TRUMP, NETANYAHU, EPSTEIN Y LA CRIMINAL AGRESIÓN CONTRA IRÁN



Juan Antonio García

Fotografía Facebook.

México, 2 de marzo de 2026


Pisoteando por enésima vez, la diplomacia, el derecho internacional y las instituciones que fueron creadas tras la segunda guerra mundial para, supuestamente, hacer prevalecer la paz entre los pueblos, el energúmeno Donald Trump ha decidido atacar por sorpresa a Irán en el momento en el que estaba negociando, con lo que inició otra guerra en esta región del mundo, acercando al planeta a una conflagración de escala global. ¿Dónde está la ONU y el Tribunal Internacional de Justicia?, tan inútiles ahora, como el Tratado de Versalles, en su momento.


El gobernante más nefasto de la historia de los Estados Unidos, que carga con delitos en su propio país, celebra con arrogancia enfermiza lo mismo el asesinato de cientos de personas en alta mar (sin detenerlas ni llevarlas a juicio); el asalto y robo de embarcaciones; sonríe como bufón ante el bombardeo a un palacio presidencial, ante el secuestro de un presidente, frente al asesinato de otro gobernante (por el sólo hecho de que no se quiso someter a sus imposiciones), y ante la masacre de 160 niñas en una escuela pública de Irán (01.03.26).


Mientras tanto el mundo “civilizado”, las instituciones, los políticos y mandatarios europeos permanecen pasmados. Y tras la primera sorpresa, Europa une vergonzosamente a la agresión,
sumándose al poder económico que le impone aranceles, que amenaza con invadirla y la humilla ante el mundo. Por lo demás, alegrarse del asesinato del líder espiritual de Irán, es como si un país árabe se alegrara por el asesinato del papa de Roma; sólo que, a diferencia de Trump, el ayatola Alí Jamenei, era venerado y fue llorado por millones de personas.


Trump sólo cuenta con el respaldo de los millonarios que controlan el mundo, los mismos que impulsaron las guerras imperialistas del siglo XX. Y su principal apoyo resulta ser nada menos que el otro criminal de guerra de guerra, Benjamín Netanyahu, ya condenado por la ONU el Tribunal de La Haya que, sin embargo, no actuará en su contra. Netanyahu permitió la matanza de los terroristas de Hamás el 7 de octubre de octubre de 2023 (como lo evidenció The New York Times el 1 de diciembre de ese año) para justificar la ocupación de más territorios palestinos, incluyendo la franja de Gaza, y el genocidio que ha causado 120 mil muertos y 170 mil heridos.


De esta manera, se pudo mantener en el poder, creó un distractor sobre las acusaciones de corrupción y soborno que pesaban en su contra desde 2019 y sobre las protestas masivas contra su reforma judicial, mientras que Trump desvió la atención sobre los cargos criminales por el asalto al capitolio y por sus vínculos con el pederasta Epstein.


¿Pero, qué intereses unen a la pareja Trump-Netanyahu, además del poderío económico que representan el complejo industrial militar, el control de energéticos y minerales, medios de comunicación, entre otros? No sólo estamos ante la alianza de dos represores y criminales de guerra que pretenden decidir el futuro del mundo, sino ante los cómplices de uno de los mecanismos más perversos creados para tener de rodillas a toda la elite económica, política de la mayor parte del mundo a través del depredador sexual Jeffrey Epstein.


Entrenado por el espionaje israelí, e hijo de familia judía, Epstein estuvo asociado a la empresa armamentista de ese país, Reporty Homeland Segurity, del primer ministro Ehud Barak.
De esta manera, desde su isla en las Islas Vírgenes del Caribe, este agente sionista hospedó, fotografió y agasajó con sus servicios sexuales a toda la élite política de Estados Unidos, a las
monarquías europeas y árabes, a los artistas y hasta a los intelectuales más famosos (el científico Stephen Hawking, el admirado Noam Chomsky, los artistas, los políticos demócratas y 2 republicanos; los Rothschild, los Clinton, etc.), como medios de chantaje o para hundirlos cuando fuera necesario. (mismo papel de la industrial pornográfica que colocan en nuestros celulares). Pero ni Netanyahu ni Trump serán investigados y terminarán perdonados, pese a la gravedad de las acusaciones y a los testimonios en su contra; pese a que ambos han aplicado prácticas terroristas en sus gobiernos.


