Raíz dormida


Cecilia Espinosa


Girasoles, perfumes que revolucionan mi alma.
Si yo tuviera la raíz dormida.
Si yo pudiera arrugar la cama.
Mis manos, no hacen pan dulce,
mi pan es salado.
En las noches con vino y queso, duermo esperando los corales del recuerdo.
Y las estrellas me arrugan la espera.
Cada noche vuelo de arrullo mis rebeldías.
Y la espera al día, en calderos la saboreó.
Hay tierra de las tierras, raíces con volcanes, quien te espera fingiendo, ser apaciguada.

PERDED TODA ESPERANZA

(Una aproximación al “Mapa del Infierno” de Sandro Botticelli)

EDUARDO PINEDA PUEBLA, MÉXICO SEPTIEMBRE 2021

ep293868@gmail.com

Mapa del Infierno

La Carte de l’Enfer (Mapa del infierno) –Sandro Botticelli -ca.1480 –Florencia, Italia –Fotografía: Botticelli: de Laurent le Magnifique à Savonarole: Catalogue de l’exposition à Paris, Musée du Luxembourg, du 1er octobre 2003 au 22 février 2004 et à Florence, Palazzo Strozzi, du 10 mars au 11 juillet 2004. Milan: Skira editore, Paris: Musée du Luxembourg, 2003. ISBN 9788884915641

Dante Alighieri lo advirtió al pronunciar la horrible inscripción en la puerta del infierno: “Por mí se va a la ciudad doliente, por mí se va hacia el dolor eterno, por mí se va hacia la perdida gente, fui creado por la omnipotencia de Dios a través de la sabiduría suprema y del primer amor, antes de mí no fue creado nada sino lo eterno y duró eternamente, quienes entráis perded toda esperanza”.

Lorenzo de Médici, fascinado por la sacra narrativa de Dante, pidió a Sandro Botticelli ilustrar la obra culmen de la literatura italiana, La Divina Comedia. La tarea era sin duda abrazadoramente extraordinaria, un pedimento sin paralelo en la historia del arte. Médici había pedido ni más ni menos que dibujar la concepción universal del castigo y la gloria eterna, porque Dante escribió la forma en que el mundo entendió la vida después de la muerte, y esa concepción fue aceptada por la mitad del planeta durante más de tres siglos.

De entre todas las ilustraciones realizadas por el artista Florentino, destaca una: La Carte de l’Enfer (Mapa del infierno), es una obra que exalta el detalle y la narrativa pictórica, que transmuta un fragmento del libro en una secuencia de imágenes. Es notable la expresividad de los rostros y los cuerpos plasmados en el embudo de escalafones del descenso al infierno. La obra grita, se queja, le duele. Hay dos viajeros entre los nueve peldaños curvos, imperativos y juiciosos, se trata de Dante y Virgilio. Como uno de ellos es el mismo autor, pone al observador (y al lector del libro también), en el lugar del visitante, del vigía del inframundo. No sitúa al espectador en el sitio del martirizado por su vida pecaminosa, si no en el del visitante que observa el castigo. Todos somos Dante conversando con Virgilio en la trágica ruta del mapa. Entonces, no empatizamos con los deudos que están en el fango o en las brasas, pero nos aterroriza la colección de escenas que observamos tras los ojos de Alighieri.

Ponerse ahí, como un personaje más, es un increíble y extremadamente asertivo logro del autor, porque nos sumerge junto con él en la obra. Nos ahoga y nos salva tantas veces que nos volvemos adictos al miedo a ser castigados de formas tan diversas que en más de una ocasión cerramos la novela o desviamos la vista de la pintura, pero siempre con el morbo humano de voltear y regresar de nuevo. De manera que, es coercitiva la ignominiosa forma en la que ambos italianos nos revelan aquello que nos espera después de morir.

En el primer círculo del Mapa del Infierno están los no bautizados y los paganos virtuosos, ellos no ameritan un castigo, pero si la lejanía de Dios por no haberse encontrado con Cristo. Es un lugar neutral para algunos estudiosos que lo comparan con los Prados Asfódelos griegos. A partir de ahí, los subsecuentes círculos cada vez más constreñidos hacia el temido centro aguardan para los pecadores que han sido cautivados por la lujuria, la gula, la avaricia y prodigalidad, la ira y pereza, la herejía, la violencia, el fraude y, el peor de todos los pecados: la traición, en este círculo encontramos por ejemplo a Judas Iscariote y demás personajes que se asemejan por haber terminado sus días tras un autocastigo, el suicidio por ahorcamiento.

En el “Canto XXVIII” de Dante en la “Divina comedia” leemos:

[…]

¿Dónde hallaré palabras, para hablar

de la sangre y heridas que encontré

entonces? No hay lenguaje que

lo quepa. No lo puede recordar

la memoria, ni imaginar

la mente humana.

Pues ni aunque

todos los muertos y lisiados de

las guerras que han dado en asolar

la Tierra, en su burla, todos juntos,

presentaran sus cuerpos masacrados,

sus vísceras, sus miembros destrozados

y dispersos, ni aún sería el esbozo

de la sombra, ni apenas los barruntos

del infinito horror de aquel pozo

inacabable.

Un tonel desfondado

no se le vaciara como aquel

deshecho que vi entre el tropel,

de cara hacia nosotros, sajado

de ingle a barba y reventado

en sus entrañas.

Le colgaba el

intestino entre las piernas. Del

hueco del vientre abandonado

le salían el hígado y riñones.

El estómago, ya sin sujeción,

oscilaba como un saco entre los

rotos genitales y el corazón,

sin vasos, pingaba en los jirones

de lo que fue pulmón

[…]

Y es desolador pensar en tal dolor. Situándonos en el pueblo tempranamente renacentista del año 1480 y empatizando con su cosmovisión limitada absolutamente por la institucionalidad de la iglesia, resulta menos difícil entender el miedo de los educados en las tradiciones cristianas. Y resulta también comprensible que la iglesia hubiera querido exacerbar la narración dantesca y, a través del arte majestuoso existente en la época, ilustrar el castigo venidero para los pecadores. Por eso no es de extrañar que un hombre como Lorenzo de Médici contratase a Botticelli para semejante labor. De esta manera Sandro Botticelli pasó a la historia del arte como un retratista de Dios y de sus planes para la humanidad, ya fueran en la salvación del cielo o en los castigos del infierno.

La obra que hoy resguarda la Biblioteca Apostólica del Vaticano goza de trazos dramáticamente detallados, de un colorido tan fino y delicado que se han requerido escaneos digitales de alta tecnología para apreciar los detalles de la obra.

