UNA ORACIÓN A SAN ISIDRO

Se celebra durante esta semana, la fiesta en honor al patrón de la Capital de España, que, además, es el patrón de los agricultores.

Casualmente, yo vivo muy cerca de la Plaza de Toros de Las Ventas, uno de los lugares neurálgicos de esta fiesta tan madrileña, porque en la Plaza de Toros, tiene lugar la Feria taurina de San Isidro, la más importante en el orbe de los Toros. Por tanto, entorno a la Plaza de Toros, se concentra una parte importante de estas celebraciones.

En esta mañana primaveral, salgo a pasear por los aledaños de Las Ventas, célebre por sus corridas de toros, como he explicado, y me encuentro con una infección de prostitutas bastante sorprendente. Observo que hay varones vendiendo su cuerpo, también, y ofreciendo una experiencia sexual. Lo mismo que niños y niñas, de temprana edad, en sospecha de que van a ser prostituidos, igualmente.

La epidemia de prostitución es asombrosa, como yo mismo puedo constatar, entorno a una fiesta de carácter religioso, con permisividad de beber y comer hasta saciarse. Pero esto se ha desbordado, y, lo mismo que tienen lugar sangrientas corridas en el interior de la Plaza de Las Ventas, fuera se corren muchos hombres, ante todo, pagando por ello a unas mujeres, cada vez más, que viven de esta indignidad, o que, aprovechando el tirón de la Fiesta Nacional de España, se dejan magrear y hacer de todo, con tal de ingresar unos emolumentos, nada despreciables, supongo, durante los tiempos que corren.

Es la primera vez que me llama la atención este panorama, si les soy sincero, y llevo una década viviendo cerquita de este centro taurino, como es la Plaza de Las Ventas, y sus alrededores. Otros años he visto a mujeres con vestimentas muy descocadas, como minifaldas y escotes pronunciados, pero la picardía forma parte de la fiesta, desde luego, sin que me parezca mal, en absoluto, que los ligones se lleven al huerto a alguna chica, o que alguien se eche novia o novio, durante estos momentos de alegría, en los que acompaña la primavera.

Las fiestas son como son, y en primavera, más todavía. Pero siempre hubo una decencia, y unos límites a todo esto, porque no debemos olvidar, que la fiesta celebra a un Santo de la Iglesia católica, que es patrón, es decir, que nos debe servir de ejemplo y de referencia a la hora de nuestro comportamiento.

Parece, sin embargo, que el eje de las celebraciones de San Isidro, se ha transformado, y que, ahora, forma parte de la fiesta, la corrida orgiástica, y el cachondeo padre. Constancia de ello son las prostitutas que me han acompañado por mi paseo a lo largo de este barrio de Salamanca, cerquita de los lugares donde los toros son sacrificados, para que un montón de gente se divierta y lo celebre, por todo lo alto, porque, a la salida de los Toros, aguardan sabrosas viandas, y unas chicas hasta arriba de sexo, tras haber complacido a una manada de hombres sedientos, que seguirán llegando ante sus vaginas y ante sus pechos, llenos de generosidad, y de podredumbre.

Hoy, más que nunca, debemos rezar por Madrid, y por España, sin olvidarnos de los agricultores españoles, para que nuestro Santo Patrón, según contemple la realidad que nos ha venido, interceda en lo posible ante el Dios del Amor, aquel que dijera a sus enemigos y perseguidores: “Dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios”, “Quien no haya pecado que tire la primera piedra”, “A quien mucho ama, mucho se le perdona”, “Dejad que los niños se acerquen a mí”, “¡Bienaventurados los que tienen sed de justicia, porque ellos serán saciados!”.
FRAN AUDIJE

Madrid,España,9 de mayo del 2026
Foto Facebook: Fiesta de San Isidro, en Madrid
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