Diputado 501. Lázaro Cárdenas: Padre de la soberanía nacional

Antonio TENORIO ADAME.

En la ceremonia de conmemoración del 88 Aniversario de la Expropiación petrolera, la presidenta, Claudia Sheinbaum Pardo pronunció un discurso en torno a la soberanía donde la considera inerte en la energía: el petróleo.

Además, aprovechó el marco histórico para dar a conocer la designación del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, como responsable de la Comisión Consultiva del Petróleo, organismo encargado de estudios estratégicos de Pemex.

El pronunciamiento reviste un cambio con varios significados en la orientación de su régimen.

Las Minorías opositoras abren el debate.

Por lo que se refiere a la aprobación de la presidenta Sheinbaum está se mantiene en un nivel muy elevado del 70 por ciento, sin embargo, se cuestiona su régimen por el “Plan B”, cuyo objetivo es pretender reestablecer un partido hegemónico similar al tricolor.

La contribución de la oposición en el debate es relativa en cuanto su poca monta reiterativa sin proyecto alterno al “Plan B”, resulta una confrontación directa a la presidencia y en segunda instancia ataca a Morena.

El discurso de conmemoración de la Expropiación petrolera fue personal y directo con déficits personalizados y órdenes de gobierno, por tanto, se asume como histórico, e ideológico con todo el peso del poder.

A. La coyuntura histórica inserta el acto del 88 Aniversario en la crisis del Estrecho de Ormuz donde el objetivo de dominio es el petróleo, reconstituido como núcleo histórico en disputa mundial con una diversidad múltiple de consecuencias, entre ellas destaca la revalorización de la visión del presidente Lázaro Cárdenas en 1938, para en el presente ser reconocido como “Padre de la soberanía nacional”.

B. El concepto categórico expresado por la presidenta fue “soberanía energética”, en su caso es de aplicación política porque los energéticos revisten una importancia vital semejante como los alimentos o las vacunas, en la estrategia de dominio, pero sin llegar a ser soberanas en sí, en cambio el proceso político de la expropiación petrolera sí es un símbolo o un icono de la soberanía.

En consecuencia, en el proceso de expropiación petrolera del 18 de marzo de 1938, se llegó al límite del riesgo de una invasión armada de EEUU -una tensión similar al que se resiente hoy en el Oriente Medio-, que, al impedirse, se logró reafirmar y a la vez fortalecer su ejercicio soberano.  

Hasta ahora el desafío de nacionalizar el petróleo había enfrentado el dilema de una invasión o admitir el control de Estados Unidos.

La cancelación selectiva del Estrecho de Ormuz desarticula el dominio de Washington en dos vertientes:

a. La United States Navy (USN) no alcanza a proteger a los países árabes, y

b. El abasto del petróleo de extracción en Medio Oriente debe cubrirse en yuanes chinos por tanto se cotiza fuera de Wall Street.

Trump es el hombre más poderoso del mundo al poseer el botón atómico capaz de destruir 150 veces el mundo. Su arrogancia fue arrodillada por el poder de las bolsas de valores, al obligar abrir una tregua de negociación de cinco días con Irán.

El oficio de la mayoría es convencer para vencer.

La historia comienza a cambiar de página, los llamados de soberanía vertidos por la presidenta Claudia Sheinbaum no caen al vacío como suponía la oposición sino corresponden ahora a una evidencia histórica.

Pese a las continuas amenazas de Trump y a las críticas erráticas de la disidencia de manipular los hoyos negros de la insuficiencia geopolítica como pérdida de soberanía, lejos de verse confirmada se advierte su vigencia sin discusión.

La soberanía de los pueblos ha de mantener su ejercicio porque es un derecho compartido e interdependiente en el que descansa el mutuo reconocimiento y genera el derecho internacional para la solución pacífica de los conflictos, porque de otra manera se retrocede a formas arcaicas de dominio colonial, de exclusión y racismo que la civilización ya superó.

La presidenta Sheinbaum expresó una elogiosa distinción al ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas al nombrarlo responsable de la Comisión Consultiva del Petróleo, reconoció su contribución a la democracia, resaltando el resultado electoral de 1988 del que fue despojado de la presidencia de la República.

Como en la historia no existe el adverbio condicional hubiera, pero sí es admisible evaluar las consecuencias de un desastre como fue el otro despojo que sufrió el país cuando la usurpación presidencial sirvió para uncir el país al Tratado de Libre Comercio de América del Norte.

Un convenio que no propició cauces de integración de mercado, cuya promoción sembrada fue: “mejores productos de calidad a menores precios”, y lo que se cosechó: subocupación laboral con trabajos temporales, tianguis de mercados informales, desarticulación de las cadenas industriales, envejecimiento de la mano de obra agrícola y abandono del campo, mayor dependencia alimentaria, además del surgimiento de bandas armadas al servicio de intereses contrarios a la nación que domina gran parte del territorio nacional.

Promulgación constitucional.

Si el TLCAN era inevitable, quizás bajo la presidencia del ingeniero Cárdenas fuese diferente, al evitar el vacío del Estado y la vulnerabilidad de seguridad que hoy sufre el país. Un costo que no merece la nación.

Los artículos de opinión son responsabilidad exclusiva de sus autores. @UnidadParlamentaria


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