Sandro Botticelli pintó el mundo eclesiástico renacentista y diversas obras más, no todas religiosas. Por ejemplo: “El nacimiento de Venus”, “La primavera”, “Virgen del magníficat”, entre muchas otras. Y en todas podemos notar un contraste exquisito de belleza y armonía contra el infame “Mapa del infierno”, lo que nos revela a un artista ecléctico, abierto y virtuoso.

Cerca del año 1480, a petición de Lorenzo de Médici, tras un contrato escrito bellamente y con la Florencia renacentista a sus pies, Botticelli pintó en el “Mapa del infierno” la razón por la cual el mundo occidental teme a la muerte, dibujó sobre un pergamino con trazos de punta de metal y líneas exactas, una afrenta a las miserias humanas, una invitación también a vivir en la virtud y logró una obra maestra que es pintura y verbo al mismo tiempo. Cuando miramos este embudo, miramos el camino hacia dentro de nuestras conciencias, nos situamos tal vez en uno de los círculos y nos asimos de la mano de Virgilio para saber si también nos puede llevar en el sentido contrario fuera de los peldaños, de camino al cielo.

De manera que Botticelli pintó nuestra conciencia y dejó su arte en la memoria y el alma de sus espectadores. Nos explicó el pecado como una autodestrucción y por ende la virtud como una construcción humana del espíritu conducente a Dios.

Historia y cultura de Madrid

Quevedo Historia y cultura de Madrid

Luis Navarro García

Madrid, España, 14 de septiembre del 2021

Dentro de los 8.000 kms2 de superficie que engloba la Comunidad de Madrid (limítrofe con las provincias castellanas de Guadalajara, Toledo, Segovia, Ávila y Cuenca) hay lugar para mucho.

Por todos es de sobra conocida la fama internacional que se le atribuyen a distintos productos y platos de la gastronomía madrileña, como pueden ser:

El cocido, los pinchos de tortilla, los callos, los churros, los bocadillos de calamares, las orejas a la plancha, las patatas con salsa brava, el tapeo con vermut de grifo y un largo etcétera con el que podríamos seguir.

De entre tantas poblaciones o localidades a tener en cuenta que tiene la Comunidad de Madrid diríamos que Alcalá de Henares, Aranjuez, El Escorial y Chinchón son las más importantes.

Recorrer a pie el centro histórico de Madrid es retroceder tres o cuatro siglos, e incluso porqué no decirlo algo más de veinte (por los yacimientos romanos encontrados datados del siglo II A.d.C)

Ocupada durante siglos por romanos, musulmanes, judíos, y más recientemente por franceses, hace que seguir la guía de información y turismo de la ciudad de Madrid pareciera tener entre tus manos el mismísimo mapa del tesoro de Roberto Luis Stevenson.

Uno se hace la pregunta de qué ilustre pintor, historiador, arquitecto o literato habrá nacido detrás de esa fachada ante la cual te encuentras detenido observando con atención esa balconada o portón, o la impresionante altura de esos techos y esos troncos o maderos que como buenas vigas siguen ejerciendo aún después de siglos su vital y arquitectónica función.

En el artículo de esta semana les hablaré exclusivamente de aquellos artistas nacidos en Madrid, pues de citar a aquellos otros relacionados muy estrechamente con nuestra cultura e historia nos iríamos a escribir una enciclopedia.

Les puede llegar a sorprender la cantidad de ilustres y famosos artistas nacidos aquí, en Madrid.

Algunos de ellos no precisan de presentación alguna (pues quién no les conoce o ha oído hablar de ellos), otros sí.

–LITERATURA Y TEATRO–

(*) Miguel de Cervantes Saavedra (29.09.1547 Alcalá de Henares – 22.04.1616 Madrid)

(*) Lope de Vega y Carpio (25.11.1562 Madrid – 27.08.1635 Madrid)

(*) Francisco de Quevedo y Villegas (14.09.1580 Madrid – 08.09.1645 Villanueva de los Infantes).

(*) Tirso de Molina (24.03.1583 Madrid – 10.01.1648 Almazán)

(*) Pedro Calderón de la Barca (17.01.1600 Madrid – 25.05.1681 Madrid)

(*) Leandro Fernández de Moratín (10.03.1760 Madrid – 21.06.1828 París/Francia)

(*) Jacinto Benavente (12.08.1866 Madrid – 14.07.1954 Madrid).

(*) Juan Álvarez Gato (1.440 Madrid – 1.509):

Poeta del Prerrenacimiento perteneciente a la llamada lírica cancioneril.

Sincero cristiano nuevo, tuvo que padecer toda su vida la marginación de judíos y cristianos por ello.

Fue armado caballero por Juan II de Castilla en 1453.

Sirvió al rey Enrique IV y después ejerció el cargo de mayordomo de la reina Isabel I.

“Fablaba perlas y plata”, su obra poética, toda dentro del arte menor y dentro del estilo de la lírica cancioneril, está formada por 104 composiciones. Las primeras tienen por tema el amor profano; las piezas devotas ocupan la última mitad del mismo, y con frecuencia incorporan coplas y estribillos populares a veces adaptados “a lo divino”.

(*) Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés (??.08.1478 Madrid – 06.07.1557 Valladolid):

Militar, escritor, botánico, etnógrafo y colonizador español nombrado en 1532 por el emperador Carlos V primer cronista de las Indias recién descubiertas.

Fue gobernador general de la fortaleza de Santo Domingo y La Española.

Presenció la rendición de Granada en 1492 y el regreso de Cristóbal Colón tras su primer viaje, y conoció a los hijos del descubridor, que eran pajes del príncipe.

La muerte del infante en 1497 cambió el rumbo de su vida, y abandonó la Corte para marchar a Italia.

En 1498, estuvo en Milán al servicio de Ludovico Sforza «el Moro», y conoció a Leonardo da Vinci.

En 1500, se desplazó a Roma y de allí a Nápoles, donde pasó a servir en la corte de su rey don Fadrique.

Cruzó luego el estrecho de Mesina hacia Sicilia, donde entabló amistad con Gonzalo Fernández de Córdoba, más conocido como el «Gran Capitán», quien acababa de conquistar Tarento y había hecho prisionero al duque de Calabria.

En 1502, de regreso a España, residió en Madrid, su ciudad natal, y cuando Isabel la Católica murió, en 1504, entró de nuevo en la corte de Fernando el Católico.

