Por: Carlos Alexis Rivera CNP 10746
Fotografia Guerrero toro indutaldo por Jesús Enrique Colombo en la Feria de San Cristóbal.
La ganadería de casta San Antonio, fundada en el año 2007, continúa mostrando su nombre como una de las divisas de proyección y regularidad. Con su base de operaciones en Mesa Postrera, en la jurisdicción del Páramo del Cendé; este hierro ha logrado amalgamar con éxito una genealogía interesante que le ha permitido irse fraguando de a poco, como una alternativa en la tan reducida cabaña brava nacional.
El viernes 24 de febrero de 2017, la ganadería hizo su presentación formal con «Teleférico » en la primera corrida del Carnaval Taurino de América, en la Plaza Monumental Román Eduardo Sandia de Mérida, con un cartel integrado por el venezolano Erick Cortés, (Marfil y oro con remates negros: Oreja y silencio). los españoles Antonio Nazaret (Blanco y oro: Oreja y dos orejas tras aviso) y Esaú Fernández (Azul marino y oro: Silencio, silencio y dos orejas simbólicas en el de regalo) consolidando así su presencia en los dos seriales de mayor relevancia en la región andina.
Los resultados más recientes ratifican el interesante momento que atraviesan los pupilos de San Antonio, especialmente tras lo acontecido el pasado 31 de enero en la Feria de San Cristóbal. En dicha jornada, el matador tachirense Jesús Enrique Colombo cuajó una significativa faena ante «Guerrero», herrado con el número 40, un ejemplar que recibió el indulto por parte de la autoridad de la plaza «Hugo Domingo Molina».
El éxito de la divisa propiedad de Edgar Bravo, se extendió a la población de Escuque, en el estado Trujillo, donde la ganadería hizo historia al registrarse el indulto de dos de sus ejemplares en una misma tarde. El primero de ellos, «Siervo de Dios», identificado con el número 15, que permitió lo pudiera llamarse, el debut soñado, del torero colombiano Luis Miguel Ramírez «Kalio» en Venezuela. Poco después, el turno fue para «Salamanca», marcado con el número 48, lidiado por el diestro y médico Antonio Suárez. Este ejemplar se convirtió en el segundo toro, que por sus características, devuelven vivo al campo, cerrando, por ahora, un acontecimiento poco visto para el hierro de San Antonio en la geografía taurina venezolana.
La divisa naranja y azul tiene además de estos tres astados ya mencionados, otros a los que se les ha perdonado la muerte, entre ellos destaca «Granada» indultado por el español Octavio Chacón en el año 2020 en la Feria de San Cristóbal o «Don Otto» indultado en el 2023 por el matador Jesús Enrique Colombo en la plaza de toros de Mérida y en ese escenario «Gabán» en manos de Esaú Fernández en 2017, por hacer mención de algunos de ellos.
A San Antonio le queda mucho camino por recorrer en el mundo taurino de nuestro país, para continuar mejorando y, al igual que las demás ganaderías, luchar arduamente para seguir presentando bureles dignos de ser toreados en las plazas venezolanas.
Los artículos de opinión y fotografías son responsabilidad exclusiva de sus autores. @UnidadParlamentariaEuropa
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