Diputado 501.¿Hacia dónde va el Congreso?


Antonio TENORIO ADAME

La presidenta CSP mantuvo su interés de continuar el cambio de régimen para salir del impuesto por el neoliberalismo (democrático) y brindar seguridad al ejercicio de soberanía a fin de evitar la vulnerabilidad de los “golpes suaves” aplicados en Brasil, Bolivia, Ecuador, entre otros.

Tal es el marco de referencia que inspira las reformas políticas A y B, enviadas a la Cámara de Diputados así como también a la colegisladora.

Las Minorías por la crítica

En el blindar al régimen se advierte uno de los motivos de impulsar la Reforma judicial, así como la intención de los cambios propuestos en el Poder Legislativo, al que se señaló mejorar la legitimidad de representación, reducir su elevado financiamiento del Congreso de la Unión, limitar el tamaño de cabildos municipales, y cambiar la aplicación del mandato ratificatorio.

En la Cámara de Diputados el decreto de iniciativa de CSP encontró oposición entre los aliados de Morena, PVEM y PT, lo que dio paso al Plan B enviado al Senado.

La propuesta de adelantar el mandato ratificatorio del Plan B de la reforma política, calificado por el PT de fortalecer a la Presidenta, fue rechazado por el Partido del Trabajo.

Ambos proyectos de reforma inciden en fortalecer el sistema electoral, al que la minoría opositora acusa del retorno al viejo autoritarismo; no obstante, no presentan plan alterno, solo obstaculizan.

Los adversarios de Morena califican esos resultados, junto con los arrojados en San Lázaro, como una contundente “derrota”. En otros medios, menos radicales, se evalúa como una “pérdida” de oportunidad de la Presidenta, a quien reconocen su elevado nivel de aprobación pero débil ejercicio de poder.

En ese contexto, la Coordinación Política del Senado oculta el resultado, con el argumento de que el “mandato ratificatorio” fue apartado para su discusión. Una opción inexistente en el Reglamento del Congreso.

El argumento anterior es similar en ciertos aspectos al promovido en San Lázaro, al evitar la discusión reglamentaria abierta para reducirla al pronunciamiento de los coordinadores de los partidos.

Mayorias por la afirmativa

Al parecer se busca la reparación de daños colaterales para mantener el frente de mayoría de Morena y sus aliados PVEM y PT.

Lo cierto es que las causas originales de lo ocurrido deriva, en primer término, al modelo de selección elegido por AMLO para determinar la candidatura presidencial 2024, conocido como “corcholatas”, con el cual se fijó la ocupación de los liderazgos de las Cámaras de acuerdo con los rangos de popularidad de los contendientes descartados a fin de evitar post conflictos.

Fue así que la Coordinación del Senado la ocupó Adán López, mientras en la de diputados se ubicó a Ricardo Monreal.

Quedó sembrado un clima de incertidumbre entre poderes cuyo desenlace fue la separación del cargo del primero y de sombras de dudas en el segundo acompañado de impugnaciones de nepotismo.

El primer tropiezo se decretó en incluir la reformas que afectaba a la partidocracia, donde las élites se autodesignan y la reducción de sus prerrogativas a partidos, lo cual, sumado a una confianza limitada en los liderazgos camerales, disolvió el control del Legislativo.

En ese entorno, se preparó una agenda de reforma que se fue cribando a partir de la derogación del fuero legislativo hasta llegar al posicionamiento independiente de los aliados, PT y PVEM.

En tales escenarios, los líderes camerales han procurado disminuir los costos de las fracturas con pragmatismo informativo.

Ni el frente reformador como tampoco el contingente opositor se sitúan en una dinámica progresista; el primero se sitúa en una senda de múltiple etapas, el segundo oscila entre la oposición y la obstaculización, sin faltar los epitetos de “traidores” entrecruzados.

La disidencia de los aliados de Morena rompió el temor sembrado por AMLO hasta la parálisis mental en sus dictados para “no cambiar ni una coma”, a sus iniciativas legislativas.

Si algo positivo se ha obtenido en la jornada de reformas es poner en práctica los usos parlamentarios, donde todo se discute sin que nada de lo aprobado sea eterno ni tampoco lo rechazado sea para siempre.

Al expresar la Presidenta “yo cumplí” con la nación de presentar las reformas necesarias, se sitúa en el plano del diagnóstico, referido como un Ejecutivo debilitado circunscrito al marco democrático del “Semipresidencial”.

Dictamen constitucional

No hay certeza del camino a seguir; si la ruta marcada por espontaneidad, o la posibilidad de implantar una reforma fiscal, tantas veces emplazadas por temor a una recesión; no obstante, el país tiende a la estaflacion sin que aún se implemente la carga fiscal.

Por otra parte, la violencia del narco obliga a endurecer el control interno con un operativo principal. Se pretende de no dar pretextos a la injerencia armada de EEUU.

Las reformas de calado profundo son puntos de suturación a heridas abiertas para la extirpación de tumores malignos. Una cirugía mayor indispensable que el Congreso debe aprobar.
Los artículos de opinión son responsabilidad exclusiva de sus autores. @UnidadParlamentaria

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