Tras su segunda estancia en América, publicó el Sumario de la natural historia de las Indias (1526), dedicada a Carlos I como un adelanto del «tratado que tengo copioso de todo ello», pues ya había empezado a redactar su obra más famosa, la Historia general y natural de las Indias, islas y tierra firme del mar océano, que relata acontecimientos que van de 1492 a 1549.

Su primera parte se imprimió en 1535; la impresión de la segunda parte en Valladolid quedó interrumpida por la muerte del autor en 1557, y solo se editó completa entre 1851 y 1855 en cuatro volúmenes.

En sus escritos americanos, Oviedo se presenta como un admirador de la naturaleza y de las costumbres indígenas, que describe con entusiasmo, pero con objetividad, en lo que le sirvió de no poco desconocer el latín, ya que incluso su Plinio lo había leído en italiano, lo que le notó su gran enemigo Bartolomé de Las Casas, que reconoció, sin embargo, sus méritos científicos.

(*) Luis Cabrera de Córdoba (1.559 Madrid – 1.623 Madrid):

Historiador del Siglo de Oro.

Escribió algunas poesías en las que se observa el influjo de Luis de Góngora.

Su obra capital es la Historia de Felipe II, cuya primera parte apareció en Madrid, en 1619.

Fue secretario de Margarita de Austria.

En 1584 era escribano de ración del Gran Duque de Osuna, a la sazón virrey de Nápoles.

Intervino en la organización de una expedición marítima para defender a los caballeros de Malta contra los piratas turcos y venecianos y en la construcción de algunos de los barcos de la Armada invencible.

Felipe II de España le encomendó misiones de importancia y pasó a ser secretario de la reina y cantinero de la casa real de Castilla.

(*) Diego de Silva y Mendoza (23.12.1564 Madrid – 15.06.1630 Madrid):

Hijo de Ruy Gómez de Silva y de Ana de Mendoza de la Cerda, príncipes de Éboli.

Felipe III lo nombró en 1616 I marqués de Alenquer (Portugal) para hacerle Grande de este reino.

Desempeñó altos cargos en la corte de los reyes de la Casa de Austria Felipe II, Felipe III y Felipe IV, culminando su carrera administrativa con el nombramiento de virrey y Capitán General de Portugal en 1616.

Como poeta figura entre los grandes del S. XVII, si bien sus contemporáneos le reprocharon una excesiva sutileza conceptista, sus conceptos que se quiebran de delgados. Eso lo percibió bien su contemporáneo, el gran poeta también Juan de Tassis y Peralta, II conde de Villamediana.

(*) Jerónimo de la Quintana (??.11.1576 Madrid – ??.11.1644) :

Historiador y clérigo español.

Fue autor de la primera historia completa sobre la capital española, titulada:

“A la muy antigua, noble y coronada villa de Madrid: historia de su antigüedad, nobleza y grandeza”

Mesonero Romanos lo consideró decano de los cronistas de la villa de Madrid.

Empleó unos diez años en la construcción de su enciclopedia sobre Madrid, concluida hacia 1627, costeada por la propia Villa y publicada en 1629.

(*) María de Zayas (12.09.1590 Madrid – ??.??.1661) :

Escritora española del Siglo de Oro.

Sus novelas cortas tuvieron gran éxito y se siguieron reimprimiendo hasta que en el siglo XVIII la Inquisición decidió prohibirlas.

Fue, junto a Ana Caro de Mallén y Sor Juana Inés de la Cruz, una de las tres grandes escritoras del siglo XVII español.

Está considerada como una de las representantes del feminismo premoderno en España.

(*) Ramón de la Cruz (28.03.1731 Madrid – 05.03.1794 Madrid):

Dramaturgo considerado como uno de los definidores del casticismo madrileño en el contexto del «arte nuevo de hacer comedias» expresado en forma de sainete.

Intentó reunir su obra, que publicó en una colección incompleta de diez tomos (1786-1791).

Escribió un total de 542 obras, entre dramas, sainetes y zarzuelas.

Fue uno de los mejores amigos del pintor Francisco de Goya.

(*) Nicolás Fernández de Moratín (20.07.1737 Madrid – 11.05.1780 Madrid):

Poeta, prosista y dramaturgo. Padre del también dramaturgo Leandro Fernández de Moratín.

Estudió en La Granja (Segovia) y en el colegio de los jesuitas en Calatayud, y posteriormente Derecho en la Universidad de Valladolid. Ejerció la abogacía en Madrid y entró al servicio de la reina Isabel de Farnesio como ayuda de guardajoyas.

Fue miembro de la tertulia de la Fonda de San Sebastián, a la que también asistían José Cadalso, Tomás de Iriarte e Ignacio López de Ayala y donde solo se permitía hablar de «teatro, toros, amores y versos».

Su obra teatral comprende una comedia, La petimetra (1762), y tres tragedias: Lucrecia (1763), Hormesinda (1770) y Guzmán el Bueno (1777). Concebía el teatro, dentro de los ideales del neoclasicismo.

Es el iniciador de la poesía taurina reconocida como un género o subgénero preciso dentro de la poesía del siglo XVIII, un género que alcanzaría su punto álgido en el siglo XX conocido como el «siglo de oro de la poesía taurina» en el que casi todos los poetas de la generación del 27 escribieron sobre tauromaquia, a favor de ella o en contra.

(*) Agustín Francisco Gato Durán y de Vicente Yáñez (14.10.1789 Madrid – 01.12.1862 Madrid):

Pariente decimonónico de Antonio Machado.

Su padre, el doctor Francisco Durán, fue el traductor del Pigmalión de Jean-Jacques Rousseau.

Estudió dos años en el Seminario de Vergara.

Frecuentó entre 1803 y 1806 la tertulia de Manuel José Quintana.

En 1847 fue nombrado académico de la Española y en 1854 director de la Biblioteca Nacional.

Recibió de la reina la Gran Cruz de la Real Orden de Isabel la Católica y fue nombrado miembro de la Academia Greco-Latina y la Académie d’Archéologie de Belgique.

Compuso estudios sobre Lope de Vega y Tirso de Molina, y algunas leyendas.

(*) Juan Eugenio Hartzenbusch (06.09.1806 Madrid – 02.08.1880 Madrid):

Tradujo obras francesas de Molière, Voltaire y Alejandro Dumas y refundió comedias del Siglo de Oro desde 1827.

El 19 de enero de 1837 estrenó con enorme éxito en el Teatro del Príncipe su drama Los amantes de Teruel.

El conocimiento de la poesía germánica le impulsó a buscar la concisión y el sentido moral y filosófico más que la brillantez y la armonía. Fue un excelente traductor de poemas italianos y alemanes: dominaba esos idiomas y además el inglés y el francés.

