalan críticos europeos.
La ausencia de una representación palestina de alto nivel con poder de decisión es el vacío más ruidoso. Aunque existe un comité de tecnócratas locales (el NCAG), las decisiones de peso las toma un directorio donde Israel tiene asiento, pero los líderes palestinos son convidados de piedra.
El bypass a las Naciones Unidas
Uno de los puntos más espinosos es el intento explícito de Trump de utilizar esta Junta para sustituir o «supervisar» a la ONU. Al retener cuotas obligatorias de las Naciones Unidas, la administración Trump está forzando un nuevo orden internacional donde la ayuda humanitaria no depende de tratados multilaterales, sino de la «generosidad» de su club privado de naciones.
La respuesta europea: Países como Francia, España y Suecia ya han marcado su distancia, negándose a unirse a un organismo que consideran ilegal y que debilita el derecho internacional.
¿Paz bajo amenaza? El factor Irán
Resulta paradójico que en una reunión de «paz», el presidente Trump haya aprovechado el podio para lanzar un ultimátum a Irán, sugiriendo que podría ordenar un ataque en los próximos diez días si no se llega a un «acuerdo».
Esta diplomacia del garrote y la zanahoria pone en duda si el objetivo de la Junta es la estabilidad regional o simplemente la consolidación de un bloque militar bajo el mando de Washington.
Los artículos de opinión son responsabilidad exclusiva de sus autores. @UnidadParlamentaria
Descubre más desde REVISTA UNIDAD PARLAMENTARIA
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
UP es un esfuerzo editorial de todos, una visión del mundo que nos lleva a preguntarnos más que a afirmar. Es darle opción a diferentes voces que vienen de cualquier parte del mundo.
Nuestro propósito es mostrar una realidad que frente a nuestros ojos ocurre y no tiene trascendencia en los grandes medios, un parlamento ciudadano en el que se toman decisiones a partir de la constante visión de nuestros problemas, sin dejarse llevar por fanatismos o miradas extremas.
Ver todas las entradas de Unidad Parlamentaria