Achaguas celebra sus LXV fiestas patronales

Tras las huellas del Padre de la Patria dominican

Por Isrrael Sotillo

Achaguas, Apure, Venezuela, 03 de abril de 2026

Por Achaguas los vientos corren raudos, el aire es caliente y soplan con fuerza las calles y veredas. La polvareda es parte normal del ambiente de este pueblo de leyendas donde el queso y el chigüire no solamente sirven para alimentar el cuerpo y el alma de los llaneros achaguenses, sino que, además, dinamizan su economía. Comercio de la leche y productos lácteos, compra venta de ganado vacuno y búfalos, es la cotidianidad de estos parajes. El olor a bosta está regado en el ambiente, ya que es el perfume natural de toda esta geografía del estado Apure. Es bien sabido que cada pueblo tiene su propio olor. En estos días el Río Matiyure está escaso de agua, luce solo y triste. El puerto de Achaguas sobre el Matiyure no tiene ningún atractivo especial que invite a uno a pasar un rato allí para que fluya la imaginación y hasta se active la musa creadora para recitar un poema, o exclamar unas coplas y hasta escribir las ideas viajeras de la mente. El lugar es hostil, ni el color de las flores de bora se asomaron por el temido río en tiempos de invierno. Nos dijeron que cuando caen las lluvias, a partir de mayo, es otra la forma como se manifiesta la naturaleza.

Ponte el alba que va a llegar el día.

La mañana de este viernes santo en Achaguas, ha sido regada por una brisa fresca. Aún siguen llegando los promeseros para pagarle las deudas espirituales contraidas con el venerado Nazareno. Todo deudor, toda deudora, debe pagar. La fe es eso, una dimensión bien humana, bien personal. En la terminal de pasajeros de Achaguas corre un solo pregón desde
tempranito
hasta las primeras horas de la noche, pareciera que es el único destino. Pero no: –San Fernando, San Fernando, San Fernandoooo.

Aman a Jorge Guerrero. Los niños, niñas, jóvenes, mujeres y hombres cantan sus canciones en la cotidianidad de sus vidas, en la calle, en el trabajo, en sus coches con el volumen de las cornetas en lo más alto los decibeles sabaneros.

En el Amanacer Llanero el artista elorzano fue tributario de los afectos de esta gente
de espíritu alegre. Cantó a las seis de la mañana del jueves santo. Lo esperaron y su canto campesino se hizo miles de voces. Es sorprendente la empatía, la imbricación anímica que se da con el artista apureño nacido en Elorza y este pueblo llanero. Se oyeron sus letras y canciones: –Aguacero del Recuerdo, Guayabo como de mes y medio,  Novilla Reventadora, Mi Testamento, Cielo Azul, Palma y Camino… El Tarotarito del llano-, y otras melodías de su propia cosecha.

Definitivamente, Achaguas está impregnada de joropo por los cuatro vientos. Aquí domina la música llanera, no tiene padrote. Los ritmos de pasajes, la quirpa, el pajarillo, los carnavales, el zumba que zumba, la uacharaca, la periquera, El seis por derecho, resuenan por todos lados y nos hace sentir un Llanero más en esta tierra de calores super elevados, bien subidos de verdad… al extremo de que en cada cuadra hay dos y hasta tres casas con avisos en sus frentes donde colocan escritos sobre cartones móviles: «Hay hielo, refresco, agua fría».

Capítulo aparte, lo fue en estas fiestas populares, la presentación del cantante Vitico Castillo, el hijo de San Rafael de Atamaica. Fogoso y atrevido con su canta de encuentros y desencuentros amorosos.  Fue él quien cerró el Amanecer Llanero que se prolongó hasta las cinco de la tarde del jueves santo. No. No. No. Eso es un espectáculo de emociones colectivas. Y lo más importante, lo genera nuestra música y nuestros artistas. Ya bien lo decía en vida el folklorista del estado Lara, Don Gerardo Brito: ¡Los Venezolanos Primero!

La tauromaquia tiene espacio bien ganado en Achaguas. Coleo y toreo a casa llena. Plaza y Manga a reventar de gente. Más de 600 personas se quedaron sin presenciar la corrida de toros. NO HAY BILLETES. Vive libre es la filosofía que aúpa estas actividades de emociones colectivas. La plaza de toros portàtil «El torero» tiene capacidad solamente para 2.500 personas. Será el próximo año, Achaguas que se agrande el coso movible.

El Padre de la Patria Dominicana vivió en Achaguas

Los achaguenses no se dan por enterados de que aquí vivió el Padre de la Independencia de la República Dominicana Juan Pablo Duarte. Ninguna de las personas con quien hablamos sabían de su nombre. ¿Quien es ese?  Qué bueno sería hermanar a Achaguas con un pueblo dominicano, y que se diera un intercambio cultural y turístico fluído. Hacer en Achaguas una vez al año un festival de merengues y en República Dominicana un festival de joropo. Hay que poner la imaginación al servicio del progreso. No había habitaciones disponibles en los hoteles. Igual pasó en el pueblo del Elorza.

El busto de Duarte está todo descarapelado. Perdió la capa que reviste la superficie de la histórica pieza. Luce feo. Avergüenza. Confesamos que sentimos pena. Construir la Patria Grande con hechos, no con palabras. «Se hace  camino al andar», ya bien lo decía el poeta sevillano Antonio Machado. 

*Juan Pablo Duarte*, Padre de la Patria dominicana, vivió exiliado aqúi en Achaguas, Estado Apure, Venezuela, durante una década,entre 1852 y 1862. En ese periodo, se integró a la vida local, formando parte de la junta joven del municipio y estableciendo una sociedad de jóvenes apasionados por la cultura.  Achaguas lo cobija en su exilio y parte de su vida en el Llano venezolano. Tras conflictos los políticos de la época en la República Dominicana, Juan Pablo Duarte, encontró su refugio en esta inmensa región llanera, permaneciendo en Achaguas, un humilde pueblo a orillas del río Matiyure.

Cultivó amistades, destacando su relación con Marcelino Muñoz, familiar cercano de Cornelio Muñoz. Se vinculó con sectores productores y con grandes propietarios de la tierra apureña.

En Achaguas se encuentra instalado un busto en su honor en él bulevar que lleva su nombre, precisamente. Aunque se mantiene bastante deteriorado en su pátina, éste monumento recuerda su paso por Achaguas, por la región
del Apure.

Su tiempo en Venezuela es una etapa de su vida marcada por la discreción y el trabajo social tras su labor independentista.

¡Gracias, Achaguas, otros espacios reclaman nuestra humilde presencia!
Los artículos de opinión y fotografías son responsabilidad exclusiva de sus autores. @UnidadParlamentariaEuropa
#Upr #panorama taurino


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