Los amantes de Teruel (1837) es un drama romántico en prosa y verso y se inspira en la leyenda turolense del mismo nombre, que proviene del Decamerón de Giovanni Boccaccio.

(*) José Echegaray (19.04.1832 Madrid – 14.09.1916 Madrid):

Polifacético personaje de la España de finales del S. XIX con excelentes resultados en todas las áreas en las que se involucró.

Ingeniero, dramaturgo, político y matemático español.

Obtuvo el Premio Nobel de Literatura en 1904, siendo el primer español en conseguir dicho galardón.

Realizó importantes aportaciones a las matemáticas y a la física.

Introdujo en España la geometría de Chasles, la teoría de Galois y las funciones elípticas.

Está considerado como el más grande matemático español del S. XIX.

Fundó la Real Sociedad Matemática Española.

Su extensa obra no dejó de crecer ni en su vejez, etapa en la que escribió 25 o 30 tomos de Física matemática.

Fue presidente del Ateneo de Madrid (1898-1899).

Presidente de la Asociación de Escritores y Artistas Españoles durante el periodo 1903 a 1908.

Miembro de la Real Academia Española donde ocupó el sillón “e” minúscula entre 1894 y 1916.

Senador vitalicio (1900) y dos veces presidente de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales (1894–1896 y 1901–1916).

Primer presidente de la Sociedad Española de Física y Química, creada en 1903

Catedrático de Física matemática de la Universidad Central de Madrid (1905)

Presidente de la sección de Matemáticas de la Asociación Española para el Progreso de las Ciencias (1908)

Primer presidente de la Sociedad Matemática Española (1911).

(*) Enrique Jardiel Poncela (15.10.1901 Madrid – 18.02.1952 Madrid):

Escritor y dramaturgo. Su obra, relacionada con el teatro del absurdo, se alejó del humor tradicional acercándose a otro más intelectual, inverosímil e ilógico, rompiendo así con el naturalismo tradicional imperante en el teatro español de la época.

Esto le supuso ser atacado por una gran parte de la crítica de su tiempo, ya que su ironía hería los sentimientos más sensibles y abría un abanico de posibilidades cómicas que no siempre eran bien entendidas.

Cliente habitual de cafés como el Universal, el Europeo, el café Granja El Henar, el de las Salesas o el Castilla, que usaba como despacho de trabajo, en 1929 publicó su primera novela Amor se escribe sin hache, que ridiculizaba el género de novelas de amor. Al año siguiente, se publicó ¡Espérame en Siberia, vida mía!, parodia de las novelas de aventuras, escrita en apenas cuatro meses. En 1931 publicó una de sus novelas más populares: Pero… ¿hubo alguna vez once mil vírgenes?, sobre el tema del donjuanismo.

(*) Miguel Mihura (21.07.1905 Madrid – 28.10.1977 Madrid):

Estudió bachillerato en el Colegio San Isidoro de la calle de las Infantas en Madrid.

Durante la década de 1920, trabajó como periodista: son años de una cierta bohemia, de tertulias en los cafés, donde conocerá a importantes periodistas del género humorístico, como Tono, Edgar Neville y Enrique Jardiel Poncela; este último le influyó poderosamente en el estilo.

En 1932 escribió Tres sombreros de copa, que no publicó hasta 1947, y no fue representada hasta 1952.

Una de las obras maestras del teatro humorístico.

Durante la guerra civil española, se refugió en San Sebastián con el bando sublevado y militó en la Falange Española. Allí fue director de una revista de propaganda para los soldados del frente, La Ametralladora.

Tras la contienda colaboraría con el semanario Tajo, donde dirigió la sección humorística «La Ametralladora».

En 1941 pasó a colaborar con La Codorniz, considerada como el estandarte paródico de las convenciones sociales del momento.

Sus obras más representativas son:

Tres sombreros de copa (1952).

Maribel y la extraña familia (1959).

Ninette y un señor de Murcia (1964).

La decente (1967).

–COMPOSITORES–

(*) Francisco Asenjo “Barbieri” (03.08.1823 Madrid – 19.08.1894 Madrid):

Honrado como el creador de un teatro musical característicamente español.

Autor principalmente de zarzuelas.

Ingresó en el Conservatorio de Madrid donde estudió con Pedro Albéniz (piano).

Escribió más de setenta zarzuelas. Entre los títulos sobresalen: Gloria y Peluca (1850), Jugar con fuego (1851), Todos son raptos (1851), El marqués de Caravaca (1853) y Los diamantes de la corona (1854) entre otros.

Escribió multitud de artículos y reunió un importante archivo de documentación musical que ha sido publicado por la Sociedad de Autores en años recientes. Redactó el importante prólogo de la Crónica de la ópera italiana en Madrid, de Luis Carmena y Millán (1878).

(*) Federico Chueca Robles (05.05.1846 Madrid – 20.06.1908 Madrid):

Uno de los máximos representantes del género chico (zarzuelas en un acto).

Segundo hijo de una familia acomodada.

Cursó solfeo en un selecto colegio lo cual le convirtió en un extraordinario pianista.

Estudió también medicina.

En 1866 fue detenido como participante en las manifestaciones estudiantiles contra el gobierno de Narváez.

Más tarde, Francisco Asenjo Barbieri ayudó a orquestar y dirigir las obras y su gran éxito convenció a Chueca a dejar la medicina y dedicarse a la música.

Dirigió la orquesta del Teatro Variedades.

Tenía un talento innato, una gracia con la melodía y el ritmo, que le llevaron a componer extraordinarias piezas musicales. Trabajó con varios colaboradores como Barbieri, Tomás Bretón, y sobre todo Joaquín Valverde, en muchas de sus obras.

(*) Federico Moreno Torroba (03.03.1891 Madrid – 12.09.1982 Madrid):

Uno de los más vitales y prolíficos cultivadores de zarzuelas del siglo XX. Fue también crítico musical y compositor de piezas para guitarra. Desde muy temprano, su talento lo inclinó al teatro musical.

Afirmado en su estilo expresivo en el más castizo españolismo, utilizaba un lenguaje directo y sencillo, pero de gran elegancia formal. Hasta su muerte, que lo sorprendió trabajando para el ballet Don Quijote, desempeñaba el cargo de presidente de la Sociedad General de Autores de España, que tomó en 1974, y el de presidente de la Academia Nacional de Bellas Artes que asumiera en 1978.

Quizás su composición más representativa sea “Luisa Fernanda” 1932.

(*) Rafael Oropesa Clausín (1.893 Madrid – 1.944 Ciudad de México):

Miembro del Partido Comunista de España y directivo del Sindicato de Autores.

Se exilió en Francia en febrero de 1939.

En Francia estuvo prisionero en el Campo de Concentración de Barcarés hasta el 25 de mayo de 1939, día en el que la banda, llamada Agrupación Musical Madrid, logró embarcarse en el “Sinaia”, el primer buque fletado por el SERE, Servicio de Evacuación de los Refugiados Españoles, con la ayuda del Gobierno Mexicano de Lázaro Cárdenas.

Este barco zarpó de Séte (Francia) con 1.600 españoles refugiados de la Guerra Civil hasta su llegada al puerto de Veracruz (México) el 13 de junio de 1939.

Oropesa tiene más de cien canciones registradas en la Sociedad General de Autores de España (SGAE) y fue un compositor famoso en su época, autor, junto a Florencio Estrada Ledesma, de uno de los pasodobles más interpretados en las plazas de toros, ‘Domingo Ortega’, con letra de Salvador Mauri, así como ‘Chiclanera’.

–PINTORES–

(*) Claudio Coello (02.03.1642 Madrid – 20.04.1693 Madrid):

Destacado representante del barroco. Formado con Francisco Rizi, en 1683 fue nombrado pintor del rey Carlos II, cargo en el que acometerá su más importante obra: La Adoración de la Sagrada Forma de la sacristía del Monasterio de El Escorial.

Pintor de grandes telas de altar para las iglesias y conventos de Madrid y sus alrededores, fue también pintor al fresco y de arquitecturas efímeras siempre con gran sentido escenográfico.

Entre sus obras destaca:

“El triunfo de San Agustín” 1664 Museo del Prado.

(*) Juan Pedro Peralta (1.686 Madrid – 1.756 Madrid):

Pintor de cámara de Felipe V, tardobarroco, se especializó en la pintura de bodegones y decorados teatrales al temple.

Sobrino y discípulo de Juan Vicente Ribera.

En 1724, por encargo del rey Luis I, pintó los decorados para una función teatral representada en El Escorial, en lo que parece el primer encargo que recibió para trabajar como pintor independiente, y en 1729 pintó un teatro «todo de su mano» en el Real Alcázar de Madrid.

(*) Eduardo Rosales (04.11.1836 Madrid – 13.09.1873 Madrid):

Pintor purista español.

Estudió en las escuelas Pías de San Antón. Ingresó en 1851 en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

Llegó a Roma en octubre de 1857 por sus propios medios y sin ayuda oficial, aunque más tarde conseguiría que le concedieran una pensión extraordinaria.

Se unió al grupo de pintores españoles que se reunían en el Antico Caffè Greco (Casado del Alisal, Dióscoro Puebla, Fortuny).

Allí comenzó a asociarse con los círculos puristas nazarenos, pero pronto abandonó esa tendencia, en la que hizo su primera obra de importancia, Tobías y el ángel.

Se interesó por un estilo más realista, en el que realizó su gran obra maestra, Doña Isabel la Católica dictando su testamento, conservada en el Museo del Prado.

(*) Eusebio Zuloaga (15.12.1808 Madrid – 23.02.1898 Deusto):

Considerado el iniciador del arte del damasquinado moderno.

Participó en la primera exposición internacional celebrada en el Crystal Palace de Londres en 1851.

Sumó diversos premios en España, Inglaterra, Francia y Bélgica.

Obtuvo la Medalla de Plata en la Exposición de la Industria española que se realizó en Madrid en 1845 y era considerado el mejor arcabucero español de la época.

(*) María del Rosario Weiss (02.10.1814 Madrid – 31.07.1843 Madrid):

Ahijada y discípula de Francisco de Goya, con quien compartió los últimos años de su vida.

De sus dotes artísticas dan una idea por ejemplo los setenta y siete dibujos conservados en la Hispanic Society que en un principio eran atribuidos a Goya, hasta que en 1956 José López-Rey demostró que eran de Rosario.

En junio de 1840 fue nombrada Académica de mérito de San Fernando y, en 1842, maestra de dibujo de las infantas Isabel (futura Isabel II) y Luisa Fernanda.

(*) Daniel Zuloaga (08.04.1852 Madrid – 27.12.1921 Segovia):

Por las influencias sociales de su padre (Eusebio Zuloaga), trabajó desde muy joven en el Palacio Real.

Tras su formación en la escuela de porcelana de Sèvres (Francia), fue elegido por el conde Morphy, secretario del rey Alfonso XII, para dirigir y recuperar la Real Fábrica de la Moncloa.

Junto a varios arquitectos del último cuarto de siglo español protagonizó el periodo dorado de la historia de la azulejería urbana en Madrid, con obras como el Palacio de Velázquez, el Palacio de Cristal del Retiro y el Hospital de Maudes, entre otros.

(*) Ulpiano Fernández-Checa (03.04.1860 Colmenar de Oreja – 05.01.1916 Dax/Francia):

En cuanto tuvo la edad requerida, a los dieciséis años, se matriculó en la Escuela Superior de Pintura de la Academia de Bellas Artes de San Fernando, en la que permaneció desde 1876 hasta 1883.

De entre sus obras:

“La anunciación de la virgen” 1875

“Entrada de los hunos en Roma” 1887.

Entre algunos de sus premios y condecoraciones podríamos destacar:

1887: Primera medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes de Madrid.

1891: Caballero de la Orden de Carlos III de España.

1894: Caballero de la Legión de Honor, Francia.

1895: Medalla de Oro en la Exposición Internacional de Atlanta.

1900: Medalla de Oro en la Exposición Universal de París.

Con motivo del segundo centenario de la muerte de Calderón de la Barca, realizó sus primeras colaboraciones como ilustrador en la revista. Interesado por el devenir artístico, se movió dentro de los círculos culturales madrileños, y participó como socio fundador en la creación del Círculo de Bellas Artes de Madrid.

(*) Juan Gris (23.03.1887 Madrid – 11.05.1927 Boulogne-Billancourt/Francia):

Nació en pleno centro de Madrid, junto a la Puerta del Sol, en la Calle del Carmen.

Desarrolló su actividad principalmente en París.

Está considerado uno de los maestros del cubismo.

Al igual que otros cubistas y que el arte moderno en general, Juan Gris tuvo escaso predicamento en los circuitos culturales españoles mientras vivió. Todavía décadas después de su muerte, su producción tenía escasísima presencia en los museos públicos.

Tiene obras en el Museo Thyssen-Bornemisza, la Academia de San Fernando, Tate Gallery de Londres o en el Art Institute de Chicago entre otros.

–ESCULTORES–

(*) Ricardo Bellver (23.02.1845 Madrid – 20.12.1924 Madrid):

Alumno en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, donde obtuvo varios premios en distintas categorías.

En 1874 ganó, mediante oposición, una plaza de pensionado de número para completar su formación en la Academia Española de Bellas Artes de Roma.

Dos de sus obras más representativas sean quizás:

– El ángel caído, obra fundida en bronce en 1878 para la Exposición Universal de París.

– Monumento a Juan Sebastián Elcano en 1881 en Guetaria.

(*) Arturo Mélida (24.07.1849 Madrid – 15.12.1902 Madrid):

Escultor, arquitecto, pintor y militar, hermano del pintor Enrique Mélida y del arqueólogo José Ramón Mélida.

Su madre Leonor Alinari y Adarve era hija de un artista florentino.

Ingresó en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en 1899.

Llegó a obtener la medalla de oro de la Academia francesa y la Gran Cruz de la Legión de Honor por su trabajo como arquitecto en el pabellón español de la Exposición Universal de París de 1889.

Sus dos esculturas más emblemáticas son:

– Tumba de Cristóbal Colón, 1891 en la catedral de Sevilla. En bronce policromado.

– Monumento a Colón en la plaza de Colón de Madrid (1885).

–ARQUITECTOS–

(*) Luis de Vega (1.495 Madrid – 1.562 Madrid):

Trabajó como arquitecto del emperador Carlos I (junto con Alonso de Covarrubias) desde 1532.

Para Francisco de los Cobos, secretario del emperador, construyó en Valladolid un palacio que años después sería adquirido por el Duque de Lerma para, a su vez, vendérselo a Felipe III.

De la misma época es el Palacio de Dueñas en Medina del Campo.

En 1547 empieza la construcción del Palacio del Pardo posteriormente muy modificado, primero por Francisco de Mora y luego por Francesco Sabatini.

Con su sobrino, Gaspar de Vega, trabajó en Aranjuez y en el palacio de Valsaín.

Desarrolló trazas de diseño en los Reales Alcázares de Sevilla, donde volvió a colaborar con Gaspar de Vega.

Su labor continuó hasta los comienzos del reinado de Felipe II, hasta que se hace cargo de las obras el arquitecto Juan Bautista de Toledo.

(*) Rodrigo Gil de Hontañón (23.02.1500 Rascafría – 31.05.1577 Segovia):

Su estilo personal influyó en la obra de arquitectos más modernos como Antonio Palacios.

Su obra se encuentra a caballo entre el gótico tardío y el clasicismo renacentista.

Algunas de sus obras:

Palacio de los Guzmanes (León)

Colegiata de Santa María (Villafranca del Bierzo)

Colegio Mayor de San Ildefonso, sede de la Universidad de Alcalá de Henares.

(*) Juan Bautista de Toledo (1.515 Madrid – 1.567 Madrid):

Experto en urbanismo e ingeniería militar e hidráulica.

Conocido por haber dado las trazas generales para la construcción del Real Monasterio de El Escorial.

Es posible que su verdadero nombre fuera Juan Bautista de Alfonsis.

En el Monasterio de El Escorial, el 23 de abril de 1563, en la ceremonia de colocación de la primera piedra, escribió sobre la cara visible del sillar: “JOANNES BAPTISTA ARCHITECTUS MAJOR. IX KAL MAII” bajo el nombre de “Joanne Bapta Hispano”.

El Papa Pablo III le nombró el 18 de diciembre de 1546 arquitecto adjunto de la Basílica de San Pedro, la cual estaba en periodo de construcción por aquel entonces.

(*) Gaspar de Vega (1.523 Madrid – 1.575 Madrid):

Sobrino del arquitecto Luis de Vega (arquitecto imperial de los Reales Alcázares, en época de Carlos I) y cuñado de Francisco de Villalpando.

Obtiene el título de Maestro de Obras de Felipe II en 1552

Realizó trabajos en los reales sitios de Aranjuez, Toledo, Sevilla, Segovia, entre otros.

Una de sus obras el Puente de Segovia en Madrid.

(*) Antonio Sillero (1.526 Madrid – 1.594 Madrid):

Hermano de Diego Sillero.

Algunas de sus obras:

La Casa de las Siete Chimeneas

El Monasterio de las Descalzas Reales (por encargo de la Princesa Doña Juana).

Las primeras obras de la Plaza Mayor antes de su asignación a Juan Gómez de Mora.

(*) Diego Sillero:

Recibió el título de aparejador de las Obras Reales el 20 de noviembre de 1605, otorgado por Felipe III.

Hermano de Antonio Sillero.

Algunas de sus obras:

La Casa de la Panadería en la Plaza Mayor de Madrid.

Trabajó junto a Juan Bautista de Toledo, en la rehabilitación en 1559 el convento de las Descalzas Reales, antiguo palacio de los reyes de Castilla.

Reformó las fuentes de Leganitos y Lavapiés junto con Francisco de Mora.

El Hospital de Pobres de Madrid.

(*) Pedro de Ribera (04.08.1681 Madrid – 19.10.1742 Madrid):

Barroco. Su actividad se desarrolló casi exclusivamente en Madrid durante la primera mitad del siglo XVIII.

Discípulo de José Benito de Churriguera (creador del estilo churrigueresco).

Algunas de sus obras:

Iglesia de Nuestra Señora de Montserrat (Madrid)

Ermita de la Virgen del Puerto (Madrid)

Puente de Toledo (Madrid)

Monasterio de Uclés.

(*) Bartolomé Hurtado (04.04.1620 Madrid – 26.09.1698 Madrid):

Arquitecto del rey Felipe IV y de su sucesor Carlos II. Cuando falleció Jerónimo de Ornedal, un decreto de doña Mariana de Austria, de 24 de agosto de 1667, le nombra aparejador mayor y primero de las Obras Reales a propuesta de Baltasar Barroso de Ribera, Marqués de Malpica.

Algunas de sus obras:

El Alcázar de Madrid (1675).

El Palacio-monasterio de San Lorenzo de El Escorial

Las Caballerizas Reales de la Reina Madre.

La Iglesia de Nuestra Señora de Gracia en Madrid.

La Iglesia de Villaviciosa de Odón.

El Hospital de la Inclusa en la Puerta del Sol en 1654.

Las casas de la cofradía del Santísimo Sacramento de San Martin.

La Iglesia de nuestra señora de la Natividad de Navacerrada en Navacerrada (Madrid)

la Carnicería de la plazuela de San Ildefonso.

El Corral del Príncipe 1666.

(*) Ventura Rodríguez (14.07.1717 Ciempozuelos – 26.09.1785 Madrid):

En 1747 fue nombrado académico de mérito de la Academia de San Lucas de Roma.

En 1749 el rey Fernando VI escogió su proyecto para la construcción de la capilla del Palacio Real de Madrid.

Otras obras suyas, la Santa Capilla de Nuestra Señora del Pilar en Zaragoza, El Palacio del Infante Don Luis en Boadilla del Monte, La fuente de Cibeles, el Real Monasterio de la Encarnación (Madrid)

(*) Juan de Villanueva (15.09.1739 Madrid – 22.08.1811 Madrid):

Neoclasicismo. Sus máximas influencias fueron Juan Bautista de Toledo y Juan de Herrera, artífices del Monasterio de El Escorial.

En 1771 construye la Casa de Infantes en el Real Sitio de Aranjuez

En 1772, la Casita del Príncipe en El Pardo

En 1773, la Casita de Arriba, para su uso por el infante don Gabriel, y la Casita de Abajo (o del Príncipe), ambas en el Real Sitio de El Escorial.

En 1768, fue nombrado arquitecto de la comunidad de monjes jerónimos del Monasterio de El Escorial, donde completó el cierre de la Lonja.

Su primera gran obra de envergadura, la Casa de los Infantes y de la Reina.

Su obra maestra es el edificio del Gabinete de Historia Natural, hoy Museo del Prado.

(*) Carlos Arniches Moltó (24.09.1895 Madrid – 12.10.1958 Madrid):

Arquitecto e intelectual de la Generación del 25, autor del Hipódromo de La Zarzuela de Madrid junto con Martín Domínguez, obra en la que colaboró el ingeniero Eduardo Torroja. Era el mayor de los hijos del escritor Carlos Arniches Barrera.

Heredó el interés por el mundo intelectual madrileño que lo mantuvo toda su vida vinculado de manera natural al mundo creativo más intenso del Madrid del momento, sin discriminar edad o ámbito.

Merecido reconocimiento al catedrático Antonio Tenorio Adame

Develación Placa Universidad Leonardo Da Vinci

Tehuacán, Puebla, 11 de septiembre del 2021

La Universidad Leonardo Da Vinci, con motivo de su décimo quinto aniversario, rindió un merecido homenaje al Mtro. Antonio Tenorio Adame, develando la placa de la biblioteca que llevará su nombre.

Develación Placa Universidad Leonardo Da Vinci
El abogado Fernando Otáñez y el licenciado Antonio Tenorio Adame
Develación Placa Universidad Leonardo Da Vinci
Develación Placa Universidad Leonardo Da Vinci
Develación Placa Universidad Leonardo Da Vinci

Taller de cine debate llamado Elipsis

Taller de cine debate

Buenos Aires, Argentina, 7 de septiembre del 2021

En las páginas del taller de Facebook e Instagram (@elipsis.cinedebate) se encuentran  las películas que fuimos analizando donde se puede ver el tipo de cine que debatimos.

Algo importante a tener en cuenta es que no hace falta contar con ningún conocimiento previo.

Se puede abonar de forma mensual o por encuentro individual, y la frecuencia de los encuentros es quincenal.

Las opciones de grupos son: martes, miércoles o jueves a las 20 hrs (ARG) vía ZOOM.

Si te llega a interesar la propuesta del taller no dudes en escribirnos, sin compromiso, para más información:

Mail: elipsis.cinedebate@gmail.com

WhatsApp: +5491131801425

MovilizARTE para la paz

EL SUSURRO DEL CORAL (CUENTO, PARTE V, EPÍLOGO Y ALGO MÁS)

ELEDUBINA BECERRIL RODRÍGUEZ

(29 de Junio de 1989)
En el día del cierre y fin del ciclo escolar, casi no pudieron hablar.
Xeno llevaba puesto un vestido blanco que hacía resaltar su piel morena y su cabello rizado volaba con el viento.

Ferder salió de su casa por la tarde, al improvisado auditorio, a menos de media cuadra.
En cinco pasos llegó hasta ahí, la lluvia caía y a través de los cristales de las enormes ventanas miró a Xeno bailando con los maestros.
Ferder sintió incomodidad y se negó a entrar, pese a que varios maestros y maestras le invitaban con señas, porque pensó que no era apropiado, puesto que llevaba ropa deportiva, un ‘pants’ completo de color azul marino, mientras todos en el interior tenían ropa de gala.

(20 de Enero de 1991)
Ferder, su mamá y un hermano pequeño, fueron cerca del cementerio, justo donde está la escuela que permanecía cerrada. Una maestra se asomó por una pequeña ventana y los saludó, permitiéndoles el ingreso.
Ferder pidió acceso, mientras su mamá se quedaba conversando.
—Voy a ver a Xeno. —dijo —.
La maestra le indicó, donde estaba y a Ferder se le desbocó el corazón.
A través de la ventana del salón, estuvo mirándola, cómo es que, de espaldas al grupo, escribía en el pizarrón.
Su maravillosa caligrafía con redacción y ortografía impecable, siempre lograban encantar a Ferder.
Su voz de ángel fortalecido, en el momento de explicar el contenido de lo que tenía escrito, ampliando los datos para una mayor comprensión de sus alumnos, era sencillamente un espectáculo admirable.

—Chicos, recuerden que para poder escribir un texto, sea el que sea, debemos poner énfasis en varios aspectos: la ortografía principalmente, revisar los tiempos gramaticales y lo más importante, tener una idea propia, que vamos a desarrollar. —Volteó al grupo y descubrió a Ferder— . Abrió la puerta del salón y salió, el grupo entero los abucheó:

—Buuuuuuuuuuuuuuuu

—Ferder ¿Desde qué momento estás aquí? ¡Qué sorpresa!

—¡Oh, no interrumpas tu clase! Sigue.

—No, es la última que doy, terminándola, me voy, mejor dime, cuéntame de ti.

—Estoy estudiando Artes Plásticas, en Bellas Artes.

—¡Oh! ¿Y entonces la literatura, los poemas?

—Ya tengo la propuesta para publicarlos.

—¿De verdad?

—Sí, sólo que no quiero.

—¿Por qué?

—Hasta que tenga uno que realmente valga la pena.

—Ferder, tengo la asignatura de Español, ahora necesitamos esas publicaciones, para ponerlas de ejemplo. ¿Verdad chicos?-

—Siiiiiiiiiiiii —gritaron todos desde dentro— .

