Las cuentas españolas, suben como la espuma, sin saber cómo ni de qué manera, hacia los números colorados, porque todo sube y se incrementa en España, excepto el bolsillo de los contribuyentes españoles, cada vez más vacío, porque es vaciado, no por la propia imprudencia, sino por la ajena de un Gobierno que parece solo estudiar la financiación de su anclaje a la poltrona.
Así, a bote pronto, acabo de cruzarme con la noticia de que se ha detectado, por parte de instituciones dedicadas a la ingeniería de infraestructuras, un grave deterioro en el mantenimiento de las mismas, dentro del territorio nacional, desde que Pedro Sánchez es presidente del Gobierno.
Las carreteras, vías férreas, aeropuertos, puertos marítimos, Hospitales, escuelas, etc, dependientes del Estado, sufren una dejadez en su mantenimiento, que no es cualquier cosa, porque redunda en la seguridad de los ciudadanos que hacemos uso de estas obras e instalaciones.
Tampoco deja de ser preocupante el hecho de la imagen que estamos ofreciendo al mundo como nación, cada vez más relacionada con el subdesarrollo y la mediocridad.
Debemos tener en cuenta que, el principal ingreso de España, es el turístico, lo cual significa que es la inversión extranjera directa, en el público que entra de visita a nuestro país, de lo que se mantiene nuestra nación, obligada, por esta razón, a ofrecer una imagen atractiva, de cara, no solo al turismo de sol, playa, y juerga, sino a otro tipo de calidad en las personas y sus objetivos, que redundaría en amplios beneficios.
Por otro lado, sigo topándome con noticias alarmantes, en cuanto a seguridad ciudadana, la cual, según las estadísticas oficiales, continúa la escalada de inseguridad y deterioro, afectando, no solo a los ciudadanos honrados, sino también a los policías que tratan de velar por nuestra seguridad.
Otro dato preocupante, es el continuo aumento de la deuda pública del Estado, que no para de subir y de aumentar.
Sin necesidad de grandes conocimientos, sabemos que quien gasta más de lo que ingresa, hipoteca sus bienes y su vida. Es decir, que se vende a sí mismo y deja de pertenecerse, con lo cual es dominado por los terceros que le han comprado, a los que debe la devolucion del préstamo, o bien en dinero, o bien a través de las prestaciones que se le requieran.
Con la deuda cabalgante que acumula España, estamos perdiendo soberanía nacional, en favor de otras potencias, que nos van a decir, o nos están diciendo, lo que tenemos que hacer.
No hay nada peor que la falta de independencia, y la precariedad en la libertad, mientras los trabajadores españoles, queramos o no, seguimos manteniendo a unos viciosos del poder en el poder, al mismo tiempo que, bajo su inutilidad e inoperancia, todo sube en España, excepto la decencia y la libertad.
FRAN AUDIJE
Madrid, España, 21 de marzo del 2026
Los artículos de opinión son responsabilidad exclusiva de sus autores. @UnidadParlamentaria
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