España vive uno de los momentos peores de toda su Historia, desde que la nación fuera fundada por el matrimonio de Fernando de Aragón, e Isabel de Castilla.
Justo en las postrimerías de la Edad Media, los Reyes Católicos, tras la toma de Granada, lanzaron un enorme órdago al mundo, como fuera la expedición de Cristóbal Colón en busca de las riquezas presumidas en la parte posterior de Asia, conocidas como Indias Orientales, en una ruta inédita, que, según los planes, inauguraría España, en beneficio de sus aspiraciones en liderar el mundo conocido, como la gran potencia hegemónica, gracias a las riquezas, cuya certeza de encontrarse en aquellas tierras, allende los mares, se daba por segura, tras las confidencias de aventureros como Marco Polo.
Las victorias del Gran Capitán en la península Itálica, no fueron casualidad, ni tampoco a causa de los aguerridos soldados españoles solamente, sino gracias a la creación de una novedosa táctica de guerra, donde la combinación eficaz de la artillería y las lanzas, daba como resultado una escasa resolución de la antigua caballería, clásico vector de victoria durante la Edad Media. Los Tercios españoles, conocieron una fama de invencibles, incluso cuando ya el Imperio vivía su ocaso, que hizo leyenda en Europa, y aún hoy es admirado su dominio del campo de batalla, hasta la batalla de Rocroi, en la que fueran derrotados por el eterno enemigo francés, al que, un siglo y medio antes, las huestes del Gran Capitán lograron abatir y humillar, incluso, con el apresamiento en Pavía, del rey Enrique I.
España había logrado mantener el dominio mundial, merced a la pujante entrada de las riquezas y recursos americanos, bajo dominio español otro siglo y medio más, periodo en el que todavía mereció ser temida y tenida en cuenta, por los nuevos amos del mundo, los británicos y los franceses.
Tras la Revolución Francesa, y la Guerra de Independencia contra los napoleónicos Ejércitos franceses, se evidenció que nuestra patria seguía demostrando el carácter bravío de otras épocas, pero había caído en un oscurantismo, incentivado por el aborto del Liberalismo, y la imposición de continuar en el Absolutismo, como una decisión personal del nefasto, Fernando VII, que provocó la pérdida de la América hispana, fugada en pos de las ideas liberales francesas, y enfrentada en una Guerra Civil contra el absolutismo Fernandino.
España demostró que era necesario contar con la voluntad de su pueblo, para cualquier decisión de calado, como la ocupación de su territorio, para forzar un cambio de régimen. Hechos como el 2 de mayo de 1808, en Madrid, o la batalla de Bailén, donde sucumbieron ante los españoles, las mejores tropas de Napoleón, bajo las órdenes del General de máxima confianza del Emperador francés, Dupont, hablan con elocuencia de una España aguerrida e indomable.
Ha pasado el tiempo, después de tanta sangre derramada, en lucha por la libertad, y por el bienestar, para lograr una España aliada con las grandes potencias mundiales de Occidente, entre la OTAN, y la Unión Europea, y se evidencia el cambiazo de la sociedad española, a una sociedad acomodada, que rehúye la lucha o las problemáticas, en favor de una camarilla política nada recomendable, que miente con fórmulas imposibles para conseguir las cosas, como es el hedonismo, y la felicidad personal, pase lo que pase, o caiga quien caiga. Nos está cundiendo el individualismo del, primero yo, después yo, y luego yo… que se aparte todo el mundo, que voy arrollando yo.
La figura del actual presidente, Pedro Sánchez Pérez-Castejón, obedece mucho a aquella receta. Un señor que quiere estar en el poder, y hace lo que haga falta para lograrlo, perdiendo la conciencia y la caballerosidad, si falta hiciese. España poco importa, lo importante son los tres palacios operativos, el avión Falcón, o el desmarcarse de las directrices Estadounidenses, porque desean destronar al dictador español, que acusa a Franco de violaciones de los derechos humanos, mientras hace él lo mismo.
No se conocen manifestaciones ni protestas populares en público, por iniciativa espontánea de las masas, a penas altercados, tras pequeñas cargas de los antidisturbios. Todo lo contrario, si el sanchismo toca las palmas, todo el mundo baila a su ritmo. Obedecemos de manera conforme, sin meditar lo que se nos manda, y la indolencia general poco conoce de economía, ni de trabajo, siquiera, porque Sánchez nos ayuda con unas pagas… miserables, todo hay que decirlo. Pan para hoy, hambre para mañana.
¿Qué ha sido de la España del 2 de mayo de 1808?. Una España que se lanzó a las calles de Madrid, para expulsar a los invasores franceses, que trataban de engañar al pueblo. La España que, rompiendo con su comodidad, se echó al monte para hacerle la guerrilla a Napoleón, hasta que logró derrotarlo.
FRAN AUDIJE
Fotografía Facebook.
Madrid, España, 23 de abril del 2026
Los artículos de opinión son responsabilidad exclusiva de sus autores. @UnidadParlamentariaEuropa

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