Al formar parte de un sistema (económico-financiero-ideológico-militar) con organismos supranacionales interconectados pueden declarar la guerra a quien quieran, en nombre de la justicia, la libertad e, incluso, en nombre de Dios, como lo hacen ahora. Patéticamente Trump proclama que Irán atacó y es el enemigo “más cruel y despiadado de la historia”, cuando todo mundo sabe que es Washington quien se la pasa fabricando armas, promoviendo guerras, invadiendo países, secuestrando o asesinando gobernantes, con el único fin de garantizar el proceso de concentración y centralización de la riqueza en las transnacionales norteamericanas y de sus asociados.


Ahora mismo, el capitalismo Occidental se siente cerca del colapso pues su ritmo de crecimiento se encuentra en el nivel más bajo, alrededor del 1%, mientras que el bloque BRICS (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica) está creciendo por arriba del 4%; en tanto, Rusia, en plena guerra, crece de manera similar a toda Europa. Las otras variables siguen en constante deterioro: la deuda externa de 38 billones de dólares, crece todos los días, más países se desprenden de los títulos de bonos del Tesoro y el dólar tiende a debilitarse en todo el mundo. Es por esto que a Europa y Washington les urge fortalecerse por la vía de la guerra, aunque ello signifique el sufrimiento y, a la postre, la muerte, para millones de personas.


La segunda guerra imperialista del siglo XX se originó con la gran depresión de 1929-33, causó unos 70 millones de muertos, la destrucción de Europa y consolidó a Estados Unidos como
primera potencia. La economía entró en recesión, el desempleo, la carestía y la inflación se extendieron por todo el mundo; las potencias emergentes (Alemania, Italia y Japón) aspiraban a ocupar colonias y controlar mercados y materias primas que ya controlaban las viejas potencias.


Como entonces, ahora las naciones más proclives al fascismo nombran gobiernos que alientan el nacionalismo y la persecución de migrantes, a quienes culpan del desempleo o la carestía. Así fue como Hitler estigmatizó al pueblo judío, como si fuera responsable de la crisis y la carestía en Europa, Así comenzó la matanza que alcanzó a unos seis millones de personas. Fueel pretexto para tener un chivo expiatorio, robar sus riquezas y comenzar la expansión militarista.


A Washington no le interesa la democracia en Irán; va por el control del petróleo; como lo hizo en Venezuela, por medio de la violencia vulgar y a la vista de las democracias del mundo, mostrando su prepotencia y mediante el poderío militar por delante. No puede con Rusia en Ucrania, se arrodilló ante China, no se atrevió a invadir Groenlandia (todavía), por eso regresó a“liberar” a la débil Venezuela, tiene la mira sobre Cuba, amenaza con intervenir en México contra los cárteles que ellos mismos han armado y que controlan desde Estados Unidos.


Vamos a ver cuántos años se sufrimiento le imponen al pueblo iraní. Ese será el precio por el control del petróleo, pues, tanto Caracas como Teherán fraternizan con las potencias emergentes
de los BRICS, y eso no se puede permitir desde la Casa Blanca. Como en el siglo XX, crece el neofascismo y se refuerza el control imperialista del mundo.
Los artículos de opinión son responsabilidad exclusiva de sus autores. @UnidadParlamentariaEuropa

#upr#PanoramaInternacional#Juan Antonio García


Descubre más desde REVISTA UNIDAD PARLAMENTARIA

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario