Antecedentes, no tan lejanos


Por : Atilio Alberto Peralta Merino
Ciudad de Puebla, Puebla, 1 de marzo del 2026

Parecieran lejanos los días en que Rafael Moreno Valle se aprestaba a realizar un verdadero asalto al más alto nivel del poder público en México, apretándose a “ comprar al país con su propio dinero”; tal y como dice el texto del “Dieciocho Brumario”.

Al cultivar el gusto por la historiografía clásica de Roma, y muy particularmente el de la obra emblemática de Suetonio “Los Doce Césares”, se logra inferir como la historia reciente de una amplia región del país, puede entenderse a partir de la sucesión de bienes del malogrado senador en abierta aspiración a la presidencia, y no por lo que hace a la “masa yacente” cuyo inventario y avalúo se ventila en un procedimiento habitual, sino, más bien, respecto a los haberes difícilmente confesables.

El capital se cubre de un manto que disimula su procedencia ahí donde previamente existe capital, como sería el caso, a saber : de la “ fundación Jenkins”, el albaceazgo de Socorro Romero, las armadoras alemanas, la concesión del agua potable y el trasiego de arte cuyo tráfico, al margen de la licitud debida, amerita muy bien perpetrar un atentado piromaníaco contra un portón centenario de roble, por mucha que sea la sacralidad de la que se encuentre investido.

Pese a toda posible apariencia , no es tanta la antigüedad que nos remonto a los días en que Christian “N” era el director de imagen, y Enrique Flota el fiscal anticorrupción de la localidad, poco tiempo después, el segundo sería, de manera por demás inexplicable, puesto al frente de una institución educativa de nivel medio superior a cargo de la “Compañía de Jesús” e investida de un peculiar prestigio dada su presencia centenaria en la ciudad.

Procedente de la capital del país, en donde obtuvo reconocimiento de estándar profesional por su actuación en la juntas de conciliación y arbitraje en la que se desempeñó a entera satisfacción del entonces titular del área Carlos Abascal Carranza, el propio Flota se trasladó a Puebla en donde se dio a la tarea de facilitar el despegue de Moreno Valle hacía la presidencia, haciendo un trabajo exhaustivo como fiscal especial, que incluiría, incluso, desvanecer en medio de un escándalo que trascendió las fronteras del país, toda responsabilidad oficial en la trágica muerte de un menor, ocasionada por el uso de armas previamente autorizadas para la fuerza pública ; tal y como, al igual, otro tanto, y en otro rubro de la administración lo hiciera en su oportunidad Christian “N” al acuñar y difundir el pegajoso lema : “acciones que transforman”.

En la historia profunda relativamente reciente del país, la escuela de los jesuitas en Puebla jugó un papel por demás significativa hace más de dos generaciones, cuando el célebre “Padre Figueroa”, otrora residente en Alemania durante los años del nazismo, se trasladó desde Guadalajara, y creó lo que con el tiempo vino a llamarse “El Yunque” ; en otros momentos, mucho más recientes por cierto , como podría serlo el mes de mayo del no tan lejano año de 2022 , en la misma institución educativa surgiría un grupo estudiantil denominado “El Rebaño” protagonizando , por una parte, una agresión tumultuaria a uno de los estudiantes en la institución y, por otra la decidida defensa y respaldo en dicha actuación por parte del rector.

Los antecedentes del entonces rector, así como las circunstancias propias que rodearon el incidente en cuestión, llevan a plantear la posibilidad de que “El Rebaño” se hubiese conformado de entrada como un “grupo de choque”, claro que de no ser ese su origen, resultó ser, no obstante, su real desempeño, expresado acaso, en el marco del proyecto político mismo que muy poco tiempo atrás y hasta antes de un trágico desenlace en el día de nochebuena del 2018 se aprestaba a “comprar al país con su propio dinero”.

Años después, un matrimonio de padres de familia de la institución fue privado de la libertad , siendo asesinados horas después, y arrojando las pesquisas conducentes como presunto responsable a un amigo cercano y socio de la pareja ultimada, quién a la postre resultó ser el propio Chirstian “N”, señalándose de entrada como móvil del monstruoso suceso un adeudo , del que eran acreedores las desventuradas víctimas.

Resulta por demás inquietante, pensar que el despliegue de recursos logísticos involucrando a una red de hasta al menos cinco personas en un crimen de tan alto impacto, derivase de dividendos no devengados a una pareja de clase media desahogada, cuyo marido ejercía la profesión contable y a su vez socio en negocios de imagen publicitaria y “marketing” político , pero claro, toda opción puede pensarse en el plazo transcurrido desde los tan lejanos días en que el más alto nivel de autoridad del país, se apretaba a ser asaltado “comprando al país con su propio dinero”.
albertoperalta1963@gmail.com
Los artículos de opinión son responsabilidad exclusiva de sus autores. @UnidadParlamentaria

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