MEMORIA DEL FUEGO.Agustín Lara

Por Isrrael Sotillo

Barinas, Venezuela, 30 de marzo de 2026

«No cambio por un trono mi barrera de sol».
      Agustín Lara

Agustín Lara, el «Flaco de Oro», fue un apasionado de la tauromagia. La ejecutoria pública del compositor es clave en la cultura taurina mexicana, para una mejor comprensión del arraigo de la fiesta brava en el México de las insurgencias.

Agustín Lara nos dejó pasodobles que adquirieron con el transcurrir de los años un carácter inmortal. La figura de Silverio Pérez «El Faraón de Texcoco», fue elevada por el ingenio creador del compositor nacido en Tlacotalpan, Veracruz.

En su obra musical, existen títulos célebres como el de «Silverio»… y «Novillero», en los que captura la emoción, el peligro y la elegancia de la fiesta brava.  Su pasión por las corridas de toros quedó impregnada en varias de sus canciones y en su célebre frase:

«No cambio por un trono mi barrera de sol».

Se conoció… y fue amigo de Manuel Laureano Rodríguez Sánchez «Manolete», «El Monstruo de Córdoba», quien fue uno de los toreros más influyentes de la postguerra española. El encuentro entre Agustín Lara y «Manolete» se dio durante la inauguración de la Plaza de Toros México, en ese primer acercamiento estuvo presente María Félix, su gran amor, quien también quiso mucho al torero español. Igualmente, Manuel Benítez «El Cordobés», también fue su amigo y en una oportunidad le brindó la lidia de un toro.

Agustín Lara compuso más de 400 canciones, varias de ellas se las dedicó a diversas ciudades como Toledo, Granada, Sevilla, Valencia, Madrid, Murcia entre otras; también compuso canciones inspiradas por y para la tauromaquia, sino que, además, era un asiduo asistente a las plazas de toros, mayormente al icónico recinto Plaza Condesa; siendo uno de esos grandes aficionados al arte de torear donde los toreros se juegan la vida de verdad, verdad. Su afición, su devoción, su estudio y su resistencia, ha mantenido viva hasta nuestros días esa leyenda apasionada de Agustín Lara en relación con la fiesta brava. Cada brindis —a un escritor, a una madre, al toro mismo— es un desafío seductor a la muerte y a la mentira.

Vale decir aquí que las composiciones de Agustín Lara, «El Músico Poeta», reflejan la tradición de la fiesta brava mexicana, la mezcla de sol y sombra, con lo cual nos recuerda que la muerte nos encontrará a todos, pero que también nos avisa que solo los valientes la mirarán a los ojos, erguidos y orgullosos con el arte de cada instante, no solamente trazado en una plaza de toros, sino que también en la entrega por la defensa de los ideales y de la patria misma. Los cobardes, en cambio, se agazapan tras la tibieza de su carácter y la angustia paralizante que los hace temblar ante lo que no comprenden. Mas, sin embargo, en la plaza de toros cada uno se comporta tal como es, en la plaza no se puede fingir, en la plaza todo es de verdad.

El nombre de Agustín Lara nunca se perdió, ni se perderá por ser taurino, porque sabía que perder el nombre es como perder la propia sombra; y también, porque ser sólo el nombre es reducirnos a ser sombra. Por eso Agustín Lara nunca cambió su barrera de sol.

¡VIVE LIBRE!

«`CABALGATA TAURINA«
Los artículos de opinión y fotografías son responsabilidad exclusiva de sus autores. @UnidadParlamentariaEuropa
#Upr #panorama taurino


Descubre más desde REVISTA UNIDAD PARLAMENTARIA

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario