Pedro Sánchez Pérez-Castejón, ese presidente totalitario, por su bella gracia, que fue colocado en la cúspide del poder en España, sigue ofreciendo una dura cara, por un lado, y una cara muy dura, por otro.
La dura cara, es obligar a los españoles a soportar todo el panorama de escándalos, uno detrás de otro, que no paran de salir a la luz, sin el más mínimo atisbo de vergüenza torera. Porque si demostrara que, de verdad, le importa lo que él llama “mi país”, debiera este señor haber cumplido con sus deberes democráticos, para desaparecer de escena, dando lugar a una renovación política, muy necesaria, porque España va en picado, y porque a lo que se ha dedicado este señor que preside el Gobierno español, es a fomentar la corrupción de forma gravísima, incluso con casos de violaciones de los derechos humanos de lesa humanidad.
La cara dura, como sabemos por los usos coloquiales, indica desfachatez, en una falta de conciencia y de escrúpulos para amarrarse al poder, propia de gente grosera, sin principios ni valores, y con una enorme valentía para no hacer nada en favor de nadie, más allá de uno mismo, y de los benefactores de uno, en este caso los que contribuyen a que Don Pedro siga chupando poder, a costa de todos los demás españoles.
Por otro lado, me sorprende la postura tremendamente cínica de las instituciones de la Unión Europea, principalmente la que preside la señora Ursula Von der Leyen, porque prosiguen apoyando a Pedro Sánchez Pérez-Castejón, para que no pare de hacer daño a todos, tanto europeos como españoles, bajo disimulos inconsistentes de sancioncillas y tirones de oreja infructuosos.
Estamos asistiendo a espectáculos, como el de Don Pedro haciendo burla del presidente estadounidense, Donald Trump, así como demostrando una serie de gestos despreciativos hacia los Estados Unidos de América, principal aliado en la OTAN, y la cabeza visible del Occidente desarrollado. Pero estos desplantes políticos hacia la primera potencia mundial, no crean que los perpetra el presidente del Gobierno español, en una demostración de valor y de valentía, no, los lleva a cabo bajo la protección de Ursula Von der Leyen, como representante europeo, y, probablemente, a instancias de la misma.
Pedro Sánchez Pérez-Castejón, es lo bastante miserable y canalla, como para correr ante el peligro, dejando a todos colgados detrás, que es lo que ejerce a diario, estimados lectores, sin importarle lo más mínimo el estrago que pudiera estar logrando. Ya ha demostrado su carencia de conciencia, lo mismo que la adopción de una actitud de pasividad completa, ante el desvelo de sus hazañas en el poder.
FRAN AUDIJE
Fotografía Facebook.
Madrid, España, 10 de abril del 2026
Los artículos de opinión son responsabilidad exclusiva de sus autores. @UnidadParlamentariaEuropa
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