EL 5 DE MAYO Y LA SOBERANÍA NACIONAL


Juan Antonio García
Fotografía Facebook.
México, 12 de mayo de 2026
La tragedia de México se inició hace 500 años con una invasión española que destruyó 90 por ciento de códices y monumentos e impuso la esclavitud y el genocidio; una guerra de independencia que asesinó a sus principales dirigentes y fue realizada por los propios españoles y criollos ricos con tal de no aplicar la constitución liberal de Cádiz; una invasión norteamericana que nos despojó de la mitad del territorio nacional, y una guerra de reforma que desplazó a la iglesia del poder instaurando una república, pero un sistema social, dependiente, endeudado y corrupto.

El Plan de Ayutla de 1853 derrocó a Santa Anna y llevó al poder a Juan Álvarez, a Ignacio Comonfort y, finalmente, a Benito Juárez acorde a la Constitución de 1857 que chocó con el poder clerical feudal. Así se inició la guerra de reforma que engendró dos gobiernos: el conservador gobernando desde Palacio Nacional por tres años y el liberal viajando de un lugar a otro, hasta la victoria encabezada Jesús González Ortega, en Calpulalpan, el 22 de diciembre de 1860, con lo que Juárez pudo ocupar temporalmente el centro de la capital y dejó de oponerse a las Leyes de Reforma que ponían en riesgo su cargo como presidente. Previamente, en 1859 aprobó el ominoso Tratado Mc Lane Ocampo ofreciendo a Washington gran parte del territorio nacional, a cambio de que lo reconocieran como presidente legítimo.

1861 fue el año de “paz” y terribles sucesos. En elecciones Juárez se reeligió con 5 mil 289 votos. Para derrotar a González Ortega autorizó a un candidato muerto (Miguel Lerdo de tejada) y a su compadre Manuel Doblado, encarceló a Santos Degollado, que le exigía ya dejar el poder. Luego lo sacó de la cárcel para enviarlo a la muerte para vengar a los asesinos de Guillermo Prieto, quien ya había renunciado al gobierno por no estar de acuerdo con suspender el pago de la deuda a Europa previendo que iba a ocasionar una guerra. Semanas después envío a Leandro Valle, igual sin suficientes armas, y también fue ejecutado, hasta que envió al entonces consentido joven Porfirio Díaz, quien salió triunfante y lo hizo general.

Así llegó el 5 de mayo de 1862. Juárez había sus suspendido la deuda europea, pero no la norteamericana, con lo que México sufrió una doble intervención imperialista: la norteamericana respaldando a los liberales, y la francesa apoyando a los conservadores. Traído de Europa por los conservadores, Maximiliano llegó con la consigna de apoyar las Leyes de Reforma pues en Francia había tenido su revolución liberal desde 1789. Ese día en la ciudad de Puebla llegó el Ejército francés al mando del conde de Lorencez con 6 mil prepotentes soldados dispuestos a aplastar un ejército de 20 mil mexicanos. La resistencia fue implacable y los europeos salieron huyendo.

La historia oficial oculta que al año siguiente regresaron los franceses con 30 mil hombres (incluidos 20 mil mexicanos conservadores, que odiaban a Juárez por despojarlos de sus tierras con las leyes de reforma, que no sólo afectaron a la iglesia sino a los pueblos). Esta vez la resistencia fue más heroica pues se extendió de marzo a mayo de ese 1863. Destacaron en la defensa González Ortega, Porfirio Días, Mariano Riba Palacio, Partoni, Berriozabal, Negrete y otros mientras más de 5 mil mexicanos perdieron la vida.

Los franceses ocuparon Puebla, la Ciudad de México y casi todo el territorio nacional. El gobierno juarista huyó a San Luis Potosí, Monterrey, Chihuahua y terminó en Paso del Norte protegido por los vecinos, mientras Mariano Escobedo formaba un ejército en Brownsville, Texas, con el que derrotaría a los conservadores en Querétaro en 1867. El grotesco Luis Bonaparte –exhibido así por Marx en El dieciocho brumario de Luis Bonaparte– se había enfrascado en una guerra con Prusia de la que salió derrotado y requería a todo su ejército en Francia. Ganó Washington en el Cerro de las Campanas, América no era para los europeos. Ello explica porque celebran a Juárez cada 5 de mayo como “el día de la independencia de México”.

En 1871, ya sin intervención extranjera, Juárez volvió a reelegirse como lo hizo durante 15 años, la mitad de tiempo que Porfirio Díaz; formó los grandes latifundios laicos beneficiando a sus principales militares, aunque todos los liberales que defendieron la república lo abandonaron, hasta su muerte en 1872.

A 164 años de la batalla de Puebla México sigue teniendo una economía dependiente y sigue obedeciendo lo que los norteamericanos ordenan, aunque a veces se use la retórica para simular defensa de la soberanía. Nuestro gobierno aceptó un Tratado de Libre Comercio que en los primeros diez años de operación arruinó a más de 700 mil pequeñas y medianas empresas. Ramas industriales completas se pusieron en riesgo como fabricación de ropa y telas, zapatos, herramientas y juguetes. Se entregó al extranjero la minería, la fabricación de fertilizantes, se arruinó la industria acerera y nos convertimos en un país maquilador.

Al reivindicar la figura de Juárez entre sus medallitas y escapularios, Andrés Manuel López Obrador, y ahora Claudia Sheinbaum, saben lo que esa imagen representa para Washington, desde donde entienden que hay valores entendidos que son más significativos que los discursos en defensa de “la soberanía”. Saben que las inversiones extranjeras son bien recibidas, que la DEA mantiene el control sobre el narcotráfico en México para desplazar periódicamente a los cárteles más poderosos, pero manteniendo el negocio de la venta de armas y un control cada vez mayor cobre las ganancias ilícitas de esta actividad criminal.
Los artículos de opinión son responsabilidad exclusiva de sus autores. @UnidadParlamentariaEuropa

#upr#Historia#Juan Antonio García


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