Luis Navarro García
Chinchón,(Madrid), España, 9 de mayo del 2026
Echas la mirada atrás y comienzas a recordar que si no ha sido en un momento, ha sido en otro, siempre han intentado alarmar a la sociedad con alguna epidemia (Sars-Cov-1 2002, Gripe A H1N1 2009, Ébola 2013, Zika 2015, Ébola 2018, Covid 2020, Mpox viruela del mono 2022), sin embargo, nunca fueron tan en serio como en 2020. No hay que olvidar al VIH, otro virus creado en laboratorios con una única finalidad, bueno, esa y la de forrarse las farmaceúticas.
Pudimos ver como en 2020 la clase política ejerció todo su poder más absoluto para aterrorizar a la población a través de los medios de desinformación masiva, bien en radio, tv, prensa, o por internet. Ya no eran recomendaciones, eran IMPOSICIONES. Nos dijeron que era por nuestro bien, mientras los que hicieron negocio con los bozales y los fármacos experimentales fueron ellos.
Que mejor manera, que encerrar a millones de personas en sus hogares e infundirles terror día y noche, a todas horas por tv y radio. Se les lavó el cerebro, venga y venga repetir el mismo quion día y noche, a todas horas.
Porque, ¿qué fue lo que hicieron millones de ciudadanos durante 9 meses recluidos en sus hogares?, pues ver tv. A excepción de unos pocos que ni la encendimos.
Al margen de que emplearan toda su astucia política para enriquecerse a costa de la muerte, inyectando grandes cantidades de dinero público en empresas farmaceúticas (que precisamente nadaban y nadan en la abundancia) o comprando desechables a un precio inflado muy por encima del precio de mercado, al margen de todo ello, se nos IMPUSO, se nos VIOLARON nuestros derechos, se nos PROHIBIÓ, siempre dijeron que fue opcional, que no era obligatorio, pero lo cierto es que de alguna manera OBLIGARON a millones de personas a llevar a cabo una iniciativa con la que ni contaban. Se les dijo que no eran solidarios si no lo hacían, se les señaló y se les insultó. Los medios de desinformación masiva ejercían de jueces, no eran meros informantes, eran la voz de la clase política, transmitían el mensaje de terror que desde los gobiernos de muchos países se les dictaba. Los «periodistas» dejaron de ser periodistas para ser lacayos pagados con dinero del gobierno.
Ahora que el juicio del denominado caso mascarillas ha quedado visto para sentencia, todo parece indicar que José Luis Ábalos y Koldo García habrán de afrontar un negro horizonte penal, después de que la Fiscalía se haya ratificado en su petición de 24 años de cárcel para el que fuera ministro y secretario de Organización del PSOE y de 19 y medio para su ex asesor.
Desde el principio todo fue una gran mentira. Era el momento de asestar al mundo un primer golpe de magnitudes mayúsculas y 2020 fue el año.
No interesaba que se practicaran autopsias (para evitar que se descubriera si verdaderamente era un virus o que era y como actuaba), mintieron cuando dijeron al mundo que las decisiones eran tomadas en base a un comité de expertos, que jamás existió.
Tras reiteradas peticiones de transparencia por parte de la oposición y de los medios, el Ministerio de Sanidad reconoció a través del Defensor del Pueblo que no existía un «comité» formal con actas, estructura legal o miembros definidos.
Fue un experimento social en toda regla, y hubo países que con sumo gusto aceptaron formar parte del experimento, y llevarlo a cabo lo más lejos posible. No digo con ello que no existiera el virus, porque existió, un virus que fue diseñado y fabricado en los laboratorios chinos de Wuhan, y a partir de ahí el resto es historia.
El que se crea a estas alturas del cuento que el virus vino de una sopa de pangolín o de murciélago, me imagino que aún cree en los reyes magos.
El Tribunal Constitucional declaró ilegal los artículos 1, 3, 5 y 7 del Real Decreto Ley 463/2020 del 14 de marzo, así como el Real Decreto Ley 956/2020, por el que se declaraban y ampliaba el estado de alarma para el experimento social, pero hasta que el Tribunal Constitucional se pronunció el 20 de julio de 2021, ya nos habían violado nuestros derechos, prohibido e impuesto su tiranía.
No olvidéis que los Estados de Alarma fueron ilegales e inconstitucionales, tanto el primero como el segundo. Vulneración de los artículos 17, 19, 21 y 25 de la Constitución Española.
Para la clase política fue una oportunidad de hacer negocio, no ya en mi país, como seguramente en el tuyo, desde donde estás leyendo el artículo, sino en la misma Unión Europea, sin ir más lejos el caso Pfizergate, donde la misma presidenta de la Comisión Europea gracias a su opaca gestión y los contactos con Albert Bourla (CEO de Pfizer en aquel momento) hicieron contratos por valor de 35.000 millones de euros, y uno de los más favorecidos fue precisamente, el marido de la mismísima Ursula Von Der Layen (Heiko von der Leyen, director médico de Orgenesis, empresa especializada en terapias celulares y génicas, colaboradora en proyectos de innovación de ARN mensajero.)
Ahora vuelven a la carga… Ya están aquí…
Todo parece comenzar de la misma manera que hace 6 años
La ministra de salud dice que es letal
El personaje que da voz al gobierno sale nuevamente, como rescatado de una nevera frigorífica a decirnos que no reviste importancia. Exactamente lo mismo que se nos dijo hace 6 años.
Desde la OMS alertan del uso de bozales.
Siguen alimentando el miedo diciendo que hay personas que descendieron de ese barco en una escala anterior y se las está buscando.
De nuevo el mensaje es que puede haber personas asintomáticas que puedan estar infectadas.
Y con esto, cualquiera que tenga dos p**os dedos de frente, ya sabe por donde van los tiros.
Un crucero que al parecer transporta algún infectado del H4NT4V1RU5 va a atracar en tierras españolas -concretamente en Tenerife (Islas Canarias), al parecer en el remoto puerto de Granadilla- para desembarcar a los infectados y llevarlos al centro de la mismísima península ibérica, concretamente a Madrid, a la capital, a cumplir una «cuarentena» de 7 días.
Esto me parece una p**a locura, una insensatez y un atentado contra la salud pública, al correr un riesgo innecesario, que puede conllevar al esparcimiento del nuevo virus al centro del mismo país, precisamente donde más millones de personas residen.
Si realmente velaran por nuestra seguridad y nuestra salud, ese barco no tendría ni por qué atracar, y de hacerlo, lo más lógico sería establecer una cuarentena en un hospital de campaña allá donde atracara el barco. Llevar al mismo centro del país a decenas de personas que viajan en un buque infectado es querer esparcir el virus (lo puedo decir más alto, pero no más claro) es una p**a insensatez. Pero… eso es lo que ellos quieren, volver a sembrar el caos y el terror y volver a tener una nueva oportunidad de establecer medidas restrictivas, imposiciones, prohibiciones y violaciones de nuestros derechos. Quieren volver a ejecutar el mismo guion, pero en esta ocasión mejor elaborado que hace 6 años. Ya han aprendido de sus errores y en esta ocasión serán más letales y más certeros.
Ya están aquí…
Los artículos de opinión son responsabilidad exclusiva de sus autores.
#upr#Luis Navarro García#panorama internacional

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