La hora de la verdad

Acércate con fe y cariño.
No temas no grita ni maldice pues es amigable.
En los momentos de soledad estará ahí para darte consuelo.
Cuando todos tus hechizos blancos e intentos han fracasado él está ahí para
escucharte.
Y en la hora de la verdad, si realmente lo quieres, tendrá la mano extendida para
llevarte con Él
Amarás a Dios por sobre todas las cosas.


Por Luis Mac Gregor Arroyo

Foto de Pixabay en Pexels


Descubre más desde REVISTA UNIDAD PARLAMENTARIA

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario