Al Diputado michoacano Ernesto Núñez, con respeto y en reconocimiento a su labor legislativa.
En momentos en que la reforma electoral que presentara la Presidencia de la República ha hecho una pausa, motivada por, creemos, ajustes relacionados con resistencia en la alianza gobernante que conforman los partidos Morena, PT y el PVEM, por el debate de los diputados plurinominales, conviene hacer una reflexión que compartimos.
El 29 de diciembre de 1916 en la tribuna del Congreso Constituyente de Querétaro, el Diputado Gral. Francisco J. Múgica debatió la propuesta de la Segunda Comisión que proponía reducir el número de diputados plurinominales, al proponer que el número de habitantes requerido por cada diputado pasara de 60 mil a 100 mil habitantes (es decir, buscaba más ciudadanos votantes por cada diputado pluri), propuesta que fue rechazada por el michoacano junto con un grupo de legisladores. Propuesta que cabe decirlo, era la del entonces Primer Jefe de la Nación, el presidente Carranza.
El argumento central de Múgica fue contundente: si se reduce el número de diputados muchos estados podrían quedarse a sin representación parlamentaria o con una tan mínima representación que podrían ser aplastados cuando defendieran en tribuna propuestas que favorecieran particularmente a sus los ciudadanos de aquellos estaos, sobre todo pequeños en población.
La idea en que funda Múgica su argumento es que siendo el Congreso la representación mas popular de un Estado o gobierno, reducir al número de sus integrantes reduce la posibilidad de que sectores ciudadanos queden sin representación, queden sin poder efectivo. Y pone de ejemplo a las legislaturas de algunos estados que, siguiendo esa moda de aumentar el número de ciudadanos por cada diputado, han visto reducir sus asambleas legislativas.
Dice el Constituyente: “Por algunos datos que tengo vengo en conocimiento de que en el Estado de Zacatecas se ha hecho últimamente una reforma a la Constitución, adoptando la base de 60 mil habitantes, y el Congreso queda reducido a ocho representantes. En el Congreso de Hidalgo tenemos 11 Diputados para el Congreso local, tomando la misma base… pero hay algunos otros Estados que se han sentido influenciados por la base constitucional o han copiado el precepto sin tomar en cuenta el inconveniente que tiene una legislatura, es decir, un poder popular independiente y soberano, cuando está reducido forzosamente a un número tan pequeño de representantes, toda vez que su esencia misma estriba precisamente en el número de los miembros que la constituyen”.
El tingüindinense expresaba una preocupación que estaba viviendo en su momento el Congreso Constituyente, ya que a pesar de ser el primer poder legislativo emanado de la Revolución y donde se estaba discutiendo la arquitectura constitucional que tendría el Estado mexicano a partir de 1917, de 248 diputados convocados y votados para integrar el Congreso Revolucionario, a fines de 1916 únicamente habían acudido apenas 170 y de esos, solo se había ratificado la asistencia en 130 curules, es decir una muy baja asistencia de diputados con apenas el 52 por ciento.
No desconocemos que en la actualidad, a más de un siglo de ese debate en el Congreso Constituyente, las circunstancias de México son otras y obligan a pensar con frialdad y análisis las condiciones en las que habrá de presentarse y debatirse la próxima reforma electoral, no únicamente obedeciendo necesidades coyunturales del partido hegemónico, ni de la primera jefa de la nación, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, pero tampoco los intereses mezquinos de los partidos, aliados o no, que utilizan en su beneficio esa herramienta legislativa para negociar espacios o premiar lealtades y amistas políticas.
Es momento de que la representación popular alcance verdaderamente espacios y sectores directamente vinculados con la representación popular, solo escuchando todas las voces de esta nación multicultural, diversa y polifónica avanzaremos hacia una verdadera democracia realmente participativa. Confiamos en que los partidos escuchen la Vox Populi y estén a la altura de los tiempos mexicanos. La ciudadanía electora nos dirá qué sigue para nuestro país y Usted amable lector, tiene la última palabra.
Fernando Villanueva Ávalos
Tingüindín de Argándar, Michoacán.
24 de febrero de 2026, día de la Bandera Mexicana
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