Cromos de lujo en un México de carestía


Mojita
Imagen IA
Morelia,Michoacán,9 de abril del 2026

A menos de cien días del Mundial 2026, el ambiente en México se siente extraño. No hay esa
electricidad que solía recorrer las calles, ni el murmullo colectivo que anunciaba que algo grande estaba por venir. Tal vez porque son pocos los que podrán pagar un asiento en los estadios, otros
tantos tendrán que contratar plataformas con costo extra para ver los partidos, y muchos más nos quedaremos con los fragmentos gratuitos que circulen en redes. El Mundial, ese evento que antes parecía unirnos, hoy se siente lejano, casi ajeno.

Pensé entonces en un gesto sencillo para acercar a mi sobrino de seis años a la fiesta mundialista:
el álbum Panini, ese ritual que durante décadas ha sido la puerta de entrada al torneo para
millones de niños y adultos. Pero al revisar los precios, entendí que el álbum ya no es un juego: es un espejo de la economía mexicana.

La economía detrás de la nostalgia

Hagamos cuentas, porque los números hablan más claro.

Para llenar el álbum sin una sola repetida —una fantasía estadística— se necesitan 140 sobres. A
$25 pesos cada uno, más el costo del álbum, estamos hablando de $3,600 pesos. Con un salario mínimo de $315 pesos diarios, completar el álbum equivale a 25 días de trabajo. Casi un mes
entero.

Y eso en el mejor de los casos. En la vida real, las repetidas aparecen como si fueran parte del
negocio. Con intercambios y algo de suerte, la mayoría necesitará entre 250 y 350 sobres, es decir, entre $6,500 y $8,000 pesos. Si alguien decide llenarlo sin intercambiar, comprando hasta vencer
al azar, el gasto puede superar los $11,000 pesos.

De pronto, un pasatiempo infantil compite directamente con el costo de la canasta básica urbana, que ronda los $9,000 pesos mensuales para una familia de cuatro integrantes. El dilema es brutal: ¿Comprar una caja de 100 sobres o asegurar algo de alimentación de la quincena?

El álbum como termómetro social

El incremento del precio no es casualidad. Panini también enfrenta inflación, más selecciones (de
32 a 48) y un aumento del costo del sobre del 38% respecto a Qatar 2022 a $18 pesos, hoy en $25
pesos.

Pero más allá de la empresa, el álbum se ha convertido en un indicador claro de algo más
profundo: la pérdida del poder adquisitivo en México.

Lo que antes era un ritual accesible, un puente entre generaciones, hoy es un lujo. Un artículo de
colección que requiere planeación financiera, redes de intercambio o una buena dosis de suerte. Llenarlo ya no es sólo completar una colección: es una declaración económica.

El verdadero Mundial

Mientras unos pocos podrán presumir su álbum completo —como símbolo de nostalgia, disciplina
o estatus—, la mayoría seguirá jugando otro torneo: el de llegar a fin de mes. Ese Mundial sí lo
jugamos todos, todos los días, sin patrocinadores, sin himnos, sin estadio.

Y aunque el brillo de un cromo holográfico puede despertar sonrisas, no alcanza para llenar una alacena.


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