Xeno, por supuesto, tú serás, como siempre, la primera en leerlo. ¡Ah! Y te equivocaste, son tiempos verbales y gramaticales.- La miró inmensamente, sin saber que era la última vez.
Xeno Renaítre, siguió conversando, hasta que le preguntó:

—¿Porqué me amaste tanto y porqué me sigues amando?

—Por que tú jamás me juzgaste, nunca me criticaste por mi aspecto personal, tampoco te portaste mal aún cuando tuviste en tus manos la posibilidad de hacerlo. Otras personas en tu lugar hubieran aprovechado la circunstancia y tú no lo hiciste. Por encima de todo me respetaste, me cuidaste y me protegiste. Valoraste mis escritos y enriqueciste mi obra. Tienes unos valores éticos y morales, que en conjunto con tu inteligencia te hacen digna de ser recordada.
Después de unos minutos, se despidieron.
Ferder se quedó contemplándola unos instantes, su inolvidable blusa negra de encaje y su cabello serían el recuerdo imborrable y perpetuo que le darían ese toque de sensibilidad a cada línea que seguiría escribiendo.

—Corrijan ahí, donde dice: tiempos gramaticales, pongan ‘tiempos verbales y gramaticales’.
—Alcanzó a escucharla, cuando iba bajando las escaleras — .

EPÍLOGO:
Después de la muerte de Xeno Renaítre en 1993, como un homenaje personal muy privado, Ferder le publicó cuatro poemas en un suplemento cultural destacándose este:

¿QUIÉN TENDRÁ DERECHO?
¿Quién tendrá derecho
de visitar esa tumba?
¿Quién tiene amor en el pecho?
O
¿Quién en la cárcel se derrumba?
Los números se acumulan
sobre mí, sobre tí,
no sé si son minutos,
horas, años, estrellas
o sólo es la luna
que se divide por mí,
o sólo es el amor,
metáfora del infinito.
¿ Quién tendrá derecho
para recordarte siempre?
¿ Quién se mojó
creyendo a la lluvia un techo?
O
¿ Quién en la celda,
se convierte en serpiente?
Las luces se amontonan
sobre tí, sobre un árbol,
sobre mí, sobre la tierra.
Un incidente detona:
la salida, la puerta,
el agujero que se desmorona.

El poema que Xeno Renaítre quiso leer, se publicó entre 1996 y 1997. El susurro del coral, quedó a salvo.

EL SUSURRO DEL CORAL (CUENTO, PARTE IV- B, COMPLEMENTO)

ELEDUBINA BECERRIL RODRÍGUEZ.

Los ojos de Ferder Cassighi, se perdían en los movimientos intensa y rigurosamente ensayados de Xeno, en el momento que ella se disponía a montar una coreografía a un grupo selecto de su escuela.

– Toma estas cosas y me ayudas a anotarles las calificaciones a tus compañeros. – le ordenó.

Cassighi, vió como la peculiar maestría, con la que se desenvolvía en la danza, la colocaba como una verdadera artista, porque no se limitaba a seguir y repetir los pasos de otros, sino que proponía y creaba con destreza.

A punto del desmayo por tanta emoción despertada, observó cómo se le acercaba y sin poderlo creer le extendía la mano, para invitarle a acompañarla en su magnífica creación.

– Una sílfide de la danza, un hada del movimiento.- Pensó.

– Ferder, dame mis cosas y vamos al salón.- Volvió a ordenar.

– ¿ Cómo lo haces? –

– ¿Qué?-

– Eso, de bailar o danzar así, tan diferente, cómo si estuvieras inventando el movimiento. –

– Pensé que nadie, nunca lo iba a notar. Sabes Ferder, no todos tenemos los mismos sueños, o las mismas metas. A mí me gustaría ser recordada como esas mujeres que inspiraron grandes obras, por ejemplo: Laura, la de Petrarca, o Beatriz Portinari, la de Dante, o quizá incluso Aldonza Lorenzo, la Dulcinea de Don Quijote. Las que quedaron inscritas en la Literatura y ya son imborrables.-

Con el mágico hipnotismo de su voz y un alma transparente en su perfección apropiándose de ese cuerpo temporal, Xeno traspasaba la barrera del tiempo y el espacio, viajando sin permanecer, tal como lo hacen los espíritus superiores.

– Yo invento el movimiento, pero tú lo vas a detener a través de tu escritura. –

– Así será, Xeno, para que nadie, lo olvide jamás. –

EL SUSURRO DEL CORAL

EL SUSURRO DEL CORAL (CUENTO) PARTE IV

EL SUSURRO DEL CORAL (CUENTO) PARTE III

EL SUSURRO DEL CORAL (CUENTO) PARTE II

EL SUSURRO DEL CORAL (CUENTO I)

EL SUSURRO DEL CORAL (CUENTO, PARTE IV)

ELEDUBINA BECERRIL RODRÍGUEZ.

Ferder Cassighi observó como Xeno Renaítre se le acercaba energícamente. Llevaba en sus brazos un tomo perfectamente empastado de las Obras Completas de Torquato Tasso, donde sobresalían unas veinte o veinticinco hojas de cuaderno, qué reconoció de inmediato como suyas.

– ¡FERDER, basta, deja de escribirme poemas de amor! Eso es una emoción pasajera. Tu cultura, tu amplísimo vocabulario y tu talento, dan para mucho más.-

Ferder abrió los ojos desmesuradamente, mientras ella le mostraba los poemas, bajo su análisis riguroso, subrayando las frases que consideró mejor escritas :

– Mira, si reuniéramos todas éstas frases de forma ordenada, y que pudieran convertirse en un solo poema organizado, según la secuencia de tu pensamiento, en verdad nos mostraría un texto épico, tal cómo me lo estoy imaginando.-

Ferder la contemplaba más allá del amor, porque Xeno estaba ingresando realmente al maravilloso mundo de la inteligencia y de la textura literaria, se apropiaba de su obra para organizarla, con una increíble visión del conocimiento.

– Entonces Xeno, ¿ qué hago ? –

Xeno, con la sonrisa más bella que ha podido existir :

– Ya te dije, quiero el mejor poema. Tú puedes.-

Movió el libro por encima de sí misma.

Ferder regresó a su casa, sin hablarle a nadie. Se fué a perder entre los árboles enormes, durante muchas horas y llegó a la conclusión de que jamás iba a poder escribir lo que Xeno le solicitaba.

Por la noche se perdió igualmente entre las cajas de cartón llenas de libros.