Tengo un amigo íntimo, al que conozco de toda la vida, que empieza a ser envidiado porque los hay que consideran que tiene éxito.
Este amigo, una buena persona, que jamás le haría daño a nadie conscientemente, la verdad es que las ha pasado canutas en la vida, y, durante décadas, se ha llevado todas las tortas posibles, y sin razón justificada alguna para ser tan maltratado, porque ser una persona de arraigados principios cristianos, y contar con la decidida virtud de la coherencia, no es una razón justa para que vengan y te arrebaten la vida, arrojándola por la borda, sin misericordia.
Últimamente, parece que su situación lamentable, se va enderezando un poco, como es normal, dentro de lo que cabe, gracias a su continua lucha, y a su esfuerzo sin desaliento, y repleto de fe en la justicia del Dios que tantos niegan en estos tiempos. Pero admitir un cierto enderezamiento, dentro de una situación crítica de décadas, tampoco es para envidiar a esta pobre persona, puesto que, ciertamente, no está tirado en una esquina pidiendo limosna, en cuya tesitura se podría haber encontrado perfectamente, de no ser por su ya señalado esfuerzo, por algo de suerte también, dentro del infortunio, y porque ha habido gente piadosa que le ha echado una manilla en la vida.
Cuando uno se encuentra con los lobos en el camino, y es atacado por la manada completa, ya es un éxito el salir con vida de este tipo de emboscadas impredecibles y fortuitas, pero, insistimos, en que no existe éxito en contar con amores que no te es posible disfrutar, porque los disfrutan otros; en ser violado en tus derechos más fundamentales, como, por ejemplo, en el derecho a la intimidad; en llevar el estigma de una enfermedad cruel, obligatoriamente en silencio y secreto, porque el estigma te cierra puertas y te granjea el rechazo de todos; en conseguir cosas que otros logran con financiaciones públicas o privadas, poniendo el dinero de tu propio bolsillo… y podríamos seguir dando un montón de detalles.
Los hay que siguen manteniendo que este pobre muchacho tiene mucho éxito, pero debe ser un éxito extraoficial, del cual no se siente beneficiado en absoluto, porque las niñas bonitas le miran con cara de amor, pero, luego, se van con otros chicos; su amor le quiere a rabiar, pero, de momento, ella sale y entra con otros hombres; sus poemas despiertan pasiones, pero solo le han reportado disgustos, en la ambición de unos personajes que se han encaprichado con él, para que, en vez de amar a la mujer por la que cantan sus versos, se dedique a acostarse con prostitutas.
De verdad que, conociendo la situación real de mi amigo del alma, yo no sentiría envidia de él, sino más bien piedad y lástima.
FRAN AUDIJE
Madrid, España, 22 de abril del 2023
Descubre más desde REVISTA UNIDAD PARLAMENTARIA
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
